Todo el mundo aprueba en los amistosos de la NHL
Los ensayos revelan problemas inesperados | Foto: NHL.com

El próximo sábado el hockey de máxima intensidad, el de playoff volverá a estar presente en nuestras vidas. El miércoles 11 de marzo pudimos disfrutar los últimos partidos de competición, aquellos de temporada regular, pero para la vuelta este 1 de agosto tenemos lo mejor de lo mejor, partidos en los que no hay mañana, solo hoy.

Pero esta vuelta es en circunstancias especiales, con equipos concentrados en dos ciudades y aislados para evitar al Covid-19, con dos pabellones que funcionarán a pleno rendimiento en sus primeras rondas, y sin público, toda una serie de circunstancias desconocidas y en las que solo se podrá aprender a base de cometer errores en la experiencia presente.

Cambiar la publicidad de las vallas según los patrocinadores de los diferentes equipos, coordinar desplazamientos de los hoteles a pabellones y viceversa sin que en ningún momento se crucen los equipos que disputan partidos ese día en el pabellón, preparación de vestuarios, limpieza de los mismos y vuelta a prepararlos para los siguientes equipos que saltarán al hielo, son procesos que hasta el día de hoy no formaban parte del funcionamiento normal del hockey.

A prueba también las operadoras encargadas de retransmitir los partidos. Como ha transcurrido por ejemplo en las transmisiones de fútbol de la liga española se ha ensayado la introducción de sonido de ambiente artificial. Las operadoras también trabajarán con un retardo de cinco segundos para poder suprimir cualquier expresión malsonante de los jugadores que por la falta de público pudiera llegar al oído de espectadores delicados.

La realidad supera a la ficción

Sin duda alguna, un tema tan importante como es la continuidad de la liga, ha exigido el trabajo y el desgaste neuronal de muchos profesionales en diferentes campos, pero siempre hay cosas que se escapan a cualquier imaginación. Como se vio en el primer partido de exhibición entre Penguins y Flyers, cuando se veía que los discos que saltaban por encima del cristal, quedaban por encima de las lonas que cubrían los asientos más bajos del Scotiabank Center de Toronto, dejando una imagen poco pulcra.

Unos discos que son un tesoro para el público que logra atraparlos, pero que en esta ocasión no está. Una cosa en principio tan nimia pero que exigió un proceso de pensamiento y consultas hasta conseguir un medio que permitiera recoger los discos sin estropear las lonas, toda una peripecia que hasta llegar a la ingeniosa solución, un recogehojas de piscina como relata la NHL en su página oficial.

Así que ya vemos que en estos días no solo los Connor McDavid, Sidney Crosby, Alex Ovechkin y compañía han estado bajo la lupa, toda la liga actúa sobre nuevas premisas y la capacidad de adaptación será fundamental para el éxito de todas las partes.

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