Texans vs. Patriots: ¿David y Goliat?
Imagen: AP

Es el partido más desparejo de la Ronda Divisional. A Houston Texans le servirá para saber dónde está parado, ya que clasificó a playoff desde una división destrozada. La semana pasada, apenas se despeinó para eliminar a Raiders, lo que no es medida suficiente porque Oakland sintió la falta de liderazgo. Prácticamente, será el primer juego de postemporada para ambos. Sin embargo, New England Patriots llega con innumerables ventajas.

En primer lugar, es el equipo modelo de la década y cuenta con el mejor quarterback de la NFL. Para colmo, encontró en LeGarrete Blount (1.161 Yds, 18 TD) a un corredor opción A y su defensa mejoró considerablemente, hasta transformarse en la que menos puntos recibió en 2016. Blount está entre algodones y será vital para que la fuerza aérea descanse. En otro orden, la baja de Rob Gronkowski no se sintió porque la dirigencia supo prever un calendario de lesiones para Gronk y contrató a Martellus Bennett (55 Rec, 701 Yds, 7 TD). Con un equilibrio sorprendente, Patriots es el equipo más completo de la AFC y es difícil descubrirle falencias. Durante la campaña, solo perdió dos encuentros, uno sin Tom Brady y el otro ante Seattle, gran candidato en la NFC. 

Ahora, ¿cómo podría Houston inquietar al conjunto de Bill Belichick? La única opción es defensiva y Patriots tendrá enfrente a la trinchera más dominante de 2016 que, aunque no cuenta con J.J. Watt, es la más sólida. En realidad, no hay mejor equipo en playoffs que defienda por aire como Texans, ya que logró ser la número 2 en esa especialidad en toda la NFL. Uno de los objetivos será impedir los pases de Brady (3.554 Yds, 28 TD, 2 Int), pero asfixiar al líder de Patriots no es una tarea sencilla. En consecuencia, es factible que Texans intente cubrir a Edelman, Amendola, Hogan o Bennett, en lugar de cazar directamente a Brady

En ofensiva, Houston deberá correr más con Lamar Miller, su arma más poderosa ante la tibieza de Brock Osweiler. Es difícil imaginar el “partido perfecto” para la ofensiva visitante, que solo puede confiar en el solitario receptor DeAndre Hopkins, sobre todo porque Houston fue el ataque número 29 en yardas, sobre 32 participantes, y apenas anotó 25 touchdowns. Ataque y defensa no van de la mano en el conjunto de Bill O´Brien que tendrá el desafío más importante de su ascendente carrera.

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