Catalanismo y vasquismo: en la agenda política de la Moncloa
Pedro Sánchez, en Bruselas // Foto de: Agencia EFE

Catalanismo y vasquismo: en la agenda política de la Moncloa

La complejidad política a la que se presenta Pedro Sánchez es de un gran calibre, al menos con la cuestión nacional, se responsabilizó de revertir la situación con el objetivo de calmar las aguas entre el Estado español y Cataluña.

ToniBarber
Toni Barber

Si algo no quiso hacer Mariano Rajoy y el Partido Popular es tener en cuenta y valorar así, las diferentes sensibilidades nacionales que conforman el país, ya que la formación política cree que en España existe y solo debe existir una única identificación nacional; la española.

Negar que existen otros nacionalismos, dentro del Estado español, en los cuáles una parte importante de la población de esas regiones se siente identificada, es negar la existencia de unos movimientos sociales de carácter histórico y rechazar así, la historia de los diferentes pueblos de España que han manifestado sus voluntades nacionalistas a lo largo de los años, que conforman la realidad política actual.

Pedro Sánchez, tras anunciar su moción de censura, prometió un cambio radical en el ámbito nacional y se comprometió a establecer contacto con Cataluña y con el País Vasco. Bien es verdad, que no siempre se ha mantenido firme y regular en cuánto a su posición sobre el carácter nacionalista del país: desde discursos que oscilan por una defensa férrea de la unidad de España, tratando de detractores a aquellos que no comparten esta visión, hasta la naturaleza plurinacional del país, definiendo a España como nación de naciones. A finales del año pasado, con la tensión del conflicto catalán en su máxima extensión, mantuvo posiciones firmes defendiendo España como un único ente nacional, posiciones similares a las que tienen el Partido Popular y Ciudadanos; su discurso ha experimentado cambios a lo largo de los mesos dependiendo así de la situación del contexto político.

PAÍS VASCO

Una encuesta elaborada por el Sociómetro del Gobierno Vasco, revela que actualmente tan solo el 21% de la población vasca apostaría por la independencia, un 36% la rechazaría y un 28% la aceptaría bajo algunas circunstancias. Así, se puede confirmar que los partidarios de la independencia están bajo mínimos históricos, hecho que se puede entender, ya que su autonomía económica se ha visto aumentada progresivamente, gozando así de más privilegios económicos si se compara su situación con la de otras comunidades autónomas.

Además, es reconocida en el artículo 1 del Estatuto de Autonomía aprobado en el 1979 su peculiaridad nacional, aunque actualmente, al PNV y a Bildu les parece insuficiente y quieren desarrollarla hacia un modelo más confederal, desarrollando una relación bilateral donde la intervención del Estado sea más reducida.

Otro tema que genera controversia y el cuál Pedro Sánchez se ha comprometido a revisar, es el de los presos de ETA, ha prometido estudiar la política penitenciaria en nombre de la democracia y de la reconciliación del país, ya que es esta la que ha conseguido derrotar a la organización terrorista, por tanto se deben tender puentes para una mejor convivencia.

Por otro lado, el delegado del Gobierno en el País Vasco, Jesús Loza, ha afirmado que con la banda terrorista desaparecida, no tiene sentido seguir aplicando la política penitenciaria de carácter antiterrorista a aquellos que fueron miembros de la banda.

Si finalmente se acercan los políticos vascos a lo que es su hogar, sería un gran paso de conciliación entre ambas naciones.

CATALUÑA

Durante los 7 años de gobierno del Partido Popular, se había negado el diálogo con Cataluña, lo que podría considerarse como una de las principales causas del ascenso del independentismo.

Por fortuna de los catalanes, esta dinámica tiene pinta que va a desaparecer, ya que el Presidente del Gobierno ha manifestado la voluntad de establecer un diálogo dentro de los límites constitucionales con el Govern de Cataluña encabezado por Quim Torra.

Los partidos independentistas piden que se respeten los resultados del 1 de Octubre y así el derecho a la autodeterminación de los pueblos, hecho que no parece que guste al PSOE.

Por otro lado, Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, ha manifestado el apoyo a la autodeterminación de los pueblos, apostando así por un Estado federal, y así se lo manifestó ayer en el Palau de la Generalitat al presidente de Cataluña, Quim Torra. Pablo Iglesias le ha asegurado, que Pedro Sánchez tiene intención de acercar los independentistas presos, veremos si se formaliza.

Cuando se formalicen las negociaciones y el diálogo entre España y Cataluña, se verá hacia donde desencadena dichas reuniones.

Un conflicto puede resolverse a corto plazo a base de sentencias judiciales, pero no lo hará a largo plazo; de quererse solucionarse permanentemente debe arreglarse políticamente, ya que un desacuerdo político debe solventarse con política, no a base de golpes de justicia.

Bien es verdad, que los primeros pasos del gobierno de Sánchez han ido en buena dirección: incorporación de mujeres en el ejecutivo, jurar el cargo sin Biblia, propio de un Estado laico, levantamiento del veto al derecho a la eutanasia y la recuperación de la sanidad universal.

El gobierno del PSOE es consciente que las elecciones están al caer y que cada una de las decisiones que tomen serán miradas con lupa, ya sea por el PP, por Ciudadanos o por Podemos.

Hoy le ha caído el segundo varapalo en términos de corrupción al PSOE, el primero fue Màxim Huerta, ahora el segundo el Presidente de la Diputación de Valencia, Jorge Rodríguez que ha sido detenido por varias contrataciones realizadas irregularmente. Veremos si Ferraz es firme con la regeneración democrática que tanto promulga.

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