Una vuelta de tuerca al clásico shakespeariano con 'Memorias  de un zombie adolescente'
R y Julie, una pareja muy peculiar. (Foto: Playgroundmag.net).

Adaptación de Warm Bodies, la novela de gran éxito escrita por Isaac Marion, la película cuenta la relación entre la joven Julie y el zombi R, cuyo romance inesperado activará una serie de hechos que transformarán tanto el mundo de los vivos como el de los muertos vivientes. Contado así parece una historia bastante simple y de la que poco cabe esperar, pero lo cierto es que desde el minuto cero ya se nos presenta de manera muy original. Protagonizada por Nicholas Hoult y Teresa Palmer, incluye en su reparto a nombres inesperados como John Malkovich, que da vida a la figura protectora del padre de Julie, un hombre que ha perdido a su mujer y que hará todo lo posible por mantener a salvo a su hija.

Nos situamos en un futuro cercano, cuando el mundo ha sido sorprendido por algo que bien podría ser un virus, una infección animal o un atentado bioquímico que ha provocado que la mayoría de la población se vea transformada en muertos vivientes. En esta historia no importa el origen de los hechos, sino el presente, el estado actual de la raza humana, que se encuentra aislada detrás de unos altos muros de hormigón como defensa contra los infectados. Y tampoco nos vamos a encontrar en esta historia con que el protagonista sea un hombretón armado que se convierta en héroe aniquilando zombies, sino con todo lo contrario: con un zombie enamorado.

La película parte en un aeropuerto repleto de muertos vivientes, donde el espectador será el receptor de los pensamientos de R, un zombie que comienza a hacerse preguntas sobre su propia existencia: "¿por qué no puedo andar erecto? ¿por qué soy incapaz de hablar? ¿cuál era mi nombre?". Incapaces de mantener una normal relación entre ellos, y movidos por el instinto de la supervivencia, un grupo de muertos se reunen dispuestos a buscar carne humana para alimentarse. A su vez, una expedición humana sale de su refugio para recolectar medicamentos y otros objetos de primera necesidad, y como era de esperar, terminan encontrándose y corre la sangre, con las bajas humanas y zombies correspondientes. Es entonces cuando R conoce a Julie, la novia del chico cuyo cerebro acaba de zamparse, y por la que ya comenzará a sentir algo especial y propio de la raza humana, de la que se supone que ya no formaba parte.

Memorias de un zombie adolescente ofrece la oportunidad de descubrir una historia a caballo entre la comedia de terror (con grandes momentos casi siempre ofrecidos por el protagonista y sus reflexiones sobre sí mismo) y el romance juvenil (por lo que se dice que guarda cierto parecido con la saga Crepúsculo). Con unos efectos especiales bastante mediocres pero con una asombrosa banda sonora que incluye temas de Bon Iver o Jimmy Cliff, lo mejor de la cinta es que apuesta valientemente por el romanticismo, y plantea una historia nueva, difícilmente aburrida, que hay que ver con ganas de desmitificar la figura del zombie como el enemigo de la historia y con una crítica inteligente sobre la ausencia de comunicación verbal en la sociedad actual

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