El anabaptismo de Münster
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El anabaptismo de Münster

Durante el cisma de Occidente, el luteranismo hizo frente al Papa y al catolicismo, pero hubo un movimiento casi sectario en los Países Bajos del que apenas se ha escuchado hablar: el anabaptismo.

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Lucía Blázquez Martínez

En un momento en el que la religión cristiana se resquebrajaba dando lugar al luteranismo, el calvinismo y otras muchas corrientes cristianas reformadoras, aparecía también el anabaptismo. La Edad Moderna comenzaba con el gran cisma de Occidente que marcaría los siglos XV, XVI y XVII.

El movimiento anabaptista se desarrolló en Holanda y se extendió sobre el Imperio y sobre Münster desde los Países Bajos. Los anabaptistas llegaron a Münster en 1324. Esta ciudad pertenecía al obispo Franz von Waldeck, aunque era gobernada por los luteranos de facto.

Los anabaptistas primero predicaron para un grupo pequeño y luego para más población. Su característica diferenciadora era el radicalismo. Para ser anabaptista, uno debía ser pobre y penitente. De este modo, los anabaptistas comenzaron a vender sus joyas y a quedarse en la pobreza. Éste era uno de sus dogmas. Heinrich Gresbeck escribió sus memorias en las que describía a los anabaptistas y sus extrañas maneras (se besaban en la boca al encontrarse, por ejemplo), eran sectarios, no se mezclaban con otras personas… Aun así los anabaptistas eran muy atrayentes y se difundieron muy rápido.

Jan Van Leyden | Wikipedia
Jan Van Leyden | Wikipedia

El obispo y los luteranos mantuvieron conversaciones y se unieron creando un gran ejército contra los anabaptistas. Sin embargo, el obispo se retiró y los luteranos decidieron pactar con los radicales anabaptistas. Uno de ellos, llamado Jan van Leyden tenía en mente una misión: convertir Münster en el Jerusalén de los anabaptistas. Su radicalismo era tal que este profeta escribió que en el cielo aparecieron 3 soles y habían visto llamas persiguiendo a los católicos y luteranos. Su pretensión era establecer un régimen teocrático en Münster. 

En 1534 se celebraron unas elecciones en las que los anabaptistas aprovecharon para hacerse con el poder de la ciudad, que estaba en manos de los luteranos. Los anabaptistas destruyeron el interior de las iglesias, humillaron a monjas y monjes y realizaron otros muchos sacrilegios violentos. Fuera de Münster corrió la voz de que la ciudad se estaba convirtiendo en el nuevo Jerusalén. Junto a Jan van Leyden, también se encontraba otro líder anabaptista: Jan Matthijsz, que organizó una especie de razia. A principios 1534, entraron en las casas de los no creyentes haciéndoles rebautizarse o abandonar la ciudad. Muchos luteranos o católicos marcharon de la ciudad. Otros muchos se convirtieron y en secreto pidieron penitencia a Dios. 

El régimen de Matthijsz duró hasta el día de Pascua del 34. El obispo von Waldeck y su ejército luterano estaba cerca de asediar la ciudad. Matthijsz decidió abandonar la ciudad con unos elegidos para encontrarse con Cristo. Aun así, con la salida de Matthijsz, esto no acabó, sino que le sucedió Jan van Leyden. La teocracia que impuso van Leyden pasaba por un régimen del terror incluso más violento que el de Matthijsz.  

Jaulas en la catedral de San Lambert | Pinterest
Jaulas en la catedral de San Lambert | Pinterest

Todo acabó en junio de 1535. Tras meses de asedio, la ciudad se había quedado sin alimentos. Los soldados vieron aparecer tras las murallas unas figuras famélicas que les dejaron entrar en Münster. Van Leyden y sus compañeros fueron ejecutados y sus cuerpos fueron portados en trozos y metidos en unas jaulas que se colgaron de una torre de la catedral. A día de hoy, esas jaulas permanecen allí, en la fachada. 

FUENTES:

A. Arthur. The Tailor-King: the Rise and Fall of the Anabaptist Kingdom of Münster. St. Martin’s Press, 1999.

M. Peirse. The Great Restoration: The Religious Radicals of the 16th and 17th Centuries. Paternoster Press, 1998.

J, M. Stayer. Anabaptists and the Sword. Coronado Press, 1972

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