Anuario VAVEL NFL 2017: AFC Norte, los mismos dos gigantes
Fotomontaje: Adrián Cobo (VAVEL)

Anuario VAVEL NFL 2017: AFC Norte, los mismos dos gigantes

Steelers, Ravens, Bengals y Brown tuvieron un 2017 en el que no llegaron las sorpresas, y donde las cosas se mantuvieron bajo la normativa que ha regido a la AFC Norte los últimos años.

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Rodrigo Camacho Aldaz

Aquellos Cincinnati Bengals del 2015 que se llevaron la división con un récord de 12-4 cada vez parecen más lejanos. Pittsburgh Steelers y Baltimore Ravens, una vez más, volvieron a llevar la batuta en la AFC Norte, donde siguen superando con diferencia a sus contrincantes. Los Cleveland Browns, con otro año para el olvido, continúan viendo hacia un futuro prometedor, que pareciera nunca llegar pero al que se aferran cada vez más. 

Los bicampeones del norte

Por segunda ocasión consecutiva, los Steelers vuelven a reinar en la AFC Norte. La temporada 2017 ha significado un paso hacia adelante para el equipo de Pittsburgh, que aseguró la división de manera temprana en comparación con la del año 2016. Con un equipo sano a la ofensiva, los de Heinz Field presentan un dominio ante sus perseguidores. 

Foto: Pittsburgh Steelers
Foto: Pittsburgh Steelers

A pesar de las constantes críticas que Mike Tomlin recibe al ejercer su puesto de coordinador en jefe, ha sabido encontrar las falencias de un equipo para fortalecerlo. Los Steelers del 2017 lucen mucho mejor a la ofensiva y presentan una defensiva que ha demostrado que cuando está sana puede pelear por ser de las mejores de la liga, además de tener una gran proyección a futuro. 

Parte del progreso que han mostrado los Steelers se debe al gran trabajo realizado en el draft del mes de abril. Sus primeras selecciones han mejorado notablemente al equipo: T. J. Watt es una de las principales amenazas para los quarterbacks que se enfrentan a Pittsburgh y ha ayudado a renovar esa defensiva que continuaba como el punto débil del equipo; JuJu Smith-Schuster, el receptor egresado de USC, añadió otra fortaleza más a la ofensiva, que sin duda puede ser la mejor de toda la NFL. Con vistas al futuro, Joshua Dobbs promete ser el mariscal de campo del futuro en Heinz Field, al igual que James Conner, quien se quedó en casa para reforzar el backfield del equipo.

La Triple B se ha mantenido sana (por lo menos hasta la Semana 15, con la lesión de Antonio Brown) y eso ha traído buenos resultados. Con Brown liderando la liga en yardas recibidas, Le'Veon Bell haciendo lo propio en yardas terrestres y Ben Roethlisberger ubicado en el segundo lugar de yardas lanzadas, Pittsburgh tiene, sin duda, su punto fuerte en la ofensiva. También han sabido encontrar seguridad en Chris Boswell, prácticamente infalible en goles de campo. 

A pesar de enfrentar el final de temporada sin él, Ryan Shazier se ha consolidado como el líder de la defensiva. Acompañado de figuras como Cam Heyward y James Harrison, además del ya mencionado T. J. Watt y la joven secundaria, el escudo de Pittsburgh parece ir evolucionando cada vez mejor. Keith Butler poco a poco ha suplido la gran ausencia que en su momento dejó Dick Lebeau

El bicampeonato de los Steelers no es otra cosa que un resultado de una buena planeación en el draft, capacidad de organización, renovación y adaptación, y la fortuna de evitar lesiones importantes. El equipo tendrá que mantener esa sintonía para poder crear una supremacía en una división que normalmente define a su dueño en las últimas semanas de la temporada. 

El constante acecho de Baltimore

Los Ravens prolongaron a cinco temporadas su racha negativa sin poder ganar la AFC Norte desde aquel 2012, cuando llegaron a lo más alto levantando el Super Bowl XLVII. Desde aquel entonces, el equipo continúa buscando la fórmula que los haga volver a los grandes escenarios. 

Baltimore Ravens
Foto: Baltimore Ravens

La sorpresiva actuación de equipos como los Jacksonville Jaguars o los Tennessee Titans han puesto en duda la participación de los Ravens en postemporada. Luego de que la AFC Norte se les escapara por apenas unos centímetros la temporada pasada, Baltimore llegó a la temporada 2017 con hambre de triunfo y sed de venganza, aunque ambas no han podido saciarse del todo. 

El punto fuerte de los Ravens continúa siendo su defensa. Ese sello característico en el equipo sigue intacto y continúa caracterizándolos en la NFL como uno de los huesos más duros de roer. Las incorporaciones realizadas en el draft revelan que es el sector en el que esperan una constante renovación. Una fuerte línea defensiva liderada por Terrel Suggs y C. J. Mosley continúa siendo efectiva en ocasiones, mientras que la secundaria, con hombres como Brandon Carr y Eric Weedle han sabido conseguir entregas de balón y logrado mantener a la mayoría de los receptores por debajo de las 100 yardas.

Sin embargo, por otro lado, la ofensiva continúa flaqueando y demostrándose como el punto más sensible del equipo. La base del ataque, Joe Flacco, no ha logrado encontrar su mejor nivel de manera regular en la temporada, a pesar de un par de destellos en algunos partidos. El backfield del equipo continúa alternado entre Javorius Allen  y Alex Collins y el cuerpo de receptores, liderado por Mike Wallace, no ha terminado por ser una amenaza ante las defensas rivales. Marty Mornhinweg, coordinador ofensivo, aún tiene mucho trabajo por hacer. 

Baltimore siempre se encuentra en la lucha por la AFC Norte, pero una vez perdida ésta, podría volver a quedarse fuera de la postemporada por segunda ocasión consecutiva. Eso significaría la alarma necesaria para tomar una decisión seria al respecto, ya sea dentro del cuerpo de entrenadores como dentro del emparrillado. 

La eterna deuda en Cincinnati

Cinco derrotas consecutivas en la etapa de comodines, del 2011 al 2015, le han creado una deuda a los Bengals con su afición que cada vez es más difícil de sostener. A pesar de los dos títulos divisionales en ese periodo, el equipo de Cincinnati aún tiene una cuenta pendiente en los escenarios importantes. 

Foto: NFL
Foto: NFL

Marvin Lewis no termina de dar el salto final con los Bengals. Ha liderado el equipo un par de veces a temporadas sobresalientes, pero donde siempre termina faltándole algo para poder consolidarse como uno de los pesos pesados de la Conferencia Americana. Al igual que Baltimore, Cincinnati enfrenta su segunda temporada consecutiva sin postemporada, por lo que las horas del entrenador en jefe en su puesto están en duda. 

La llegada de Bill Lazor ayudó a componer, en cierta medida, una ofensiva que lucía fatal al inicio de la temporada, con nueve puntos en dos partidos. Sin embargo, el coordinador ofensivo no ha terminado por ser la respuesta que buscan los Bengals, con un ataque que depende, en gran medida, de la conexión Andy Dalton-A. J. Green. La prueba de la falencia del equipo fueron las nuevas adquisiciones en abril; John Ross, que llegó a la NFL tras romper un récord importante en las pruebas, apenas atrapó un pase antes de ser colocado en la reserva de lesionados y perderse prácticamente toda la temporada. Joe Mixon, el corredor egresado de Oklahoma ha traído esperanza, aunque aún está lejos de convertirse en un verdadero referente, sobre todo en un equipo que no se caracteriza por sacarle provecho a su ataque terrestre. 

La defensiva férrea característica de Cincinnati continúa en un punto medio. Sin ser una de las peores de la liga, aún debe mejorar para estar considerada dentro de la élite, donde se encuentra, por ejemplo, la de los Jaguars o la de los Minnesota Vikings. Los nombres de  Vontaze Burfict  y Dre Kirkpatrick continúan liderando a la defensa de los Bengals, que en ocasiones se caracteriza más por los pañuelos amarillos que consigue que por su efectividad. 

Sin duda, Cincinnati continúa decepcionando no solo en la AFC Norte, sino en la NFL en general. Un equipo que tiene nombres importantes dentro y fuera de la cancha, pero que parece estar a prueba de victorias en postemporada y que goza de una irregularidad trascendente. El cambio que tanto se espera podría ofrecerles un nuevo aire, o podría terminar por hundirlos para empezar de cero. 

De mal en peor

Los Browns continúan decepcionando en una ciudad que recientemente ha disputado campeonatos en el beisbol y el basquetbol. Suman una temporada más en lo más profundo de la NFL y lo único que pueden hacer es aferrarse a un futuro prometedor pero incierto a la vez. 

Foto: NFL
Foto: NFL

Cleveland continúa haciendo historia de manera negativa en la NFL. A punto de cerrar como el segundo equipo en la historia de la liga en terminar 0-16 en la temporada, los Browns aún tienen más dudas que certezas, y continúan apostando por el talento nuevo, el cual tampoco ha dado resultados del todo. 

La posición de quarterback titular parece poseer alguna especie de maldición, pues por dicho sitio ha desfilado un gran número de jugadores en los últimos años y ninguno ha podido afianzarse. DeShone Kizer se ubica actualmente como el mariscal de campo titular porque parece ser la opción menos arriesgada, pero continúa con graves problemas a la hora de entregar el balón al equipo contrario. Por otro lado, como único aspecto a rescatar, es el efecto positivo que ha adquirido el equipo con la adición de Myles Garret y el regreso de Josh Gordon

El peor ataque de la liga en cuanto a puntos anotados va de la mano con una de las peores defensivas en todos los aspectos. Todo esto aunado a la serie de cambios que ha sufrido la institución en los altos mandos, como en el puesto de Gerente General, donde también se realizó una apuesta a futuro. 

En términos generales, los Browns parecen asumir su terrible presente. Todo ello con la ferviente esperanza que la nueva organización aproveche la gran cantidad de selecciones que tendrán en los drafts por venir para poder convertir, de una vez por todas, a este equipo en uno ganador, que sepa responder a la lealtad que sus aficionados siguen mostrando cada fin de semana. 

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