¿"Tunearon" unos monjes la batalla de Covadonga?
¿Qué hay de mito y realidad en la batalla de Covadonga?

¿"Tunearon" unos monjes la batalla de Covadonga?

No toda la historia de don Pelayo es como nos la han contado.

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Miguel Zorita


Los libros de historia no solo sirven para conocer el pasado, también para legitimar el presente. Los viejos libros de historia podían hacer que tal o cual linaje tuviese privilegios escapando así de pagar impuestos, también se podía llegar a cambiar el rumbo de las fronteras si revisando en las páginas de los cronicones si aquel condado era de uno u otro país.
 Sin embargo ¿qué sucedía si los documentos no aparecían? ¿Y si los libros solo contenían malas noticias para nuestros propósitos? Es ahí cuando entran en juego los falsos cronicones. Es decir, falsificaciones históricas con las que justificar las triquiñuelas del presente.
En los siglos XVI y XVII España vivió un momento dorado de falsificaciones históricas pero antes también se hacían incluso algunos episodios míticos de la historia de España tienen todas las trazas de ser estas invenciones.
¿Cómo lo sabemos? Bueno… la imaginación de los falsificadores es limitada, y en ocasiones se les pilla duplicando episodios del pasado.
Uno de los casos más llamativos es la batalla de Covadonga. En principio esta célebre contienda en la que se enfrentaron don Pelayo y las tropas musulmanas, sucedió hacia el año 718 no obstante la primera vez que se habla de ella es en la Crónica Albeldense, es decir 163 años más tarde, con el aliciente además de tratarse de una narración llena de milagros y ayudas celestiales como cuando:

Las piedras que salían de los fundíbulos (una especie de catapultas)  y llegaban a la casa de la Virgen Santa María, que estaba dentro de la cueva, se volvían contra los que las disparaban y mataban a los caldeos

Finalmente el irredento Pelayo escapa de los malvados moros cuando el río Piloña se desborda eliminando así a los enemigos que aún quedaban de la batalla. Hoy día parece que la batalla existió, lo que no parece tan seguro son todos esos adornos épicos. Aunque podemos intuir de dónde salieron.
Si leemos lo que se cuenta del santuario de Delfos en plenas Guerras Médicas encontraremos sospechosos parecidos… Ante el avance de los persas en el año 480 a.C. seis heroicos resistentes huyeron a las montañas a defender el templo. En el momento cumbre un rayo hizo caer una avalancha de piedras sobre los 300.000 soldados persas de los que solo sobrevivieron 60.000 y de estos apenas quedó ninguno pues al intentar cruzar un río huyendo de la aparición divina de los héroes Filacos y Autonoos el cauce se desbordó aniquilando a todos los persas.
Está claro que aquellos monjes de Alfonso III que redactaron la crónica Albeldense hubiesen disfrutado hoy día de películas como 300.

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