Incertidumbre histórica en el Europeo
Ceremonia de entrega de medallas EURO 2016 Polonia | Foto: Uros Hocevar (EHF)

Dice la sabiduría popular que “es más difícil ganar un Europeo que un Mundial”. Esta frase tantas veces repetida en el mundo del balonmano viene a reflejar el poderío europeo a nivel de selecciones, y es que la competitividad de los combinados nacionales del viejo continente es tan alta que pueden cambiar los cuatro semifinalistas entre una edición y otra y a nadie le sorprende.

La primera celebración de este I Campeonato Europeo de selecciones, disputado en Portugal en 1994, se resolvió con un claro dominio de Suecia que, ganando todos sus partidos (incluyendo la final con un claro 34-21), logró un título que repetiría hasta en cuatro ocasiones durante los siguientes diez años. Únicamente Rusia, verdugo de los suecos en las semifinales de 1996, logró colarse entre los vencedores de estas primeras cinco ediciones.

Tras este período de dominio escandinavo, se inició una alternancia en el trono europeo que llevó a Dinamarca y Francia a repartirse el oro en las siguientes seis ediciones (Francia en 2006, 2010 y 2014; Dinamarca en 2008 y 2012).

Dinamarca fue el combinado que más cerca estuvo de lograr revalidar el título. Tras ganar en 2012, todo apuntaba a que repetiría éxito en el Europeo de 2014, del que era anfitrión, pero el poderío del combinado Francés les impidió este hito en una final en la que los Karabatic, Abalo y Guigou, vencieron con claridad (32-41).

El último Europeo, celebrado en Polonia (2016), terminó con este patrón y por segunda vez en su historia (lo había ganado en 2004), alzó a Alemania como vencedora del campeonato ganando en la final a España (24-17). Durante el transcurso de esta edición se sucedieron las sorpresas. Francia fue la gran ausente en las semifinales, apeada de estas por la sorprendente Noruega (que un año después sucumbiría ante ellos en la final del Mundial). La otra ausencia notoria en semifinales fue la de Dinamarca, que sufrió el buen momento de Alemania, y terminó la segunda fase en tercera posición, lejos de los puestos que optan a medalla.

España, un habitual en el podio

La selección española, junto a la danesa, es la que más metales acumula en este campeonato, ya que hasta en seis ocasiones se ha subido al podio, sin embargo, nunca lo ha hecho en el escalón más alto llegando cuatro veces a la final y ganando otras dos el tercer y cuarto puesto. Con esta trayectoria, se ha ganado el reconocimiento como una de las selecciones más regulares y permanente aspirante a alzarse entre los mejores combinados de Europa.

Suecia es la que más oros acumula (cuatro) aunque no sabe lo que es quedar en segunda o tercera posición. Le sigue Francia, con tres, y Dinamarca y Alemania con dos.

Con este precedente, resulta imposible realizar un pronóstico fiable de las selecciones que llegarán a lo más alto. ¿Volveremos a la alternancia entre Francia y Dinamarca en lo más alto? ¿Logrará por fin España alzarse como Campeona de Europa? ¿Revalidará Alemania el título logrado hace dos años? ¿Aprovechará Croacia la condición de anfitriona para llegar a lo más alto? Sin lugar a dudas, la incertidumbre lo vuelve aún más interesante si cabe.

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