Grupo de bestias
Austin Metro 6r4

En 1986 moría Henri Toivonen en el Rally de Córcega, a los mandos de un Lancia Delta S4 que desarrollaba 500cv, 890kg de peso y tracción a las 4 ruedas. Quizás es uno de los accidentes de rally más recordados de la historia, porque junto a Toivonen también moriría uno de los grupos más radicales de la historia del Campeonato mundial de Rallyes. El famoso grupo “B” marcó una era dorada, donde los ingenieros crearon joyas tecnológicas de 4 ruedas, un motor y chasis tubular recubierto de fibra. Pilotos como Toivonen, Michèlle Mouton , Carlos Sainz o Massimo Biasion fueron los encargados de intentar mantener estas bestias en pista.

Fórmula 1 sobre tierra

Para entender la importancia de los 4 años que supusieron el grupo “B”, se debe retroceder en el tiempo. En 1982 se estableció esta categoría sustituyendo el grupo “4” de rallyes. La FIA buscaba de esta manera crear una categoría especial e impulsar a los fabricantes a meterse de lleno en la competición, siguiendo el camino que marcó Lancia con el Stratos: un coche creado para los rallyes pero con unidades fabricadas y homologadas para rodar por la calle.

Todo por el público, pensó la FISA (posteriormente FIA). Así, dentro de este grupo se establecieron unos requisitos para los coches muy permisivos, donde no se mencionaba la potencia máxima permitida, se permitieron pesos mínimos excesivamente bajos y el uso de estructuras de chasis tubulares combinados con carrocería de fibra y cristales de plástico.

Otro de los requisitos para inscribir un coche en el Campeonato del Mundo era fabricar 200 unidades homologadas para rodar por la calle. Con estos ingredientes se consiguieron máquinas capaces de dejar en ridículo a un Fórmula 1 de la época. La llegada del grupo “B” también supuso la entrada en la competición de los motores turboalimentados y de la tracción total.

Temporada 1983

Es el año que marcó el principio de una de las mayores carreras tecnológicas y de ingeniería de la historia del motor. Por el momento era Audi la única que se aventuraba con la tracción total. El primer coche inscrito en el Campeonato del Mundo de Rallyes fue el Lancia Rally 037. Le seguirían posteriormente el Audi Quattro A2, el Toyota Celica Twin Cam Turbo, Nissan 240rs, Ascona y Manta 400 de Opel, el Renault 5 Turbo, el RX7 de Mazda con motor rotativo… Un largo etc de coches se inscribió esta temporada, ya que la FIA homologó para el grupo “B” los coches existentes en el anterior grupo “4”, aumentando notablemente la participación esa temporada.

Coches menos recordados

Para la temporada de 1984, Audi había evolucionado su Quattro a la versión Sport; Peugeot dominaba con su T16 y Lancia se quedaba estancado en la tracción trasera. Pero este año se metieron en el mundial Citroën y Porsche, dos marcas menos recordadas pero con coches curiosos. Porsche presentó su 911 SC RS, quizás con la vista puesta en el Rally Dakar, con el que conseguiría un 3º puesto en Córcega. La marca francesa optó por modificar un Visa Chrono, añadiendo tracción total y un motor turboalimentado. Lo llamaron Visa 1000 pistas, con el que consiguieron un 8º puesto en Monte Carlo 1985.

En 1986 fue sustituido por el Citroën BX 4TC, que tampoco consiguió resultados remarcables ya que el coche en sí fue diseñado con poco presupuesto. Uno de los grandes fallos fue utilizar el chasis del BX, diseñado para motores transversales, junto con un motor 2.1 turbo de posición longitudinal. El motor sobresalía por delante del eje delantero, lo que hacía de él un coche poco competitivo.

Temporada de 1986

Esta temporada merece una mención especial al ser la última en la que estuvo vigente el grupo “B”. A estas alturas, los equipos contrataban ingenieros provenientes de la F1 para el desarrollo de los coches. Se usaba combustible de alto octanaje y los coches habían sufrido un cambio de apariencia radical, debido a la incorporación de alerones y spoilers que generaban efecto suelo.

También merecen mención especial los coches de esta temporada, ya que era lo más radical que se había construido jamás. Entre los coches de esta temporada destacaban:

Audi Sport Quattro S1

Citroën BX 4TC

Nissan 240 RS

Uno de los coches a destacar de entre todos, es el Austin Metro 6r4, el único del campeonato con motor atmosférico y quizás uno de los coches que peor llevó la desaparición del grupo “B”, ya que las últimas unidades homologadas para calle, se vendieron a precios irrisorios. Esta pequeña bestia contaba con un motor central de 3.0L V6 desarrollado por Williams que rendía 400cv en un coche realmente compacto, que de no ser por la temprana desaparición de la categoría, podría haber conseguido muy buenos resultados.

El adiós defintivo

Ocurrieron algunos accidentes menores como el que casi le cuesta la vida a Ari Vatanen en Argentina, pero los detonantes de la desaparición del grupo “B” serían la muerte de 2 aficionados en el Rally de Portugal al salirse del trazado el Ford RS200 de Joquim Santos, y la muerte de Henri Toivonen y Sergio Crespo en el Rally de Córcega en 1986. El coche se salió de la carretera y cayó por un terraplén de tierra, donde el combustible de alto octanaje prendió fuego y sentenció la vida de los ocupantes. Lo único que quedó de aquel accidente fue el amasijo de hierros del chasis tubular y el bloque motor.

Existe el rumor de que Toivonen corrió en Córcega con gripe y que por ello pudo haber fallado al tomar aquella curva. Lo que sí es cierto es que con él murió la categoría más bestia del rally. Una categoría donde se llegó al límite de la ingeniería con el fin de desarrollar semi prototipos capaces de acelerar de 0 a 100 en 3 segundos con pesos inferiores a 900kg. A pesar de que los actuales WRC son capaces de igualar los tiempos marcados en esta época, siempre será recordada como la época dorada del rally. La época de las bestias de 4 ruedas.

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