Raiders da el golpe 
Pittsburg no pudo contener defensivamente a Oakland. Photo: Michael Clemens/Oakland Raiders

Raiders da el golpe 

Raiders venció 24-21 a unos Steelers que no pudieron aprovechar las derrotas de Ravens, Patriots y Texans. Ahora quedaron en una posición incómoda de cara a la post temporada y su próximo rival será New England.

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Patricio Barrese

Imagínense una caravana amarilla y negra que cruza el ancho de Estados Unidos, desde Pensilvania hasta California, sólo por un partido de football americano. Ahora, intenten visualizar a esos fanáticos eufóricos, mientras agitan decenas de pañuelos amarillos, dar el último grito de aliento para la conversión de un gol de campo ante un estadio resignado por una victoria que se escapa y un tiempo extra que es inminente.

Por último, materialicen la escena de esos pañuelos que caen al suelo por la desolación y las caras inmersas en el desconcierto de otra derrota que tiene una única explicación: Steelers.

Una vez más, Pittsburgh es esclavo de sus propias deficiencias. Es difícil encontrar razones ajenas en sus caídas cuando hay tantos errores puertas adentro. Una cosa es caer ante equipos de la talla de Chargers o Broncos y otra muy distinta, son los Raiders (3-10) que únicamente piensa en el puesto que ocupará en el draft del año que viene.

Primera mitad 

Hubo varios indicios durante el encuentro que insinuaban el resultado final: la carencia de juego terrestre ante las ausencias de James Conner y Le'veon Bell o las dudas del pateador Chris Boswell que lo llevaron a errar un gol de campo cuando transitaba el segundo cuarto para empatar en 10. Incluso, pudo salir airoso al término de la primera mitad de la lesión en las costillas de Ben Roethlisberger que lanzó en total 282 yardas y dos pases de touchdown.

La vida sin Big Ben

El comienzo de la segunda etapa fue un capítulo aparte de toda esta historia. No porque no se marcaran puntos sino que sirvió para ver cómo funcionaba la ofensiva de Steelers bajo el mando de Joshua Dobbs, en reemplazo de Big Ben. Por otro lado, desnudó a las falencias de Derek Carr (322 yardas en total) durante toda esta temporada para el olvido de Oakland que a esta altura del año lo mejor que exhibe son los disfraces en las tribunas de sus seguidores. Sin embargo, es época navideña y la generosidad abunda. En especial si la ayuda la provee la defensa de Pittsburgh que al comienzo del cuarto final, no supo defender los últimos dos avances de su rival al que cedió mucho tiempo para realizar la anotación de touchdown por parte de Joseph “Lee” Smith y colocarse 14-17 arriba. Mucho menos pudo defender la ventaja recuperada por Juju Smith-Schuster luego del retorno de Roethlisberger al campo de juego y ponerse 21-17.

Malas decisiones, una vez más

Big Ben es el blanco de muchas críticas por las decisiones arriesgada que toma en determinadas ocasiones. Pero es muy difícil lidiar con una franquicia que frente a situaciones complejas no son capaces de responder como un conjunto con aspiraciones a ganar un Super Bowl. La defensa es una muestra suficiente que no supo cubrir un lanzamiento largo de Carr al ala abierta Seth Roberts que lo depositaba en primero y gol. Tampoco Big Ben puede hacerse responsable de los fallos de su entrenador en jefe, Mike Tomlin, que permitió que el reloj corriera sin utilizar alguno de sus tres tiempos fuera.

Por lo tanto,  nuevamente hubo que recurrir al apoyo de sus fanáticos. Por lo menos así lo entendió el safety Terrell Edmunds que levantaba los brazos exigiendo una arenga del público. No fue suficiente. Una recepción en soledad de Derek Carrier sentenciaba la contienda 21-23 a falta de 21 segundos por disputar. Y si se destaca el resto de tiempo que faltaba para la finalización es porque la tarde californiana tendría algo más para entregar. Si hay algo que ofrece Pittsburgh es material de sobra hasta los últimos instantes porque, en este caso, Big Ben dejó en posición de gol de campo a Boswell, a falta de 5 segundos, y le dio la chance al pateador y al entrenador en jefe de redimirse de sus flojos desempeños en la jornada y llevar el cotejo a tiempo extra. Pero Boswell colocó mal su pie de apoyo, cayó y su patada se frustró como la ilusión de los que viajaron a Oakland.

Panoramas diferentes 

La próxima fecha no será fácil para Steelers, ya que New England aparece en su camino y no hay espacio para las derrotas porque Baltimore acecha con medio partido en contra. Raiders, en cambio, seguirá trabajando para decorar una temporada para olvido. Un triunfo de este calibre es buen comienzo.

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