El vacío que Harbaugh dejó en los 49ers
Foto: San Francisco 49ers

Jim Harbaugh llegó en 2011 a los San Francisco 49ers tras ganar la Orange Bowl con Stanford. Por aquel entonces los 49ers no atravesaban un buen momento, y es que llevaban desde 2002 sin llegar a playoffs. Algo demasiado doloroso para un equipo histórico en la NFL con cinco Super Bowls y que vivió una época de ensueño con leyendas de la talla de Joe Montana y Steve Young.

Por eso mismo, el récord de 46 victorias y 82 derrotas en el periodo 2003-2010 no hacía demasiada justicia a una franquicia de tal calibre. Tras el despido de Jim Tomsula, se abrió con el fichaje de Harbaugh otra etapa histórica en los 49ers.

 

Jim Harbaugh cambió la dinámica del equipo

 

La temporada 2011 se presuponía para los de San Francisco como un año de reconstrucción. Sin embargo, el trabajo de Harbaugh llevó a un equipo aparentemente débil a conseguir trece victorias. Los 49ers formaron una defensa dominante (la quinta mejor de la NFL en estadísticas) y Alex Smith dio un paso hacia adelante en su carrera. De hecho, se convirtió en el quarterback con mejor porcentaje de pases completados (70%) y el tercero con mejor rating (104,1).

Los niners cayeron en la final de la NFC ante los Giants, pero sentaron las bases de un proyecto que no haría más que crecer.

Al año siguiente volvieron a ganar su división, pero lo que marcó la temporada fue la lesión de Smith, que permitió la explosión de Colin Kaepernick. El quarterback lo hizo extremadamente bien, lo que le sirvió para erigirse en titular. En playoffs los 49ers arrasaron ganando a Packers y Falcons y se plantaron en la Super Bowl con un Kaepernick en estado de gracia. El tándem que formaba junto a Harbaugh era imparable, y su capacidad de salir en scramble y ganar yardas le daba a ese ataque una nueva dimensión.

Sin embargo, la temporada no tuvo un final feliz y los niners cayeron contra los Ravens por 34 a 31 en el partido por el título. Era la primera Super Bowl en la que se enfrentaban dos hermanos como entrenadores de ambos equipos, y esta vez John ganó a Jim.

Pero las cosas siguieron igual otro año más en San Francisco. Dominaron su división un año más y se metieron en postemporada con un récord de 12-4, aunque los Seahawks les derrotaron en la final de la conferencia nacional.

 

La situación acabó estallando

 

La temporada 2014 fue una pesadilla para Harbaugh. La malísima relación con el general manager y el propietario Jed York afectaron al equipo, que además había comenzado a cuestionar la manera que el entrenador tenía de llevar el vestuario.

Estos problemas internos desembocaron en un récord de 8-8, y por primera vez en cuatro años los 49ers no alcanzaban los playoffs. Nada más terminar la temporada Harbaugh salió de San Francisco y firmó con la Universidad de Michigan, pero eso no hará olvidar su excelente trabajo en la franquicia.

Harbaugh cogió un equipo roto y lo llevó a la final de conferencia durante tres años seguidos, convirtiéndose en el primer entrenador de la historia en lograrlo. Su única espinita es no haber conseguido ganar esa Super Bowl que acariciaron con los dedos en 2013.

 

Los 49ers no levantan cabeza

 

Después de Harbaugh, el equipo de la bahía lleva tres entrenadores en tres años. Jim Tomsula fracasó en 2015 con un récord de 5-11, lo que fue provocado en gran parte por la retirada de veteranos como Patrick Willis y Chris Borland.

Chip Kelly tampoco levantó la situación, y firmó una temporada de 2-14, la peor de la franquicia desde 2004, por lo que fue despedido.

Este año las cosas no marchan bien, pero sí que existe confianza en Kyle Shanahan, un gurú ofensivo que junto al general manager John Lynch está llevando a cabo una reconstrucción profunda.

 

Garoppolo llega para revertir la situación

 

Una buena noticia para el equipo en esta última semana de traspasos ha sido la llegada de Jimmy Garoppolo, quien parece el elegido por Shanahan para ser el quarterback franquicia. Las expectativas con este jugador son altas, pues ha sido tutelado por dos leyendas de este deporte como son Bill Belichick y Tom Brady. Eso sí, esta temporada parece que será más de aclimatamiento, pues con un récord de 0-8 en los primeros ocho partidos la situación parece irreversible.

Sin embargo, este traspaso sugiere también que los 49ers se han cansado de perder, y es que no pueden permitirse otra temporada con tantas derrotas. La confianza que han depositado en Garoppolo puede traer resultados positivos en las próximas semanas, pero eso es algo que solo sabremos con el tiempo.

 

 

 

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