Paquita Salas prefiere reinventarse con éxito a morir
Imagen Promocional | Netflix

Paquita Salas prefiere reinventarse con éxito a morir

Los Javis firman la mejor temporada de la serie y alcanzan la madurez ofreciendo un equilibrio perfecto entre la comedia y el drama. 

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Guillermo García Maroto

Siempre que sale algo nuevo sobre Paquita Salas, las redes arden. Ya sean avances como el que parodia el famoso vídeo de las Señoras de Valencia, alguna aparición como la de Los Goya, o una nueva temporada. Críticos y seguidores celebran cualquier nueva incursión de la representante de celebrities más famosa de la pequeña pantalla. Paquita Salas se ha convertido en todo un evento en nuestro país, algo que demuestran los miles de comentarios que ha generado desde que se estrenó el pasado jueves 28 de Junio. Tal es el éxito, que en solo cuatro días ya ha alcanzado la cima de las series más vistas de la semana en todo el mundo en el ránking de la prestigiosa página de seguimiento de programas TV TIME. Y no es para menos. La 3ª temporada ha vuelto para resarcirse de las críticas (pocas, pero alguna hubo), de su temporada anterior y dar todo lo bueno que ya tenía, pero mejorado.

La segunda tanda de episodios acababa con una Paquita Salas que cerraba finalmente PS Management y con Magüi encontrando trabajo en un showroom cuya jefa no era ni más ni menos que la mismísima Terelu Campos (en el personaje de Bárbara Valiente). Ante esta situación, las ganas de ver las nuevas aventuras de Paquita eran enormes.

La 3ª temporada comienza donde se había dejado. Paquita sigue hundida, ya no es representante, entonces ¿qué es? Rápidamente se salede dudas y es que no se puede dejar de ser aquello que uno quiere. Este podría ser uno de los temas que dominan la temporada y que se verán a lo largo de los capítulos, en especial en el segundo 'Edwin'. Tras un encuentro fortuito que toca la fibra de la representante, Paquita vuelve a la carga de una manera más 'gourmet', que diría ella. Con Lidia San José y Belinda Washington como únicas representadas, Paquita Salas deberá abrirse camino en un mundo muy distinto al de los 90. Los influencers y las redes sociales lo han cambiado todo, y ella está dispuesta reinventarse. Ella es una superviviente y ha venido a por todas.

Estos seis capítulos que conforman la temporada (uno más que las anteriores), son más corales que antes. Es cierto que Paquita sigue siendo el centro de la trama, pero en las nuevas entregas se podrá conocer algo más sobre personajes como Magüi o Belinda. A la primera se le dedica un capítulo entero (el más gracioso de la temporada), en el que no se ve por ningún lado a Paquita Salas y Belinda deja de ser una figurante para tener una trama que abarca toda la segunda parte de la temporada. Por otro lado, Lidia y Noemí son las que más pierden. A pesar de que Lidia tiene más protagonismo en el segundo capítulo, que tiene una de las críticas más fuertes de la temporada, no consigue lucirse tanto como en la temporada anterior. Noemí Argüelles, por su parte, volverá a sacar la carcajada, sin embargo, corre el riesgo de volverse cargante en cualquier momento. El personaje de Anna Castillo vuelve también. Es cierto que no goza de gran protagonismo, pero su presencia estará más que justificada de cara al final.

Es muy interesante ver una ficción, sobre todo de comedia, donde el 100% de sus personajes son mujeres. Es algo que rara vez se suele ver en la ficción. Normalmente, aunque estas sean las protagonistas, siempre se suele reservar algún papel de importancia para el hombre y aquí como Juan Palomo, ellas se lo guisan y ellas se lo comen. Es cierto que aparecen personajes masculinos, pero estos poco (o nada), tienen que ver con el prototipo que suelen aparecer en este tipo de series y, además, tienen un carácter muy episódico.

El elenco vuelve a estar en estado de gracia. Brays Efe vuelve a clavar a su Paquita Salas y demuestra que nadie mejor que él hubiera hecho ese papel. Le va como anillo al dedo. Además, en esta temporada muestra otra cara de Paquita, la más vulnerable y demuestra que en el drama se mueve igual de bien que en la comedia.

Por otro lado está Belén Cuesta. Qué bien hicieron Javier Calvo y Javier Ambrossi en descubrirla al mundo. Es simplemente sensacional. Da gusto verla en pantalla. Ojalá estuviera presente en cualquier serie, película o programa. Esa mujer tiene un don y Los Javis se lo recompensan con un capítulo dedicado a ella que hará reír a lágrima viva. El resto de las actrices siguen ofreciendo grandes interpretaciones.

Lidia San José y Yolanda Ramos puede que estén menos aprovechadas este golpe, pero sin duda volverán a enamorar con algunos momentos que, de verdad, son carne de meme. Lo mismo pasa con Anna Castillo. Su personaje nunca ha tenido un papel especialmente relevante. Sin embargo, su naturalidad hace que cualquiera de sus intervenciones, por pequeñas que sean, den luz a la ficción. De entre este elenco de secundarias, sin duda la que más ofrece este golpe es Belinda Washington que, por fin, puede lucirse con una trama que recordará a dos personajes televisivos bastante conocidos, pero que va más allá y no se queda en la simple broma o chascarrillo. Es una suerte que Ambrossi y Calvo hayan decidido darle más importancia a una actriz que ha dado tanto a la televisión y que, desgraciadamente, hace mucho que se la ve.

Además, cuenta con un número que se quedará para siempre en el recuerdo. Mención aparte tiene Terelu Campos. Brilla con su personaje de Bárbara Valiente. Sus frases son lapidarias y el 'Feud' que tiene con Paquita es digno de ver. Una pena que no se haya podido desarrollar más dada la extensión de la temporada y la duración de los capítulos. Ojalá volver a verla. Del resto de apariciones es mejor no decir nada para no estropear las sorpresas que los creadores de la serie de Netflix tienen preparadas. Sin entrar en nombres, hay que resaltar a dos actrices, una que regresa y otra que de alguna manera siempre estuvo ahí. Es un gusto verlas. Sus personajes, a pesar de su corta aparición, permiten explorar caminos nuevos y que, sobre todo en el caso de una de ellas, se encoja el alma con un monólogo que respira verdad por los cuatro costados.

En esta nueva temporada, Paquita Salas vuelve más guerrera que nunca. Obviamente, no deja el humor característico detrás, pero se agradece que en estos capítulos los Javis hayan decidido apostar por visibilizar temas y denunciar actitudes aún latentes en la sociedad. Entre ellos, la situación del colectivo trans en el mundo audiovisual; la influencia de las redes sociales en el mundo del cine y la televisión; o el amarillismo y la intolerancia a los errores de los demás. Todo ello combatido con lo que mejor define a Paquita: verdad y pasión.

No sería raro que esta nueva temporada arrasase en la temporada de premios. Tiene todos los ingredientes para conseguirlo. Puede ser pronto para aventurarse, pero seguramente vaya a ser una de las mejores ficciones españolas que se vean en lo que va de año. 

Paquita Salas ha vuelto para hacer reír a carcajadas mientras da una bofetada de realidad con sus cinco deditos.

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