El fuerte Amenhotep III y la gran esposa Tiy
Templo de Luxor | Foto: chrisgj6 en Flickr

El fuerte Amenhotep III y la gran esposa Tiy

El faraón fue uno de los más ricos de la historia de Egipto y mandó construir el templo de Luxor

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Lucía Blázquez Martínez

Amenhotep III fue faraón del Antiguo Egipto durante los años 1391 y 1353 a.C. Este faraón fue hijo de Tutmosis IV y, según los investigadores, parece que accedió al trono entre los siete y doce años. Por tanto, su madre tuvo que reinar como regente hasta que Amenhotep creció. Su madre era la segunda esposa de Tutmosis IV, lo cual deslegitimaba a Amenhotep como faraón. Así que él mismo decidió grabar su nombre como concepción divina en una sala del Templo de Luxor para recuperar esa legitimación. 

Amenhotep III se casó en la primera etapa de su reinado con Tiy. Esto aparece en una inscripción del segundo año de su reinado sobre un escarabeo. En éste también aparece una descripción que dicta cómo Amenhotep mató a 96 jabalíes. Aunque no hay hechos ni otras inscripciones que demuestren esto y parece un número demasiado grande. Quizás los escribas del faraón querían hacer ver es que Amenhotep era un rey fuerte y podría acabar con cualquiera de sus vasallos en caso de rebeldía.

Amenhotep fue un gran mecenas de la arquitectura. Éste fue quien mandó construir el Templo de Luxor, uno de los templos egipcios mejor conservados.  Parecer ser que para construir este templo debió destruir otro que se encontraba anteriormente en su lugar. Sin embargo, tras su muerte, Luxor será abandonado porque su hijo, Akhenatón, cambiará el rumbo de la religión. También se construyó un templo funerario en la orilla occidental de Tebas, en el Valle de los Monos, ramal occidental del Valle de los Reyes. Pero como muchas otras en Egipto, su tumba fue abierta y desvalijada. 

Diez años después de su matrimonio con Tiy, el faraón solicitó al rey de Mitanni, territorio situado en la actual Siria, el matrimonio con una de sus hijas. Para ello, parece ser que envió numerosos regalos. Las palabras del escarabeo aparecen en primera persona siendo Tiy la narradora. La lectura más probable que podemos sacar en claro sobre ello era que Tiy se veía a sí misma como la mujer del faraón, y por tanto, la reina del territorio junto a su marido. Ninguna otra esposa secundaria podría desbancarla. El faraón tomó otras dos esposas más, pero Tiy nunca fue desplazada a un segundo puesto. La primera esposa se alzó como la cónyuge más fuerte en la historia del Egipto faraónico. Ella fue incluida siempre en el gobierno de su marido, incluso siendo partícipe de la naturaleza divina que el propio Amenhotep III se había adjudicado a sí mismo a través de aquella inscripción en Luxor. Tiy fue la primera reina en participar en el Festival de Sed, por el que se renovaba el poder divino del que había sido dotado el faraón. Por ello, el hecho de que Tiy también participara en este ritual significaba que contaba con una naturaleza divina también, algo que no se había atribuido a ninguna otra esposa jamás.

Sin embargo, Amenhotep III murió en el 1353 a.C., a los 38 años por múltiples problemas de salud. Le sucedería su hijo Akhenatón, que fundó la ciudad de Amarna, donde se trasladarían su madre Tiy y su hermana Baketamón. Una vez aplicada la política religiosa monoteísta de Akhenatón, Tiy se retira al harén de Gurob, en el oasis de El Fayum abandonando toda responsabilidad política debido al malestar que su hijo estaba causando al pueblo egipcio con el monoteísmo. Sus últimos años dentro de un harén real debieron ser tristes para ella, ya que había sido soberana de un territorio tan extenso como era el Antiguo Egipto y había sido activa en la política casi a nivel de su marido. 

Sin duda, es una de las reinas egipcias que más se respetaron tras su muerte, aunque su tumba aún no ha sido localizada. Egiptólogos expertos creen que podría haber sido enterrada con su hijo Akhenatón en Amarna, pues en una representación que decora la cámara funeraria aparece Nefertiti llorando ante una capilla con una figura femenina en pie. Esta capilla tiene en sus decorados la figura de unas cobras, una decoración que simboliza la presencia de diosas y reinas. Su nieto Tutankhamón le otorga simbolismo al hacerse enterrar con un pequeño cofre que contenía cabellos de su abuela.

FUENTES:

FLETCHER, J. El rey sol de Egipto. Amenhotep III. Barcelona: Blume, 2001.

LIVERANI, M. Relaciones internacionales en el Próximo Oriente antiguo (1600-1100 a.C.). Barcelona: Bellaterra, 2003.

ARMIJO, T. Amenhotep III y la reina Tiy. Historia National Geographic, Barcelona, 2018, nº174, pp. 36-50.

MARTÍN VALENTÍN, F.J. Amenhotep III: el esplendor de Egipto: una tesis de reconstrucción histórica. Madrid: Alderabán, 1998.

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