Papel gana a piedra
George North celebra con Bradley Davies el primer ensayo del duelo | Foto: David Rogers.

El VI Naciones es un torneo que te trepana. Las victorias son sólo un refuerzo para pensar en el siguiente partido, concebido desde la primera jornada como una lucha a muerte. El cerebro del ganador de esta alocada carrera continental se pasa las jornadas sufriendo, preso de un rugby táctico en exceso que sigue sin dejarse llevar por la frescura del hemisferio sur. Cualquier paso en falso arrastra irremediable al XV en liza a la mediocridad.

Ser tercero o segundo en el torneo más antiguo del mundo es algo que no podrás contar a los nietos. Ni siquiera es una excusa para hacerte el interesante en un tercer tiempo de liga regular. Gales acudía a la cita con un parte de cuatro victorias sobre Francia que el cuadro galo recibía con temor. Ambos cuadros llegaban invictos a la tercera entrega, pero arrastrando dudas que los galeses habían adecentado con oficio frente a Irlanda y Escocia, y que los galos habían disipado con defensas contundentes ante Escocia e Irlanda.

Llegados a este punto la consigna era más propia del Club de la Lucha. Dos hombres entran, uno sale. Y salió Gales con solvencia tras derrotar por 19-10 al XV del Gallo, al que tuvo bajo control en casi todas las fases del encuentro. Papel, agilidad y buenas opciones de golpeo, venció a piedra, estática y con escasa falta de definición. Francia sacó su cara más lánguida para descubrir algo ya conocido: es una selección en construcción.

Fue la primera derrota de la era Novés

Guy Novès, arquitecto de la selección post Saint-André, probó en carne propia lo que que valen los éxitos pasados en el campo de batalla. Nadie, salvo él, puede hablar de cuatro Copas de Europa (1996, 2003, 2005 y 2010) y diez Campeonatos de Francia (1989, 1994, 1996, 1997, 1999, 2001, 2008 y 2011). Pero las vitrinas no surten de fórmulas de éxito en un campeonato de este calado.

Biggar enmudeció a Plisson

El 0-0 se hizo eterno en una primera parte de búfalos, en el que ambas selecciones optaron por el kicking game como medio para ganar metros. Patada a patada los minutos se fueron consumiendo hasta que el apertura Dan Biggar culminó con éxito su ritual cuando ya se habían sobrepasado los 20 minutos de juego. Antes había fallado un lanzamiento franco y fácil que había dibujado una mueca en todos los aficionados locales presentes en el Principality Stadium, Príncipe Guillermo incluido.

Desatadas las hostilidades, Francia intentó armar su primera ofensiva seria del partido. Fases y más fases que terminaron con un error y posesión para Gales. Quisieron los galos construir un castillo en defensa desde el que atacar al rival. Resistieron sin ser capaces de sacar el oval de su campo. Biggar puso el 6-0 en el marcador con otra ración de efectividad. Le tembló la voz a su homónimo Jules Plisson, quien convirtió un golpe de castigo superada la media de juego en una de sus pocas acciones exitosas.

Francia, contra un muro

El inicio del segundo acto trajo cinco minutos críticos que a la postre resultaron definitivos. Otro acierto a palos de Biggar y, sobre todo, un ensayo de George North dejaron el marcador en un crítico 16-3 tras la transformación del propio Biggar. El ala del Northampton se marcó una carrera antológica en la que también gozó de cierta fortuna. Se le pasó el oval y el rebote de éste acabó favoreciéndole. Pero la fortuna también hay que buscarla.

Gran patada a seguir de Jonathan Davies y la poderosa carrera del ala de Northampton, superando a los defensores galos, acabó en ensayo... bien es verdad que después de contar con algo de suerte, ya que primero se le pasó el oval de largo y luego el intento de patada defensiva de Plisson le ayudó a volver a cogerlo antes de castigar la zona de marca francesa.

Guirado anotó el ensayo de consolación con el tiempo casi cumplido

Pese a estar al borde del abismo, Francia tiró de orgullo y buscó con ahínco un ensayo redentor. Por fin consiguió cerrar a Gales en su campo, con movimientos más rápidos. ¿Y dónde estaba Plisson? Esa es la pregunta que reconcomió a los franceses. Son los puntos de un apertura los que ayudan con otra cara los partidos. Sin ellos, las fases encadenadas se convierten en un auténtico dolor de muelas. Guilhem Guirado estuvo cerca de posar el oval en la zona de marca galesa pero el XV del Dragón consiguió voltear al talonador para mantener intacta la ventaja.

 ¿Dictará sentencia Twickenham?

Francia y Gales se intercambiaron los papeles. Los galos afilan el percutor y sometieron a la defensa galesa a un durísimo asedio. El duelo aumentó sus pulsaciones hasta que el combinado visitante cometió un golpe de castigo que supuso su puntilla. Dan Biggar, que parecía haber quedado fuera de combate en un lance anterior, se levantó para asestar el 19-3. Con la sentencia firmada, la inercia francesa obtuvo una vana recompensa a dos minutos para el final, cuando Guirado llevó, al fin, el oval a territorio rival. Trinh-Duc no falló en la conversión y dejó el marcador en 19-10.

Los dragones certificaron su quinto triunfo consecutivo sobre Francia y dependen de sí mismos para alzarse con el título, que, a expensas de lo que suceda en el Inglaterra-Irlanda, puede decidirse en quince días en Twickenham. Los discípulos de Warren Gatland intentarán repetir la gesta del pasado Mundial, en el que apearon a los anfitriones ingleses en un golpe de efecto sin precedentes.

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