Facebook, Tinder, gatos... ¿O vivir? 'Tan cerca, tan lejos'
Mélanie y Rémy; dos vidas, dos extremos que se tocan. 'Imágenes cortesía de Vértigo Films.'

Facebook, Tinder, gatos... ¿O vivir? 'Tan cerca, tan lejos'

¿Vivir como un líder o como un subordinado? Saber que elijas lo que elijas, vas a sufrir. Y ser consciente de ello. Pero, ¿quieres ser feliz?

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Julian Rosechz

Despertar y no haber apagado la luz. Probar las pastillas. Estar solo en la cama. Dormir cuando sale el sol en medio de una gran ciudad. Despertar y ducharse solo. Apoyar la cabeza contra la mampara y pensar. Bañarse y meditar.

Salir de casa para entrar en farmacias cuando no se consigue dormir o para cuando se duerme demasiado. Esta es la premisa. Dos excesos, dos extremos que se tocan; el día y la noche, pero que se necesitan, rozar y tocarse. El uno sin el otro no existe.

¿Vivir como un líder o como un subordinado? Saber que elijas lo que elijas, vas a sufrir. Y ser consciente de ello. 

 

Escapar durante tu tiempo libre a otras realidades, a internet, a relacionarte con otras personas, chicos y chicas que como tú han perdido el camino de lo real, de lo natural, por miedo a sufrir otra vez. ¿Se han desnaturalizado los humanos? Pobres. Pobre esa sociedad rica en bienes (quizás) pero pobre en valor real.

Miedo, problemas, ilusiones, motivaciones, sueños, un retrato de las virtudes y defectos que como sociedad poseemos, la soltería, la cotidianidad, la noche, el día, la calle, el metro, los lugares que solemos frecuentar y los que no. Todo lo que toca este director no es más ni menos que aspectos a los que día tras día nos enfrentamos, aquí, en cuerpo y voz de sus dos protagonistas; Rémy y Mélanie, chico y chica al parecer (por sus aspecto y hábitos) deprimidos. 

Ambos, rodeados por gente en el metro que no se comunica. Manos de personas muy cerca pero que no se tocan. Móviles. Gente de aquí para allá. Pies, brazos y cabezas moviéndose en primeros planos que avanzan flotando como gente deambulando hacia habitaciones vacías. La vida pasando. Tan cerca, tan lejos. Robots que nos reemplazan. Crisis de ansiedad y psicólogos entre todos (unos más caros que otros). Somníferos, vitaminas, el dinero y la ausencia de él. Lo público y lo privado. La escucha activa y la pasiva en las redes sociales: Facebook, Tinder... y la necesidad de socializar a través de ellas erosionando la vida de unos personajes que buscan conocer a alguien. Tan simple como amar y avanzar frente a la soledad de la gran ciudad. "La vida en pareja erosiona los sentimientos", lanzan al viento. Y una pregunta: "¿Tienes ganas de ser feliz?"

Los dos (ella y él) dos desconocidos rodeados de vidas y personajes ayudándoles a continuar, a seguir en sus vidas y a estar cada vez más cerca, a que todo avance, a que la sensación de vacío respire y haga disfrutar al que lo ve. Como el que abre una puerta después de haber estado cerrada durante mucho tiempo. "Todo ecológico. Hasta el cuscús. Pronto harán tabaco ecológico", uno de los vendedores de la tienda de ultramarinos, frecuentada por Rémy y Mélanie. Los dos personajes sobre los que versa el largometraje, intentando desconectar continuamente de su situación, buscando nuevos trabajos, viajando a sus lugares de origen para comprender el pasado  "En París, el aire es menos puro pero al menos puedes respirar...", suspira a un familiar el chico.

El humo a veces contamina pero a veces nos conecta. La soledad y los gatos. Las posibles parejas, los ruidos de la noche, la pérdida, no son más que cosas que todos compartimos en silencio y en las  que residen  la fuerza de la vida cuando existe su intercambio con otros cuerpos. En verse y tocarse, de forma casual, libre y real. Porque, al fin y al cabo, las redes no son más que eso, redes. Productos de consumo y las personas no estamos hechas para ser consumidas, sino respetadas, valoradas; para ser descubiertas y conocidas de forma real y verdadera. ¿Vidas para ser consumidas? "Las redes sociales matan la interacción social", confiesa a Mélanie su psiquiatra.  Trasplantar sentimientos. Y vivencias. Unos a otros. Compartir y mezclarse a través de la naturaleza. De la tierra que pisamos, de forma valiente y decidida.

¿Tienes ganas de ser feliz? ¿Vamos al cine? Es fácil decirlo pero no tanto de hacerlo... ¿Por qué no invitas a alguien, vas a su casa, se lo propones y lo compruebas por ti mismo? Disfrutad del día.

 

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