La Reina Ausente
Retratode Marie Julie Clary (fecha desconocida), por François Gérard (1770-1837) PD.

La Reina Ausente

De entre todas las reinas consortes que ha tenido la monarquía española, solo una lo fue sin haber pisado ni una sola vez España: Marie Julie Clary.

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Alma Leonor

Conocida como la Reina Ausente, Marie Julie Clary (1771-1845), esposa de José Napoleón Bonaparte (1768-1844), rey de España y de las Indias como José I Napoleón, durante el periodo comprendido entre junio de 1808 (tras las abdicaciones de Bayona) y diciembre de 1813, nunca visitó el país del que era reina. También fue reina consorte de Nápoles y Sicilia (1806-1808). Mientras su marido reinaba, ella no salió de París, pero murió, curiosamente, en su exilio de Florencia el 7 de abril de 1845 a los 73 años.

Marie Julie Clary no tenía un origen aristocrático. Había nacido en Marsella, en el seno de una familia burguesa y pudiente (hija de la segunda esposa de su padre), donde disfrutó de una esmerada y culta educación hasta que la Revolución francesa hizo estragos en la fortuna familiar. No obstante, sus orígenes e influencia siempre se mantuvieron intactos, pues no solo Marie Julie contrajo un buen matrimonio, sino que también lo fue el de su hermana, Désirée Clary (1777-1860), seis años más joven, quien llegó a ser reina consorte de Suecia y Noruega cuando su esposo, Jean-Baptiste Jules Bernadotte (1763-1844), mariscal de Francia, fue coronado como el rey Carl John XIV de Suecia (III de Noruega) en 1818, instaurando una dinastía que se ha perpetuado hasta hoy.

Retrato de Julie y Désirée Clary (1810), de Robert Jacques Lefèvre (1755-1830) PD.
Retrato de Julie y Désirée Clary (1810), de Robert Jacques Lefèvre (1755-1830) PD.

Désirée, que mantenía una relación amorosa con el propio Napoleón (duró hasta su matrimonio con Josefina de Beauharnais en 1796, Désirée contrajo matrimonio con Bernadotte en 1798), fue quien pudo presentar a su hermana Marie al hermano del entonces general Bonaparte. O, tal vez, fuese al revés, pues ambos hermanos Bonaparte vivieron en Marsella un tiempo, donde José ejercía como proveedor de suministros militares

Marie Julie se casó con José Napoleón en 1794, cuando éste aún no tenía ningún cargo relevante, ni esperaba, quizá, contraer un matrimonio aristocrático.  Dos años más tarde ya era un notable diplomático en Parma y en Roma y, posteriormente, un fiel apoyo de su hermano menor durante las llamadas Guerras Napoleónicas. En 1806 Napoleón le nombra rey de Nápoles y Sicilia y en julio de 1808 le corona como nuevo rey de España en Madrid.

Vida como reina

Retrato de Marie-Julie Clary, como reina de Nápoles, con su hija Zénaïde Bonaparte (1807), por Robert Jacques Lefèvre (1755-1830) PD.
Retrato de Marie-Julie Clary, como reina de Nápoles, con su hija Zénaïde Bonaparte (1807), por Robert Jacques Lefèvre (1755-1830) PD.

“La reina ausente, nunca conoció su reino”

Marie Julie y Jose Bonaparte tuvieron tres hijas, de las que sobrevivieron dos. Si Julie Clary fue reina consorte de España, sus hijas, Charlotte Napoleone y Zénaïde Laetitia Bonaparte, fueron infantas españolas. Pero, al igual que su madre, nunca pisaron el país mientras su padre reinó. Charlotte se casó con su primo-hermano Luis Napoleón Bonaparte (1804-1831), quien durante unos días de julio de 1810 fue rey de Holanda, mientras que su hermana mayor, Zénaïde, se casó con un sobrino de Napoleón, Charles Lucién Bonaparte (1803-1857), un famoso ornitólogo que puso el nombre de su esposa a un género de palomas que él descubrió en América y que popularmente conocemos como tórtolas.

Retrato de las Hermanas Zénaïde y Charlotte Bonaparte (1821) leyendo una carta de Filadelfia enviada por su padre, por Jacques-Louis David (1748 - 1825) PD.
Retrato de las Hermanas Zénaïde y Charlotte Bonaparte (1821) leyendo una carta de Filadelfia enviada por su padre, por Jacques-Louis David (1748 - 1825) PD.

Cuando José I se traslada a España, el destino de Marie Julie Clary quedó fijado en París, defendiendo los intereses franceses de su esposo, mientras éste se dedicaba a prodigar atenciones a algunas damas españolas (y extranjeras), como la condesa de Echauz, esposa del VI marqués de Montehermoso, de nombre María del Pilar Acedo y Sarriá (1784-1869),  quien se convirtió en una de las personalidades más relevantes del reinado napoleónico en España. El cuadro de Goya titulado “La marquesa de Montehermoso” (1810), no retrata a esta mujer, sino a su hija, la niña Amalia. Su madre andaba en boca de todo Madrid, aunque a veces se atribuye la copla a otros amores del rey.

“La Montehermoso / tiene un tintero / donde moja su pluma / José Primero”

José I y la marquesa se conocieron durante la estancia del rey en Vitoria. Fueron amantes, dicen, con la aquiescencia del esposo de ella, el alavés ilustrado Ortuño María de Aguirre Zuazo y del Corral (1767-1811), hombre poderoso, culto y afrancesado, que fue nombrado por el rey Grande de España y obsequiado con numerosas dádivas y presentes, como el desorbitante precio que José I pagó por la compra del Palacio de Montehermoso en Vitoria, que había sido la residencia oficial de la corte napoleónica. María del Pilar Acedo fue una mujer muy culta e inteligente, que acompañó a José Napoleón incluso cuando este abandonó España, viviendo en Francia el resto de sus días.

Después de su aventura real española, Jose Napoleón Bonaparte se instaló en los Estados Unidos con una nueva amante, siendo de esta forma el primer rey de España que ponía un pie en tierras americanas, aunque ya no ostentase el título. Sus hijas vivieron con él varios años. Mientras, la Reina Ausente, Marie Julie Clary Bonaparte, nunca conoció su reino español, ni el peninsular, ni las “Indias”.

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