Lo que a principios de semana se decía que era una ausencia del equipo en un futuro cercano ha acabado convirtiéndose en una ruptura definitiva entre los Chicago Blackhawks y el hasta esta semana su jugador Corey Perry.

El pasado martes, Kyle Davidson, gerente general, salía a dar la cara ante la prensa para anunciar que el equipo ponía a Perry en la lista de descartes, y en el caso de que no fuera reclamado por ningún equipo, su contrato sería finiquitado, lo que supone el despido del jugador por lo que en ese momento se denominó como conducta inaceptable por parte de un jugador.

Unas palabras vagas en las que se veía atrapado el ejecutivo, y de las que por circunstancias, seguramente tanto legales como de posible privacidad, no encontraba el camino para salir ante la insistencia de los medios que buscaban los detalles más profundos posibles sobre los hechos ocurridos y la decisión subsiguiente.

Porque para colmo, rumores incendiarios recorrían la red sobre la causa del despido, y a pesar de que diversos periodistas cercanos a los interiores de la franquicia los negaban, la imaginación del público y el morbo que comportaban, eran un combustible demasiado potente como para poder sofocarlos solo con ambigüedades.

“Asunto Interno” o “decisión laboral” fueron los únicos argumentos a los que se agarró Davidson, negando cualquier relación con otros jugadores o sus familias.

Finalmente, Perry hace oír su voz

Una decisión de tanto calado y que afecta a un jugador de la veteranía y del carisma de Corey Perry, no podía quedar finiquitada con una rueda de prensa sin más, faltaba la versión del jugador y este finalmente ha acabado emitiendo un comunicado al respecto.

El delantero canadiense, como es de esperar tras una actuación incorrecta, tampoco ha querido entrar en detalles sobre las causas de su despido, refiriendo el mismo a que su comportamiento fue inapropiado y erróneo.

También anunció que se había puesto en contacto con expertos en salud mental y en adicción a sustancias de cara a tratar sus problemas con el consumo de alcohol.

Disculpas a la organización en todos sus niveles, aficionados y a su propia familia forman parte también del comunicado del jugador, entristecido porque sus acciones hayan perjudicado a otras personas sin tener relación alguna con ellas.

Un asunto extradeportivo que ha vuelto a subir el estrés en una organización que tras el asunto de los abusos sexuales de Brad Aldrich está en el disparadero a pesar de los cambios habidos en la cúpula de la franquicia.

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