La invasión japonesa de China, un capítulo olvidado de la Segunda Guerra Mundial
Solados de Manchukuo, una región del norte de China invadida por Japón. Fuente Wikipedia commons

La invasión japonesa de China, un capítulo olvidado de la Segunda Guerra Mundial

Cuando pensamos en la Segunda Guerra Mundial tendemos a pensar en el escenario que se libró en Europa. Sin embargo, ésta es una visión muy restringida de lo que fue el conflicto en su totalidad, no debemos olvidar que también enfrentó a numerosos países de África y Asia. De hecho, es en el continente asiático donde se establecieron algunos de los escenarios más decisivos. China, la India o Japón son algunas de las potencias que más importancia tuvieron en el conflicto. Durante los años 30 y 40 los ejércitos nipones comenzaron su propia expansión por el continente asiático, ajena a los movimientos de tropas y anexiones que se estaban dando en Europa. En estos territorios cometieron algunas de las atrocidades más grandes, y posiblemente más olvidadas, de la Historia de la Humanidad.

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Andrés Martín Cárdaba

En 1931 China había dejado de ser un imperio temido para ser un país dividido entre comunistas y nacionalistas, donde a la grave inestabilidad política se había unido la crisis económica de principios de los años 30. Los japoneses por su parte miraban con recelo a China, pues era un objetivo perfecto para expandirse. En este contexto, algunos militares nipones presentaron un plan al emperador para invadir parte del territorio de su vecino asiático.

Como en todas las guerras, es necesario un causus belli que ponga en marcha la maquinaria bélica. El 18 de septiembre de 1931 una parte de las vías de tren de Manchuria (una zona al norte de China) fueron dinamitadas; estas vías estaban gestionadas por una empresa japonesa y se convirtió en la excusa perfecta que estaban esperando. Aprovechando la debilidad militar de China, los ejércitos de Japón realizaron una ofensiva rápida. Al día siguiente del atentado, habían invadido la ciudad de Shenyang, a la que le siguieron otras muchas capitales, dando lugar a la ocupación militar de Manchuria.

En febrero de 1932 cesó la guerra. Así nació el estado de Mancukuo, un estado satélite de Japón que se unía al resto de países que los nipones habían formado en China y toda Asia desde finales del s. XIX. Para cesar las hostilidades con los que seguían reticentes a aceptar al invasor, hicieron un gesto simbólico y muy importante, poniendo al frente de este país títere al que había sido el último emperador de China.

Pu yi, ultimo emperador de China coronado como emperador de Manchukuo | Foto: Wikicommons
Pu yi, ultimo emperador de China coronado como emperador de Manchukuo | Foto: Wikicommons

Pero los tratados de paz no tranquilizaron la situación y la escalada de tensión siguió creciendo. En 1937 estalló un nuevo conflicto entre las dos potencias asiáticas. Japón acusó a China de hacer prisionero a uno de sus compatriotas y las tropas de Japón afincadas en Pekín se lanzaron contra el ejército chino. Estos combates más tarde se trasladaron a Shangai y derivaron en una guerra que para muchos supone el estallido de la Segunda Guerra Mundial en Asia. Un año después, en 1938, los avances japoneses habían permitido tomar gran parte de China, incluidos puertos y zonas industriales de gran importancia.  La entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial en 1941 hizo que los chinos tuviesen una mejor posición en la contienda. Sin embargo, hasta 1944 no va a poder realizar una ofensiva, así como la verdadera retirada nipona de Asia se produjo tras la rendición de Japón el 15 de agosto de 1945, después de que las bombas nucleares arrasaran las ciudades de Hirosima y Nagasaki.

La población china sometida en los territorios ocupados sufrió graves consecuencias. El territorio invadido y su producción quedaba bajo los intereses de Japón. A las expropiaciones forzosas de tierras y comercios hay que unir que gran parte de la población china sufría hambre y en las zonas rurales muchos sufrían explotación por parte de los japoneses; mientras que en otras zonas los caciques tradicionales colaboraron con el invasor en un intento por garantizar un mínimo orden y no perder sus privilegios. En la zona no invadida la situación no fue mejor ya que tenían que soportar grandes impuestos y muchas horas de trabajo. La guerra se convirtió en una guerra del población era esencial puesto que las hambrunas generaron millones de muertos y las revueltas interiores podían favorecer a uno u otro ejército.hambre, donde el abastecimiento de la

Asimismo, cuando los japoneses entraron en China cometieron auténticas atrocidades. Como ejemplo de ellas nos encontramos la llamada Masacre de Nankín. Se trata de los actos que cometieron los japoneses tras entrar en la ciudad en 1937, en ese momento algunos extranjeros (entre los que se encuentran el médico estadounidense Robert O. Wilson o el misionero John G. Magee), junto con periodistas, sacerdotes etc. relataron la masacre. Entre sus testimonios encontramos casos de violaciones en masa, personas enterradas vivas o palizas de muerte con los culos de las bayonetas. Uno de los casos más llamativos incluso habla de cómo mujeres morían desangradas tras cortarles los senos.

También encontramos testimonios de personas supervivientes e incluso de los propios soldados japoneses que hablan de matanzas de personas quemadas vivas o de la muerte de más de 4000 personas a la vez. Incluso John Rabe, un alemán nazi describió como brutales las numerosas violaciones a niñas y ancianas. En cualquier caso, las cifras estimadas dicen que en seis semanas las víctimas de esta ciudad ascienden a entre 250.000 y 300.000, (en EEUU incluso se llega a elevar el número a los 500.000) aunque dependiendo de las fuentes varía el porcentaje de civiles ejecutados.

La Segunda Guerra Mundial también tuvo escenarios en Asia, de hecho Japón fue uno de los protagonistas del conflicto. Su expansión por el continente es uno de los puntos más importantes de la guerra y sin embargo poco tratado en nuestros libros de historia, donde solemos acentuar la mirada sobre los movimientos en Europa.

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