El Archivo General de Simancas
Vista frontal del Archivo General de Simancas (AGS). Imagen: AlmaLeonor

El Archivo General de Simancas

Podemos afirmar que, desde que hay escritura, existe la necesidad de guardar lo escrito, de archivarlo. Posiblemente sea un uso tan antiguo como la escritura misma. Pero los Archivos, tal y como hoy conocemos la acepción de esa palabra, son mucho más recientes.

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Alma Leonor

Conocemos la existencia de Archivos en el mundo antiguo y también en el mundo romano, como el Tabularium (del 78 a.C.), donde se custodiaban las tablas de bronce con las leyes y las actas oficiales del estado romano. Porque, hora es ya de explicarlo, los Archivos no son bibliotecas, sino lugares donde se custodian documentos administrativos oficiales. Se suele situar su consolidación hacia el siglo XII, cuando nace en Europa el Derecho Romano del Código Justiniano y con él, toda una pléyade de documentos jurídicos que necesitaban ser conservados, custodiados, organizados y consultados. El Archivo es la institución donde “se conservan los documentos públicos para dar fe”, decía el Código Justiniano.

TERCERA PARTIDA TITULO XIX,

Ley VIII:  Qué pro viene en facer los registros, et qué deben facer et guardar los registradores.

Alfonso X

En estos siglos medievales es cuando surgen también las Notarías y los Registros, en una suerte de retroalimentación de la cosa pública. En España, el registro de documentación administrativa oficial se inicia en 1257 con la Cancillería Real de Aragón, siendo rey Jaime I (1208-1276), llamado “el conquistador”. Por su parte, el rey castellano Alfonso X “el sabio” (1221-1284) ya obliga en sus Partidas crear Registros en todas las ciudades y villas de Castilla, además de incluir instrucciones de cómo deben funcionar.

Se instituyeron también Archivos en el Reino de Valencia, en el Reino de Mallorca, en el Reino de Navarra… Mientras, los reyes de Castilla, Juan II (1405-1454) y Enrique IV (1425-1474), dispusieron que algunos documentos fuesen guardados en el Castillo de la Mota de Medina del Campo (Valladolid) y en el Alcázar de Segovia, respectivamente. Fernando el Católico (1452-1516) manda, por las Ordenanzas de Medina, del 24 de Marzo de 1489, la creación de Archivos en todas las Audiencias y Chancillerías de Castilla. El siguiente momento crucial para la creación de Archivos en España, llega con el fin de la Reconquista en 1492, que facilitó la consolidación de Corte (itinerante hasta entonces) y con ello, la reorganización de toda la administración del nuevo y unitario Estado.

La reina doña Juana I de Castilla (1479-1555), por una Provisión de 23 de junio de 1509, manda entonces reorganizar los documentos oficiales en un solo Archivo que hace situar en la Casa de la Audiencia de la Chancillería de Valladolid. Allí, con el mando del Bachiller Salmerón, los documentos debían “ser custodiados bajo tres llaves, sin que pudiera extraerse de ellos documento alguno, sino previa orden y bajo recibo.” 

Estatua monumental de Felipe II en Valladolid. Imagen: AlmaLeonor
Estatua monumental de Felipe II en Valladolid. Imagen: AlmaLeonor

Felipe-II (1527-1598), “el prudente”, además de todas sus virtudes y todos sus defectos, tenía también una gran afición por dejar escritos de todo tipo. En uno de los Codicilos que firmó antes de su muerte (una especie de Testamento de los que llegó a firmar siete), manda que los documentos de su escritorio sean llevados “al Archivo de Simancas”. Este es el más antiguo Archivo de la Corona de Castilla, fundado por el rey Carlos I en el año de 1540. El primer nombramiento como Guarda del Archivo recayó en el licenciado Antonio Catalán, Relator del Consejo Real, por Cédula del 8 de Mayo de 1545.  

El Castillo

Imagen de la muralla que rodea el Castillo de Simancas. Imagen: AlmaLeonor

El Archivo General de Simancas (AGS) se encuentra ubicado en el castillo de la localidad vallisoletana de Simancas, cercana a la capital. Tiene su origen en una fortaleza reconstruida en 1467 por el Almirante de Castilla, Fadrique Enríquez (1390-1473). En 1480, los Reyes Católicos, ya propietarios del castillo y villa, convirtieron la fortaleza en prisión de estado (allí fue ejecutado el obispo de Zamora, Antonio de Acuña, uno de los comuneros que se rebelaron en Villalar en 1521). Felipe II lo manda rehabilitar para convertirlo en Archivo General del Reino, unas obras que pudieron durar hasta 1574, mientras aún servía de presidio. Fue la rehabilitación más importante, corriendo a cargo de los arquitectos Juan de Herrera (1533-1597) y Gaspar de la Vega (1523-1575), aunque siguieron las reformas durante los siglos siguientes, incluso hasta el siglo XX. La más reciente ​y profunda, fue realizada entre los años 2006 y 2007.

EL Archivo

Carta fundacional del Archivo de Simancas: Cédula dada por Carlos I en la que se ordena el traslado de documentos desde la Chancillería de Valladolid al castillo de Simancas, datada el 16 de septiembre de 1540, en Bruselas. (PD).

Ya desde sus inicios, el Archivo General de Simancas va a guardar los documentos generados desde los tiempos de los Reyes Católicos (no los anteriores) como colofón a la idea del emperador Carlos V, de reconocer desde ese momento un reino nuevo, un estado consolidado al que tanto Carlos como su hijo Felipe II, quisieron dar cumplido seguimiento. Actualmente, se encuentran en sus dependencias todos los documentos administrativos generados hasta el año de 1800. Abarca, pues, toda la Edad Moderna.

Es en 1588 cuando Felipe II firma una Instrucción con los pormenores del funcionamiento y gobierno del Archivo de Simancas. La historia del Archivo considera que este documento, el primer Reglamento de Archivos del mundo, junto a la labor archivística llevada a cabo por la familia Ayala (Diego de Ayala, entre 1563 y 1594 y su hijo Antonio de Ayala Manuel, entre 1594 y 1610, aunque posteriormente fueron archiveros otros miembros de la misma familia), hicieron del Archivo de Simancas un referente clave para la archivística hispana. Finalmente, en 1785 sufre la última de sus modificaciones al trasladar a Sevilla toda la documentación del Consejo de Indias. En 1844 el Archivo se abre a la investigación histórica. 

Retrato del entonces príncipe Carlos, el futuro emperador, con su familia paterna (1515), de Bernhard Strigel (Kunsthistorisches Museum, Viena) (PD).

Los fondos del Archivo, más de 80.000 legajos, están organizados según su propia evolución histórica. Siguiendo su Cuadro de Clasificación, son dos los grandes bloques en los que pueden subdividirse: Gestión administrativo-política y Hacienda.

Así mismo, los documentos reflejan la propia historia de las monarquías hispánicas al considerar dos grandes cuerpos de legajos: los de la administración de los Austrias (siglos XV a XVII) y los producidos por el gobierno de los Borbones (siglo XVIII). Los fondos de los Austrias siguen la administración por Consejos: Consejo de Estado, Consejo de Guerra, Consejos de Flandes, Italia y Portugal y Cámara de Castilla. Desde el siglo XVIII son Secretarías de Despacho y en Simancas se conservan todas excepto las de Estado, que se encuentran en el Archivo Histórico Nacional de Madrid.  

Todos los fondos ocupan unos doce kilómetros de estanterías.

Bibliografía: Rodríguez de Diego, José Luis (1989), Instrucción para el gobierno del Archivo de Simancas, Madrid: Dirección General de Bellas Artes y Archivos.

 

 

 

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