Descubre el Gran Premio de Bélgica: un clásico de clásicos
Fotomontaje: Martín Velarde (VAVEL España)

Tras tres largas semanas sin Formula 1, el Gran Circo vuelve a dar espectáculo. Éste fin de semana tendrá lugar el Gran Premio de Bélgica.

Fuente: Wikipedia
Fuente: Wikipedia

El Circuito de Spa-Francorchamps, tiene una larga historia dentro del deporte de motor. Fue diseñado hace casi 100 años (1920). En 1978 se redujo a la mitad por motivos de seguridad. A lo largo de los años el trazado belga ha sufrido varias modificaciones: En 2007, la horquilla de “La Source” fue movida hacia afuera de la pista y la chicane “Parada del autobús”, fue echada hacia atrás para conseguir unos pits más amplios y alargar la recta principal. El circuito es tan famoso por su famosa curva: “Eau Rogue”. Traducido al español, agua roja; pues justo al lado del mismo trazado hay un río que lleva agua roja. Así comentaba hace años Fernando Alonso la experiencia de pilotar a través de dicha curva: "Entras en la bajada de la curva, tienes un repentino cambio de dirección en la parte más baja y entonces hay una abrupta subida. Desde el cockpit no se puede ver la salida, y conforme vas subiendo no sabes dónde vas a aterrizar. Es una curva crucial para el tiempo de la vuelta, y también en la carrera, porque hay una larga subida que la sigue donde se puede perder mucho tiempo si cometes un error. Pero también es una curva importante para las sensaciones del piloto. Genera sensaciones especiales en cada vuelta, porque también se comprime todo el cuerpo cuando pasas por el punto más bajo de la curva. Es muy extraño, pero también muy divertido".

El mítico circuito cuenta con una extensión de 7km, en el que se dan un total de 44 vueltas. El mejor tiempo lo tiene Sebastian Vettel (2009), con un 1:47:263. La pista destaca también por obligar a los equipos a llevar un buen motor, donde el turbo sufre debido a la altitud de la pista. Las largas rectas de Spa harán que los monoplazas motorizados por Mercedes puedan tener un fin de semana competitivo. La máxima velocidad punta lograda en Spa es de unos 325 km/h con DRS abierto. La carga aerodinámica es media-baja, debido a que sólo en el segundo sector es donde más curvas rápidas hay. El piloto se pasa el 70% de la vuelta con el acelerador a fondo y sólo el 4%, con el pie en el freno, cuyo desgaste es bajo a pesar de haber dos frenadas fuertes (tras la recta de Kemmel, y la antigua parada del autobús, donde se producen deceleraciones de unos 250 km/h.

Mejores momentos en Spa-Francorchamps

El Gran Premio de Bélgica siempre ha dejado recuerdos gratos para la memoria del espectador y de los pilotos. El año pasado, sin embargo, fue el tremendo accidente de Kevin Magnussen, al realizar Eau Rouge. El danés la tomó a fondo, y tras pisar un piano, perdió la parte de atrás del coche, volviéndose éste incontrolable y chocando a más de 300 km/h contra las protecciones. Afortunadamente, el piloto salió ileso. Eso demuestra la gran seguridad que otorga la Formula 1 a día de hoy.

Otros momentos memorables fue en el Gran Premio de 2008. El español en la última vuelta puso gomas de lluvia. Salía 8º y consiguió adelantar a cuatro pilotos. Sólo él podría hacer algo así.

Y por último, destacar la presencia de numerosos fans de Max Verstappen; pues Bélgica está realmente cerca de Holanda. El holandés el año pasado no tuvo un buen recuerdo, pues en la salida se intentó meter por el interior de La Source, dañando a Sebastian Vettel y Daniel Ricciardo. Max acabó la carrera 11ª posición mientras que su compañero subió a la 2ª plaza.

Hamilton el año pasado remontó 18 posiciones

El británico, debido a una penalización al usar quinto motor, salió desde la posición 21 y Alonso desde la última plaza (22º). Hamilton se alzó, con ayuda de la bandera roja del accidente de Magnussen, hasta la 3ª plaza. Algo digno de admirar. Alonso por su parte logró una merecida séptima posición.

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