Kouros y Kore, esculturas de la Grecia Arcaica
Cleobis y Bitón, de Polymedes de Argos, hallados en Delfos (PD)

Kouros y Kore, esculturas de la Grecia Arcaica

Las representaciones escultóricas de un muchacho (kouros) o una muchacha (Kore) durante el llamado Periodo Arcaico de la Grecia antigua, encierran una belleza enigmática que aún sigue emocionando a quien se aproxima a ellas.

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Alma Leonor

El Periodo Arcaico comprende parte de los siglos VI y V a. C. (desde el 600 al 480 a.C.). Aproximadamente con el fin de las Guerras Médicas, la Hélade conoce un momento de auge político: nacen las poleis, se promulgan leyes, cobran importancia las Tiranías… También es un tiempo en el que el arte alcanza altas cotas de desarrollo en todas sus manifestaciones, tanto en la arquitectura, como en la cerámica y en la escultura. Esta, concretamente, sigue recibiendo influencias orientales, sobre todo egipcias y cretenses (la llamada escultura Dedálica) y con una serie de características sumarias que aún acusarán una permanente evolución hasta llegar al perfeccionismo del clasicismo.

En principio los Kourai (plural, en griego, κοῦροι) y las Korai (plural, en griego, Κόρη), son estatuas monumentales (llegaron a alcanzar entre los dos y un metro de altura, al contrario que las anteriores de apenas unos centímetros) realizadas en piedra o mármol, con carácter votivo, bien para ofrecer a los dioses o bien para formar parte de un ajuar funerario, nunca como decoración particular. 

El problema de estas esculturas estriba en la dificultad para datarlas e identificarlas. Existen muchas encontradas por la arqueología desde finales del siglo XIX, pero pocas son mencionadas en las fuentes y mucho menos se conocen detalles de los autores o talleres. En general, los criterios de clasificación seguidos por los investigadores, han sido estilísticos, según las bases establecidas por Johann Joachim Winckelmann en el siglo XVIII (Historia del Arte de la Antigüedad, 1764). Así, se establecen diferencias entre las esculturas del Arcaísmo antiguo (600-80 a.C.), medio (580-530 a.C.) y tardío (530-480 a.C.).

Los Kourai

Kouros de Nueva York (circa 590-580 a.C.) Metropolitan Museum of Art (PD)
Kouros de Nueva York (circa 590-580 a.C.) Metropolitan Museum of Art (PD)

Generalmente, son representaciones de muchachos jóvenes, desnudos, con apariencia de bloque, proporciones simétricas, rasgos poco definidos pero atléticos, posición hierática y frontal, brazos ceñidos al cuerpo con los puños cerrados y, habitualmente, con la pierna izquierda adelantada (es una posición extraña, pero que permitía al escultor mantener el peso de la obra en el centro, sin utilizar un soporte). Existen algunas variaciones locales, como las jónicas, por ejemplo, que presentan contornos más suaves y sin aristas, al contrario que las cuadrangulares áticas.

Kouros de la Acrópolis en 1914 (École française d'Athènes) (DP)

Las piezas del Arcaísmo antiguo presentan una anatomía muy marcada en hombros (anchos) y talle (estrecho), sin una clara definición en las caderas y rodillas. Por el contrario, los rasgos faciales suelen aparecer muy marcados, con grandes ojos almendrados (propios de la influencia asiática) y pelo cayendo a ambos lados de la cara en bucles. Todos estos rasgos aparecen claramente en los monumentales (de 2 mt de altura) Cleobis y Bitón, del escultor Polymedes de Argos, que fueron encontrados en el Santuario de Apolo en Delfos.

En el Arcaísmo medio aparece como rasgo significativo la llamada Sonrisa Arcaica, también llamada “Sonrisa Eginética” por el Guerrero del frontón occidental del Templo de Afaia, en Egina.  Otros ejemplos significativos son el Kouros de Tenea (funerario, de 1,53 mt.), el Kouros de Melos o el Kouros de Volomandra. Finalmente, en el periodo tardío, se marca más la curvatura de la cadera y empiezan a notarse rasgos más naturales en rostro y anatomía del cuerpo. Se aprecia, por ejemplo, en los Kouroi Funerarios del Ática: Kouros de Anavisos y Kouros de Aristódikos.

Las Korai

Kore del Heraion de Samos (DP)
Kore del Heraion de Samos (DP)

Al contrario que los Kourai, las muchachas se esculpían vestidas, también de forma un tanto hiératica, pero con los pies juntos (con el tiempo adquirirán también una posición de pierna adelantada). Otro rasgo que las diferencia de los Kourai son sus manos, que no permanecen a los lados del cuerpo, sino que aportan cierto movimiento: sujetando el manto, haciendo una ofrenda… Este rasgo evoluciona mucho al final del arcaísmo incluso en las esculturas masculinas.

Son menos representadas que sus homólogos masculinos, al contrario de lo que sucedía en el periodo anterior (Orientalizante). Por ejemplo, en el Ática son prácticamente inexistentes. Aunque menos que Sí que se aprecia algún rasgo diferenciador entre el inicio y el final del periodo, por ejemplo en cuanto a la posición de los pies (uno más adelantado al final) y en la acción de las manos (oferente hacia el frente al final). En los Periodos Arcaico antiguo y medio prima el geometrismo, mientras que al final del arcaísmo los rasgos están ya más marcados: cabeza pequeña, ojos vacíos, peinados en trenzas…

Kore de Berlín con Chitón (PD)
Kore de Berlín con Chitón (PD)

El rasgo más definitorio de las Korai es el vestido. El vestido jónico (Asia Menor) era más profuso, compuesto de tres piezas: Chitón, túnica de pequeños pliegues, con mangas, que se ciñe con un cinto a la cintura; Himatión, un manto de lana que cubre el anterior; y Epiblema, una especie de sobretodo que dejaba ver el Chitón por delante.

Koré del Peplo en el Museo de la Acrópolis de Atenas.(PD)
Koré del Peplo en el Museo de la Acrópolis de Atenas.(PD)

El vestido Dórico (Grecia continental), llamado Peplo, consistía en una gran pieza cudrangular de tela doblada en dos (una parte más corta que la otra), unida en los hombros con fíbulas. La parte corta cae hasta la cintura y cubre parte de la parte larga que se ciñe con un cinto y cae hasta los pies.

El Peplo era considerado una prensa casi sagrada y cada año se ofrecía a Atenea un peplo bordado durante las fiestas Panateas. Desaparece progresivamente sustituyéndose por una prenda más ligera llamada Quitón.

 

Bibliografía: Boardman, John (1991), El arte griego, Destino: Barcelona.

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