Los Penguins y el debate en la portería para el curso que viene
Murray y Jarry pelearán por ser el guardameta de los Penguins para la temporada que viene. Foto: https://thehockeynews.com/

Ya durante toda la temporada de la NHL 2019-2020, antes de la suspensión por la llegada del Coronavirus, el gran debate dentro de la base de fanáticos de los Pittsburgh Penguins fue ¿quién debería ser el portero titular en los playoffs? Ahora con el futuro inseguro de la temporada, la pregunta cambia a ¿qué portero debe volver a firmar durante la temporada de fichajes?

Tanto Matt Murray como Tristan Jarry quedarán como agentes libres restringidos al final de la temporada, y ahora se da una controversia, nuevamente, de porteros en Pittsburgh. Ambos guardametas han demostrado que son dignos de ser titulares en una franquicia NHL, con Murray ganando las Stanley Cup consecutivas en 2016 y 2017 como novatos, y Jarry que se convirtió en un inesperado All-Star.

Se debe tener en cuenta que cuando la temporada 2019-2020 llegue a su fin, los Penguins tendrán al menos seis agentes libres restringidos, incluidos Murray y Jarry, para tomar decisiones. Seguramente, el puesto de portero es la máxima prioridad, pero es muy poco probable que el equipo pueda mantener a ambos.

No hace mucho tiempo, parecía casi seguro que Murray era el portero del futuro para los de Pittsburgh. Ahora, las cosas no parecen así. Durante el primer mes de la temporada, Murray fue el portero número 1 de los Penguins, ya que estaba obteniendo números respetables. En 12 encuentros, Murray obtuvo un 7-3-1 en los diferentes encuentros y un porcentaje de paradas del 0.917% y una portería a cero.

En cambio, desde el 16 de noviembre hasta el final del año 2019, Jarry se hizo cargo de la titularidad, jugando en 14 encuentros alcanzando un 12-2-0 con un 0.941% de paradas y tres porterías a cero, mientras que Murray acumulaba bastantes derrotas y Jarry llegó a ser convocado para el All Star

Con todo eso dicho, la pregunta comienza a surgir, ¿quién es el portero del futuro?

El argumento fácil para mantener a Murray es que ha ganado dos Stanley Cup. Un argumento válido: Murray es un ganador solidificado que ha encontrado más éxito en cinco temporadas de lo que muchos jugadores verán en toda su carrera y ha alcanzado grandes números tanto en la campaña regular como en los partidos de playoffs que ha disputado.

En cambio, la temporada 2019-2020 es la segunda a tiempo completo de Jarry en la NHL. Desde que comenzó su carrera, Jarry aún no ha jugado 100 partidos o un solo juego de postemporada, por lo que es más difícil comprender con firmeza qué posibilidades habría de que se quedara.

Dada la situación del límite salarial de los Penguins, la solución podría pasar por retener a ambos y es que tener un tándem ganador en la red es vital para cualquier equipo en la NHL que aspira a lograr el campeonato. Pero, parece altamente improbable a menos que el equipo esté dispuesto a separarse de múltiples activos de alta calidad en la plantilla. Con la temporada en pausa y que la liga no gana dinero, parece que no habrá un crecimiento en el tope salarial. Con Murray y Jarry merecedores de un aumento y una multitud de otros agentes libres, es casi imposible firmar ambos.

De esta forma, podría creerse que, atendiendo a razones económicas, vender a Murray con todos sus éxitos podría cosechar grandes beneficios para los de Pittsburgh. Reforzar un equipo frente al consistente Jarry es la mejor opción en el futuro.

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