Javier Fernández hace historia a lomos de Rocinante
Foto: Álvaro Alonso / VAVEL

De Javier Fernández todo el mundo era conocedor de que en Europa no existía un solo patinador capaz de hacerle sombra, que en el resto del planeta muy pocos podían llegar a su altura artística, estética y atlética. Todos conocían que nadie como él había hecho enmudecer las pistas heladas interpretando Tiempos Modernos con semejante técnica, precisión y transmisión. De hecho como volvió a demostrar en el programa corto es el Chaplin del hielo, su dominio absoluto quedó sellado con una puntuación de 103,82 nuevamente dejando esa sensación de serenidad, naturalidad y equilibrio, entre la velocidad y la pausa.

Aquella pequeña ‘largatija’ que sigue los pasos de Brian Orser voló sobre esas botas que se merendó Charlot, convirtió el mar de hielo en una pista de vinilo y sus cuchillas en agujas que hicieron pura música durante el giro y desarrollo del ejercicio. Tras esa seguridad, esa naturalidad existe un talento innato, pero evidentemente una dedicación absoluta, por ello como los grandes de toda disciplina artística o deportiva, consigue que lo más complejo parezca sencillo de ejecutar. Javi que además es tremendamente preciso posee este don y a partir de aquí sus ejercicios comienzan a transmitir, por tanto a marcar la diferencia respecto a sus competidores. Es el hombre surgido del hielo, como si su elástico cuerpo hubiera sido extraído y cincelado por un maestro del barroco de un tosco bloque de iceberg.

Reinando a lomos de Rocinante

En la que ha sido la actuación que le ha llevado a conquistar su sexta corona del Campeonato de Europa de forma consecutiva -algo que no sucede desde hace 8 décadas-, ha dejado muy claro que el patinaje puede ir mucho más allá. Pues como escribió Miguel de Cervantes: "Cuatro días se le pasaron en imaginar que nombre le pondría... y así después de muchos nombres que formó borró y quitó, añadió, deshizo y tornó a hacer en su memoria e imaginación, al fin le vino a llamar Rocinante, nombre a su parecer alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes de lo que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo".

Y a lomos de Rocinante, de sus trepidantes pies, las herraduras de sus botas y sus delicadas cuchillas, se mostró alto y sonoro arrancando el programa largo con un cuádruple toe impecable, la combinación del cuádruple salchow y el triple toe. Por aquellos campos de hielo, que por momentos parecieron ser los de la Mancha, ejecutó un triple axel con un doble toe que le encaminaron hacia un triple salchow.

Luego encadenó un gran triple axel con un último combinado de saltos, que no fue perfecto, pero lo suficientemente buenos para cerrar un ejercicio libre quizás no pulido del todo, pero tan brillante como para poner en pie a todo el respetable. En su particular versión de El Hombre de La Mancha el único gigante fue él y tal y como se pudo demostrar tras la tensa espera, no existen en Europa molinos de vientos capaces de hacerle detener. De ahí su puntuación, la mejor marca de la temporada superando en más de veinte puntos al segundo clasificado -Dmitri Aliev- con 191.73 (96.59 en la técnica y 95.14 en la presentación). Un total, que con la suma del programa corto, le permitieron con 295.55 puntos, seguir escribiendo historia, no sólo en Europa, sino sobre todo en España, pues en este país jamás existirá un patinador como él.

Es más, tan sólo el austriaco Karl Schäfer logró encadenar semejante cifra de campeonatos europeos consecutivos –llegó a ocho entre 1929 a 1936- . Por todo ello la pista del Megasport Arena de Moscú se ha convertido en manuscrito helado de una obra eterna, una obra maestra escrita y ejecutada por un talento incomparable que galopó a lomos de sus cuchillas. Aquellas que hacen enmudecer, capaces de transportar al espectador al cine mudo, convertir una pista de hielo en una novela de caballería y a Javier Fernández en un caballero andante. PyeongChang está a la vuelta de la esquina y esta novela caballeresca puede continuar, pues la vida, la profesión y expresión de Javier es ya una cadena interminable de hazañas.

VAVEL Logo