Lilith, la primera mujer insumisa 
Lilith, por John Collier (1887)  Fuente: Wiki Commons

A lo largo de la historia han sido muchos los estereotipos y mitos creados por los hombres para estigmatizar y designar al otro sexo: las mujeres. La tradición occidental está plagada de figuras y representaciones imaginarias de la mujer. Una de ellas es Pandora, la primera mujer de la mitología griega, origen del mal y de todas las calamidades que afectan al género humano. Pandora representa en la mitología griega lo que Eva simboliza en la tradición judeocristiana: las dos son las responsables del pecado original. En ambos mitos se presenta a la primera Mujer como la responsable de todas las miserias humanas.

En el Génesis se relata la creación bíblica de Eva: “Y de la costilla que Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: `Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne. Ésta será llamada varona, porque del varón ha sido tomada´”. La creación de Eva a partir de Adán sirvió como argumento para legitimar el sometimiento de la mujer al hombre. Según señala Tomás Moreno Fernández en su libro De Pandora a la Femme Fatal, pocos arquetipos de la mujer han quedado tan grabados en el imaginario cultural de occidente como el de Eva, la primera mujer, la madre de toda la humanidad, “la tentadora”, la responsable de la caída y perdición del hombre. Y por eso mismo, estigmatizada, culpabilizada y conceptualizada como inferior al varón.

Aunque en la tradición bíblica Eva es la primera mujer, una interpretación del Talmud, texto que contiene la tradición, preceptos y doctrinas judías, señala la existencia de una primera mujer anterior a Eva, llamada Lilith. Según la mitología hebrea talmúdica, Lilith  fue la primera esposa y compañera de Adán, quien desde una moderna lectura feminista es considerada el origen de la insumisión femenina frente a las imposiciones patriarcales.

De acuerdo a esta interpretación rabínica recogida en la obra Génesis Rabba del siglo XII, “Adán y Lilith nunca encontraron la paz juntos, pues cuando él quería acostarse con ella, Lilith consideraba ofensiva la postura recostada que él exigía: `¿Por qué he de acostarme debajo de ti? Yo también fui hecha con polvo y por consiguiente soy tu igual´. Como Adán trató de obligarla a obedecer por la fuerza, Lilith, airada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó en el aire y lo abandonó”.

La figura de Lilith como mujer rebelde y emancipada se inició con este mito hebreo, dando paso a múltiples leyendas y representaciones posteriores de Lilith como una mujer peligrosa; un híbrido entre mujer y demonio. Sin duda, Lilith fue el primer ejemplo de esa horrible criatura demonizada que se encarnaría más tarde en la figura de la mujer emancipada y perversa o de la femme fatale.

Desde el inicio de la historia, los hombres han inventado los mitos, los arquetipos y las figuras imaginarias de la mujer y de lo femenino. Como Lilith personifica la imagen de la feminidad independiente, emancipada y rebelde que tan repudiada ha sido en la sociedad patriarcal, se la representó como la encarnación de lo femenino maléfico.  

En definitiva, el mito de Lilith, al igual que el de Eva, Pandora y muchas otras mujeres, no es más que una construcción por parte de los hombres de imágenes femeninas que mejor se adaptan a sus anhelos y deseos, a sus miedos, angustias e intereses. La imagen de la mujer ha sido desde siempre una invención de los hombres en la que se combina una actitud contradictoria con respecto a las mujeres: la atracción y la repulsión, la admiración y la hostilidad, el amor y el odio. 

Fuentes: 

BORNAY, Erika: Las hijas de Lilith. Madrid, Cátedra, 1990. 

MORENO FERNÁNDEZ, Tomás: De Pandora a la Femme Fatale. Mitos, figuras y estereotipos de estigmatización femenina. Granada, Ediciones Dauro, 2015. 

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