Un hat-trick para creer

Ni en sus mejores sueños hubiera imaginado Nico Rosberg, tras la decepción que supuso ceder de esa forma el título en Austin, ganar las tres carreras que restaban para el final de la temporada de Fórmula 1. El triunfo de Hamilton desató a la mejor versión de Rosberg, más sólido que nunca y más fiable que en ninguna otra ocasión tanto en la clasificación como en las salidas, su punto débil en algunos momentos de esta temporada. Abu Dhabi fue la continuación de lo ya vivido en México y Brasil.

Rosberg calcó el guion de los dos precedentes y, partiendo desde la pole, impuso un ritmo infernal en su 'stint' con neumáticos superblandos que Hamilton no pudo seguir ni de lejos en los primeros compases. El inglés, consciente de que no tendría muchas opciones de ganarle en la pista, buscó en la variedad estratégica una oportunidad para ganar la carrera. Pero no le iba a ser fácil. Tras una primera parada en boxes cómoda para ambos, el primer momento difícil para Rosberg llegó en el segundo 'stint'.

Foto: Paul Gilham/Getty Images

Con los neumáticos blandos (los más duros que ofrecía Pirelli), Hamilton recortó una distancia que llegó a ser de seis segundos en apenas ocho vueltas. Cuando estaba situado a menos de un segundo de su rival y dispuesto a abrir el DRS para intentar el adelantamientos, Rosberg abortó la guerra y entró en boxes por segunda vez. Fue entonces cuando hubo disparidad estratégica en el equipo Mercedes. Rosberg temía que le pasaran en pista y Hamilton fuese el que eligiera cuando parar, y fue a lo práctico.

Hamilton, frenado por su equipo

Hamilton, lejos de repetir lo que hizo en México y Brasil, siguiendo la misma estrategia que Rosberg, intentó hacer algo distinto. No entró inmediatamente después del alemán y siguió rodando en pista pese a las 20 vueltas que llevaba de neumático. Sus cronos eran competitivos y obligaban a Rosberg a tirar al máximo, sin cuidar sus gomas del tercer 'stint' para evitar que le ganase la partida en boxes. El 'runrún' comenzó con la posibilidad de que Hamilton montase el neumático superblando al final de la prueba para ganarle la carrera.

Tras varias vueltas desangrándose con unas gomas algo deterioradas, Hamilton decidió entrar a falta de 14 giros para el final. Pero su equipo le denegó su voluntad de montar superblandos y le pusieron blandos, para evitar un enfrentamiento directo en pista con Nico Rosberg. Lewis lo intentó, pero no pudo recortar los más de diez segundos de desventaja que tenía al salir de boxes por segunda vez. Demasiado para dos estrategias más similares de lo que el británico pretendía con su valiente planteamiento.

Foto: Paul Gilham/Getty Images

El 'hat-trick' de Rosberg, aunque haya estado marcado por el conservadurismo de su equipo, es un aviso claro para Hamilton. El Rosberg que se encontró durante dos tercios de 2015 es muy distinto a la versión actual del subcampeón del mundo. Tiene un rival decente para 2016 y estas tres victorias son el mejor motivo para Rosberg para creer en que el título es posible la próxima temporada. Eso sí, no deberá conceder ni un sólo metro de ventaja a Hamilton desde la salida de Melbourne.

Tercer podio para Räikkönen

Por detrás, el podio lo completó el finlandés Kimi Räikkönen, que tuvo una carrera muy plácida. Se benefició de los problemas de Vettel en la 'qualy' de ayer y no tuvo rival en la lucha por el tercer puesto. Viendo su ritmo, no tan lejos de los Mercedes, queda la duda de qué hubiera pasado si Vettel hubiese partido desde la tercera plaza. Podría haber planteado algo más de batalla a las flechas de plata, algo que Kimi no pudo hacer. El nórdico, además, aseguró la cuarta posición del Mundial, gracias a la mala carrera de Bottas.

Vettel fue uno de los protagonistas de la prueba. 16º en parrilla, apostó por el neumático duro de inicio, que le llegó a colocar segundo cuando todos entraron en boxes. Poca batalla planteó a su compañero de equipo cuando se cruzó con él, consciente de que no era su guerra, y aseguró el cuarto puesto montando el superblando al final para ganarle la partido tanto al Force India de Pérez como al Red Bull de Ricciardo.

Foto: Mark Thompson/Getty Images

Precisamente el mexicano fue la revelación de la prueba, y del fin de semana en general. Acabó quinto, evidenciando el excelente estado de forma que ha mostrado en la segunda mitad de año, y que le ha llevado a superar claramente a Hülkenberg, séptimo en Abu Dhabi. El latinoamericano controló en todo momento a un Ricciardo que, aunque hizo una buena carrera, siempre estuvo lastrado por la poca potencia de su motor Renault en las dos rectas del trazado.

Sainz se queda a las puertas de los puntos

Carlos Sainz fue el mejor español en carrera al rozar los puntos, acabando undécimo. Tuvo un pequeño problema en su primera parada en boxes, que le impidió acabar en el top-10, al ser superado por Grosjean en los últimos giros. No obstante, brilló en la última carrera del año y acabó por delante de su compañero de equipo, Max Verstappen, que tuvo una carrera discreta y finalizó en la duodécima plaza, justo por detrás del madrileño. Peor le fue al McLaren de Fernando Alonso, lastrado por su accidente en la primera vuelta con Maldonado y un posterior incidente cin Nasr. Rodó siempre por detrás y no pudo hacer más que superar a los Manor de Stevens y Merhi para acabar 17º.

Foto: @F1

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