Siete descalificados por dopaje en Pekín 2008 y Londres 2012

El dopaje sigue castigando al deporte olímpico y, más concretamente, al atletismo y la halterofilia. Algunos de ellos obtuvieron medallas por lo que habrán de devolverlas íntegramente.

Siete descalificados por dopaje en Pekín 2008 y Londres 2012
Ilya Ilin en Pekín 2008. Foto: zimbio

La lacra del dopaje golpea de manera contundente una vez más al deporte. Los Juegos Olímpicos en ediciones pasadas se tiñen de luto al comprobar cómo algunas de las hazañas logradas eran fruto de la mentira y la trampa. El avance en los controles antidoping permite analizar de manera más precisa muestras de Pekín 2008 y Londres 2012, hallando tramposos que engrosen una lista demasiado abultada.

Turinabol y estanozolol son las sustancias detectadas en los controles

Uno de los casos más flagrantes es del kazajo Ilya Ilin, campeón olímpico en Pekín 2008 en halterofilia 94 kilos. Dio positivo por estanozolol y también descalificado de Londres 2012. Volvió a ser allí campeón olímpico y dio de nuevo positivo por esta sustancia y por turinabol. Otra de las descalificadas fue Aksana Miankova, oro en lanzamiento de martillo de Pekín 2008 al dar positivo por turinabol y oxandrolona. La otra medallista cazada fue Natallia Mikhnevich, plata en lanzamiento de peso en Pekín 2008 al dar positivo por methandienona y estanozolol.

Todos los descalificados habrán de entregar sus medallas y diplomasOtros descalificados fueron Pavel LyzhynSviatlana Usovich, obteniendo ambos resultados muy mejorables en lanzamiento de peso y 800 metros, respectivamente. Respecto a los Juegos Olímpicos de Londres 2012, la haltera azerbayana Boyanka Kostova dio positivo por turinabol y estanozolol, al igual que la bielorrusa Nastassia Mironchyk-Ivanova, séptima en salto de longitud.

Los controles habrán de incrementarse en cantidad e intensidad para eliminar todo rastro de duda acerca de los campeones que hicieron vibrar al mundo entero en etapas pasadas, y prevenir cuanto sea posible estas situaciones para el futuro. La Agencia Mundial Antidopaje sigue trabajando a contrarreloj para desarollar técnicas de detección cada vez más refinadas y eficientes. La proliferación de positivos ha de verse como algo positivo, en cuanto a la gran cantidad de controles existentes.