‘Neymarte’, ese contradictorio jugador

Neymar es un contradictorio jugador que genera sensaciones encontradas en todo aquel que tiene la posibilidad de contemplarlo, en sus pies y su cabeza se encuentra la ecuación para acabar con Neymar Jr, dejar salir a Ney y convertirse en 'Neymarte'

‘Neymarte’, ese contradictorio jugador
Neymar con la selección de Brasil. | Foto: CBF

Si hubiera que otorgar los derechos de autor a aquel país que convirtió en arte un deporte, un juego que inventaron los ingleses, los brasileños poseerían un alto porcentaje de probabilidades de hacerse con ellos. El esférico viajó por tren y barco, tierra y mar con la firma inglesa, pero los países, los pueblos, hicieron su propia reinterpretación del juego, haciéndolo suyo e imprimiendo un estilo propio arraigado en la tradición, el ritmo y la forma de vivir de cada uno de ellos.

Puede que todo comenzara con Arthtur Friedenreinch, que continuará con Leónidas y Zizinho, que diera el salto definitivo al arte con Garrincha y Pelé, que se convirtiera en ideal a través de Sócrates y Zico, se consolidara en los juegos de animación gracias a Romario, se actualizara a los nuevos tiempos en la imparable figura de Ronaldo Nazario, se acercará a la magia desde los pies de Ronaldinho, pero todo hace indicar que va camino de formar parte del espectáculo/negocio del siglo XXI a través de la personalidad y liviandad de Neymar, un contradictorio jugador que genera sensaciones encontradas en todo aquel que tiene la posibilidad de contemplarlo.

Ney vs. Neymar Jr.

A veces Neymar saca de quicio a todos pues posee una concepción del fútbol que rompe todos los esquemas. Muy posiblemente poseyendo un estilo tan personal como identificable con la raíz popular del fútbol brasileño, no tiene la madurez necesaria como para elegir los momentos adecuados en los que ejecutar determinadas acciones -geniales- que llevan su firma única como jugador, pero de lo que no cabe duda es que es un futbolista extraordinario, diferente. En Neymar resulta evidente una bipolaridad entre comillas que acabará determinando el lugar que acabará ocupando en la historia del fútbol al final de su carrera. Por un lado está Ney, el niño que juega de día por amor al arte y al espectáculo, y por el otro Neymar Jr. el producto, el negocio, el provocador, el de la noche, el que nadie quiere ver.

‘Neymarte’, conservador del juego

En el Mundial de Rusia ha ido de menos a más y, ya ha dejado pinceladas maravillosas como las que pintó ante la selección mexicana, ante la que también mostró aquel otro perfil nada edificante. Aquel que echa abajo toda la admiración que genera cuando se exhibe dentro de los parámetros de la estirpe de la concepción de la raíz del fútbol de su país. Por estas pequeñas cosas, estos borrones, Ney genera dudas, pero siendo justos hay que seguir creyendo en este jugador. Sencillamente porque en el fenómeno de la europeización del fútbol brasileño; ‘Neymarte’ constituye el más claro ejemplo de que el ‘ginga’ sigue ahí con todo su duende.

Ese es el Neymar en el que se ha de creer, el que tiene que aprender a discernir la diferencia que existe entre espectáculo-deporte y show-anti deportividad. Aquel que ha de reconducir su camino deportivo y vital para reafirmar con su correr en el aire que parece un jugador venido de Marte. Fundamentalmente para convertirse en conservador del patrimonio del fútbol de su país, que durante muchas décadas tuvo como ideal el arte y el juego muy por encima del negocio y el físico. En sus pies y su cabeza se encuentra la ecuación para acabar con Neymar Jr, dejar salir a Ney y convertirse en 'Neymarte'; en el momento que lo haga dejará de ser ese contradictorio jugador y será ejemplo para todos, especialmente para los niños…