McLaren, medio siglo de victorias
Ayrton Senna fue uno de los emblemas de la escudería McLaren. | Fotos: Wikimedia Commons.

Cincuenta años dan para mucho en la vida. ¿Qué cosas puede hacer una persona en medio siglo? Puede tener un matrimonio feliz y cumplir las bodas de oro. Puede comprar una casa donde formar una familia y criar a sus hijos. Puede trabajar sin descanso para ser el mejor y ganarse el respeto de sus compañeros. O también puede dejar a sus descendientes un legado del cual poder sentirse orgulloso. Grandes objetivos extrapolables a la Fórmula 1 y aplicables a la escudería McLaren.

"Una organización con una historia y una cultura realmente significativas"

El equipo británico cumple cincuenta años de vida y se encuentra próximo a celebrar un aniversario equivalente por su matrimonio con la competición. Además, crea, mima, educa y potencia cada año monoplazas únicos en su mansión de Woking y, aunque su historia se terminara hoy mismo, el trabajo realizado y el respeto ganado harían que siempre fuera recordada en mundo de las cuatro ruedas. "Nuestro 50 aniversario permite que todos los empleados de McLaren se den cuenta de que son piezas fundamentales en una organización con una historia y una cultura realmente significativas", afirmaba Ron Dennis en el acto conmemorativo del aniversario de la marca.

El concepto de la escudería, que hoy se expresa en palabras y hechos, no era más que una nebulosa en la cabeza de un visionario, Bruce McLaren, en 1963. Un caldo de cultivo que reunía ingredientes de diversa índole. Por un lado, su idea de crear un equipo de carreras propio con el cual competir y la inspiración de su compañero de escuadra Jack Brabham; por el otro, los continuos desencuentros con Cooper, la escudería para la que corría.

Los primeros pasos en la Fórmula 1

La salsa estuvo en reposo tres años, hasta el Gran Premio de Mónaco de 1966, cuando McLaren debutó con su M2 por las calles de Montecarlo. La progresión del equipo comenzó a ser meteórica. Un Big Bang que se expandió de la mente de Bruce al 'circo' de la Fórmula 1, surgiendo de la nada y arrasando con todo lo que se encontraba a su paso.

Las victorias, no obstante, se harían esperar. Ni el arco impulsor estaba lo suficientemente desarrollado, ni las flechas tenían aún la aerodinámica precisa para producir heridas mortales, para horrorizar al enemigo, para vencer, para dejar huella. Esa fue siempre la idea de un inquieto McLaren que, harto de recursos, de talento y de imaginación, conseguiría lograr todos sus objetivos. Cambió el revestimiento blanco de sus armas por un naranja más llamativo y certero. De esta forma, llegaría el Gran Premio de Bélgica de 1968 y el mítico Bruce se subiría por primera vez al peldaño más elevado del podio.

Logros de McLaren
Carreras disputadas 734
Grandes Premios 591
Campeonatos de Constructores 8 (1974, 1984, 1985, 1988, 1989, 1990, 1991, 1998)
Campeonatos de Pilotos 12 (1974, 1976, 1984, 1985, 1986, 1988, 1989, 1990, 1991, 1998, 1999, 2008)
Victorias 182
Pole Positions 155
Vueltas rápidas 152

Las innovaciones en el equipo no acabaron ahí. McLaren era consciente de la necesidad de reclutar compañeros que aportaran su parte en el desarrollo de los vehículos y en la lucha por las victorias. Llegaría, así, Denny Hulme para domar los caballos naranja. Y lo haría para quedarse, incluso, tras el fallecimiento del ideólogo. Bruce McLaren se encontró con la muerte en la carretera durante unas pruebas de escasa importancia pero de trascendencia definitiva. "Hacer algo bien vale tanto la pena que morir pot intentar hacerlo mejor no puede ser temerario", decía siempre el neozelandés. Nunca llegó a coronarse como campeón del mundo, pero dejó un legado y una obligación a sus compañeros de escudería: llevar a McLaren a un lugar privilegiado en la historia de la Fórmula 1.

"Hacer algo bien vale tanto la pena que morir por intentar hacerlo mejor no puede ser temerario"

La desaparición de Bruce supuso la obligación de establecer un punto y aparte en la escudería. Cumplir el objetivo del neozelandés pasaba por realizar una revolución total en el equipo. Los enemigos reconocían a la perfección el color de las balas, por lo que éstas cambiaron de camuflaje. Se abandonó el naranja de antaño para optar por el rojiblanco que a la postre los haría grandes. También apostaron por contratar el carácter latino que derritiera la frialdad británica. Los años setenta fueron el patio de recreo del carismático Emerson Fittipaldi, que otorgaría a McLaren su primer título mundial. Tambíén aportó un campeonato James Hunt, cuya pasión por la conducción sólo era comparable con su gusto por las juergas y la buena vida. La llegada del éxito llevó a la escudería a un período de relajación. Sería la calma que precede a la tempestad.

Los gloriosos años ochenta

El salto de década propició un nuevo cambio de mentalidad en la escudería. Era necesaria una segunda renovación que recogiera el testigo de Bruce y llevara el nombre de McLaren de vuelta a donde lo habían elevado Fittipaldi y Hunt. La llegada de Ron Dennis, un hombre que vive y respira Fórmula 1 por todos los poros de su piel, reanimaría a un equipo que mentalmente estaba en la UCI. Como Bruce en los sesenta, Dennis tenía una idea tan brillante como revolucionaria en su cabeza: el Project 4. La fusión de los conceptos sería el primer párrafo de un Best Seller firmado por tres de los mejores escritores de las cuatro ruedas.

El MP4/4 de 1988 está considerado como el mejor monoplaza de la historia de la Fórmula 1

Entre 1980 y 1989, McLaren conquistó cinco títulos mundiales. A diferencia de hoy, el piloto ostentaba un porcentaje de culpa equivalente al de su propulsor. La implicación de Niki Lauda, Alain Prost y Ayrton Senna en el proyecto, unida al impulso de los motores TAG y, más tarde, los japoneses Honda, dio paso a la Edad de Oro de la escudería. A ello hay que sumar el ingrediente mágico de la época McLaren-Dennis: permisividad total para que sus pilotos luchen en igualdad de condiciones. La filosofía se pondría en tela de juicio en la gran batalla Prost-Senna (también en la de Alonso y Hamilton), en la cual Honda se posicionó del lado del brasileño.

La escudería disponía en 1988 del mejor coche jamás fabricado para la competición y, a sus mandos, dos leyendas del automovilismo mundial. El rojo y el blanco elevaron el miedo en sus rivales a la máxima potencia. La dinastía McLaren se convirtió en la más envidiada y en el rival a batir a finales de los ochenta. Tal fue su grandeza que es el vehículo que Google enseña cuando se introducen las palabras “McLaren” y “campeón”. Por algo será.

Las flechas plateadas

La partida de Ayrton Senna a Williams-Renault dejó muy tocado a un equipo incapaz de encontrar el rumbo sin su estrella. Ni siquiera la llegada de Nigel Mansell aportó la competitividad y la motivación que precisaban los británicos. Como añadido, la muerte del mago brasileño en Tamburello marcó un punto de inflexión en la Fórmula 1. La llegada de una nueva generación de pilotos y de cambios en el reglamento llegaban en un tramo de curvas pronunciadas que McLaren sorteaba con serias dificultades. Pero siempre que llovió, paró, y la unión con Mercedes aterrizó en el momento preciso.

El vínculo entre McLaren y el gigante alemán volvió a cambiar la vestimenta del arsenal (esta vez sería plateada con algunos vestigios rojos de su pasado) y proporcionó a su piloto estrella, el finlandés Mika Häkkinen, el instrumento perfecto para avasallar a sus rivales en los circuitos. El que fuera bicampeón eliminaría las malas vibraciones de un plumazo y devolvería a la escudería a su lugar de privilegio, triunfando en numerosas batallas frente a un tal Michael Schumacher.

Tras una etapa de tránsito, con pilotos de personalidad y carácter como Montoya, y otros más excéntricos y aficionados a los disfraces de animales como Räikkönen, daba la impresión de que la obra de Bruce no estaba terminada. Todavía un piloto británico de la casa debía triunfar en la Fórmula 1 moderna. McLaren tendría que esperar hasta 2008 para ver cómo Lewis Hamilton se alzaba con el título. El primer piloto de color de la historia de la competición, puro talento, corazón y garra en los circuitos, había protagonizado la temporada anterior junto a Fernando Alonso un duelo con tintes ochenteros. Un déjà vu en la cabeza de Ron Dennis. La posibilidad de tener un nuevo combate como el de Senna y Prost alarmó a la escudería y el bicampeón español acabó volviendo a Renault al año siguiente.

La cruda realidad

El comienzo de la segunda década del siglo XXI trajo de nuevo convulsiones en el seno del equipo. Las desavenencias entre Hamilton y la escudería provocaron que el piloto optara por aliarse con Mercedes en una nueva aventura automovilística. Como a finales de los setenta y a mediados de los noventa, McLaren se encuentra inmersa en un período de renovación.

El trabajo de Jenson Button y Sergio Pérez se centra ya en la temporada 2014, pero el desembarco de los propulsores Honda tendrá lugar en 2015. Nuevamente, la alianza anglo-japonesa despierta la ilusión entre los aficionados a la marca. ¿Quién no recuerda con nostalgia los adelantamientos de Ayrton Senna y el tricampeonato mundial de Alain Prost? Las balas han cambiado de color, pero no la magia que atesoran. Que cincuenta años no son nada. Que otros cincuenta se cumplirán con la misma velocidad con la que pasa un Fórmula 1 por la línea de meta. Cincuenta años son un parpadeo.

Pilotos más laureados con McLaren
Carreras disputadas Victorias Pole Positions
David Coulthard 150 12 7
Mika Häkkinen 131 20 26
Lewis Hamilton 110 21 26
Alain Prost 107 30 10
Ayrton Senna 96 35 46
Kimi Räikkönen 87 9 11
Denny Hulme 86 6 1
John Watson 73 4 0
Jenson Button 69 8 1
Niki Lauda 58 8 0

VAVEL Logo