Exhibición de Philip Rivers ante unos Cowboys en caída libre
Rivers tuvo el tercer mejor rating de su carrera con 149,1 | Foto: LA Chargers

Los Cowboys tuvieron uno de sus peores partidos de la temporada en el Día de Acción de Gracias. Tan solo seis puntos anotados y la sensación de que las bajas de Zeke Elliot y Sean Lee están resultando demoledoras para el equipo.

Por su parte, Los Angeles Chargers presentan su candidatura a playoffs con una actuación soberbia de Philip Rivers, que tuvo su mejor partido del año y el tercer mejor quarterback rating de su carrera. Lanzó para 434 yardas y tres touchdowns, haciendo de Keenan Allen su principal arma. El receptor salido de la Universidad de California lleva varias jornadas encadenando partidos monstruosos en los que parece absolutamente imparable.

 

Una primera parte atípica

 

La primera parte terminó con un marcador de 3-0. La explicación es sencilla. Los Cowboys no establecieron un buen juego de carrera y Prescott no estuvo cómodo. La línea ofensiva parece que se está cayendo en Dallas. Sin embargo, en defensa si cuajaron una buena primera mitad con un Cyrus Jones soberbio.

Los Chargers apenas anotaron tres puntos en los primeros 30 minutos a pesar de estar moviendo bien las cadenas y enlazar buenas series ofensivas. La causa de este fenómeno tiene nombre y apellido: Nick Novak. El kicker falló un field goal de 35 yardas al principio del partido, lo que hizo que Anthony Lynn se jugara un cuarta y 13 en la red zone, que no fue convertido. Novak no volvió a jugar en todo el encuentro, y le sustituyó, de manera fallida, el punter Drew Kaser, que falló dos extra points en la segunda mitad.

 

Show de Philip Rivers y Keenan Allen

 

La segunda mitad cambió, pero solo por un lado. El ataque de Los Angeles comenzó a subir puntos al marcador con un touchdown de Hunter Henry, que realizó un grandísimo partido con 76 yardas en cinco recepciones.

Parecía que los Cowboys reaccionaban cuando Prescott corrió más de 30 yardas hasta la end zone, pero un holding invalidó la jugada. En ese punto, los locales se vinieron abajo por completo y se convirtieron en un juguete a manos de un Rivers excelso. De hecho, batieron el récord de la franquicia con 10 cuartos seguidos sin anotar touchdown.

Ahí Rivers cogió el mando y Keenan Allen se subió a la moto. El siguiente drive tuvo a Tyrell Williams como protagonista y un precioso lanzamiento de Rivers para touchdown puso el broche perfecto.

En ese momento ocurrió la jugada del partido: Keenan Allen rompiendo cinco tackles y llevando el ovoide a tierra prometida, evidenciando que los Cowboys, hoy por hoy, son un mal equipo.

La cosa no mejoró para el equipo local y dos intercepciones de Dak, una de ellas retornada por Desmond King 90 yardas para touchdown, cerraron el partido con un marcador de 28-6.

Este resultado coloca a los Chargers 5-6 en una situación muy propicia para meterse en postemporada, ya que el resto de equipos de su división pasan un momento de forma horrible. Mientras tanto, los Cowboys se ponen 5-6 también, pero sumidos en una crisis y encuadrados en una conferencia tan difícil que hace casi imposible su aparición este año en los playoffs.

 

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