La guerra entre España y Canadá que duró unas horas
El pesquero Estai llegando a Vigo desde Canadá. Fuente: Atlantico.net

La guerra entre España y Canadá que duró unas horas

La Guerra del Fletán es un conflicto desconocido. La confusión entre las aguas canadienses e internacionales llevó a un pesquero gallego a ser secuestrado por un buque canadiense. 

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Lucía Blázquez Martínez

El nueve de marzo de 1995 faenaba un barco de Vigo en aguas cercanas a Terranova, en Canadá. Pescaban fletán, un pez plano similar al lenguado. Según los españoles, las aguas en las que pescaban eran internacionales. Los canadienses, por otro lado, situaban al pesquero español Estai dentro de las aguas nacionales.

Al principio, el patrullero canadiense dio el alto al Estai, pero éste quería evadir a la Guardia Costera Canadiense y se inició una persecución. Otros barcos gallegos acudieron a la ayuda del Estai, pero la Guardia Costera utilizó cañones de agua a presión contra ellos para paralizarlos. La batida terminó cuando el buque CCGS Cape Rogers disparó a la proa del Estai. El navío gallego fue interceptado en aguas internacionales y su tripulación apresada. Los 26 marineros españoles fueron acusados de utilizar redes de tamaño ilegal para la pesca del fletán y fueron llevados a San Juan de Terranova.

España acudió ante el Tribunal Internacional de Justicia defendiendo al Estai en base a que los canadienses habían apresado al barco gallego en aguas internacionales. Esto se ha conocido tradicionalmente como piratería. Sin embargo, el tribunal no propició el trámite. Canadá se defendía a través de una ley promulgada por el Partido Liberal en 1993. Según esta ley, el gobierno de Canadá podría apresar barcos fuera de sus aguas territoriales si la especie pescada estaba en peligro.

Pero al caso del Estai le sucedió un periodo de acoso durante casi un mes a otros pesqueros gallegos como el Verdel o el Mayo IV. España se apoyó en la Unión Europea y a través de esta relación, la Unión amenazó con un boicot a los productos canadienses si la situación de tensión con España no se solucionaba. Se abría un periodo de diplomacia entre España, Canadá y la Unión Europea. La Armada Española mandó un patrullero para proteger a los pesqueros el diez de marzo y allí se mantuvo hasta el dos de abril, cuando fue relevado por otro patrullero.

El 14 de abril de 1995, el gobierno canadiense anunció al embajador español que la armada canadiense iba a detener de nuevo a los barcos gallegos por las mismas razones que habían expuesto en el caso del Estai. Esta vez añadieron que podría haber violencia de por medio si España se interponía en dicha acción. Era una proposición de guerra en toda regla. Además, potencias internacionales entre el revuelo se pusieron de un lado y otro. Canadá quedaba respaldada por Gran Bretaña e Irlanda, quienes tenían también intereses pesqueros en esa misma zona. España contaba con el apoyo de la Unión Europea e Islandia.

La guerra como tal, duró unas siete horas, pero nunca se llegó a la violencia, sino que se trataron las relaciones diplomáticamente. La Unión Europea simplemente aceptó las condiciones que los canadienses le imponían. De esta forma, España dejó de faenar en las costas canadienses y la pesca del fletán pasó a ser competencia canadiense.

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