Anuario VAVEL F1 2017: nueva era, mismo dominio
Fotomontaje: Martín Velarde (VAVEL)

Nico Rosberg dio la sorpresa en décadas: se marchaba tras ganar el título de campeón. El alemán dejaba vacante una plaza que era oro para cualquiera en Mercedes. El juego de tronos comenzaba en la Fórmula 1, y Ferrari iba a dar toda la guerra del mundo para dejar tocado y hundido al equipo campeón del mundo.  Alonso, por su parte, quería dar un paso adelante con el MCL-32 con motor Honda. Las expectativas, al igual que las espadas, estaban en todo lo alto.

Un año de ensueño para Hamilton, que supera a su ídolo Ayrton Senna

El año 2017 está a punto de echar el cierre, la gente suele hacer repaso de lo que ha vivido, hecho, conseguido, etc. Un seguidor de Fórmula Uno también recuerda lo que ha ocurrido en su deporte favorito.

El 2017 venía lleno de cambios, en primer lugar; los pilotos. Los debutantes en la competición eran Stoffel Vandoorne, quien llegaba a McLaren-Honda para sustituir al gran Campeón del Mundo en 2009, Jenson Button, y Lance Stroll, quien llegaba a Williams para suplir la baja de Felipe Massa. Muchos que cambiaban de colores, como Nico Hülkenberg, que dejaba Force India y llegaba a Renault; Kevin Magnussen dejó Renault para marcharse a Haas F1, para sustituir a Esteban Gutiérrez.

Pascal Wehrlein dice adiós a Manor, que finalmente no disputó la temporada, y llega a Sauber; Valtteri Bottas ficha por Mercedes tras esa inesperada retirada de Nico Rosberg de la Fórmula Uno y esto hizo volver a Felipe Massa estropeando una despedida bonita en Brasil 2016.

Foto: F1
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Muchos cambios técnicos para hacer los coches más rápidos: en el diseño de los chasis de 2017 preveían mejorar en 3 segundos el tiempo por vuelta con respecto a 2016. Alerones traseros más anchos y más bajos, neumáticos más anchos para generar más grip mecánico, aumento del ancho de los monoplazas y de su carga aerodinámica, alerones delanteros más anchos, se dejó de usar el sistema de tokens para mejorar el motor de los monoplazas y pasaron a estar regulados según dimensiones, peso y materiales usados en cada motor, los equipos solo pudieron usar cuatro motores en cada coche durante toda la temporada, algo que perjudicó a muchos.

Así comenzaba un Mundial, que en la primera carrera ya iba a dejar sorpresas con esa victoria de Sebastian Vettel en Australia, todos se preguntaban, ¿habrá llegado el final de Mercedes? Mientras que Fernando Alonso, el piloto español más querido, sufría con el Honda a sus espaldas. Carlos Sainz daba la alegría a los aficionados metiendo su Toro Rosso en los puntos.

Mercedes recuperaba un poco en China, pero volvía a perder en Baréin, ahora sí, el paddock pensaba que Ferrari podía hacerse con el Mundial. La cosa llegaba apretada al parón de verano, Vettel era líder del Mundial con 202 puntos y Lewis Hamilton segundo con 188, ambos empatados a cuatro victorias.

Ellos se habían repartido las victorias, menos en Bakú, que ganó Daniel Ricciardo gracias a que a Hamilton le colocaron mal el reposa cabezas tras una bandera roja. Esa carrera dejó la acción más fea y antideportiva de la temporada, que no hace falta recordar, esas imágenes son difíciles de olvidar.

Foto: F1
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Y en Rusia, que ganó Valtteri Bottas, la primera victoria de su carrera. Hasta Hungría, Alonso seguía luchando, tan solo acabó tres carreras, el sexto puesto fue su mejor resultado, en el país húngaro. Su frustración era tal que buscó ganar los 500 Millas de Indianápolis y quien sabe si el coche no se hubiera quedado parado, lideró varias vueltas.

Sainz también luchaba con su Toro Rosso, pero su gran manera de conducir hacía sumar un buen puñado de puntos a los italianos cada fin de semana, hasta ese puntuó siempre menos en cuatro que carreras que tuvo que abandonar, en una de ellas, en Silverstone, sufrió un accidente con su compañero Daniil Kvyat y dijo por radio: “Decirle que ha hecho un buen trabajo”.

Una rivalidad que también iba en ascenso fue la de Esteban Ocon y Sergio Pérez, la parte media estaba tan igualada que no había carrera en la que se tenían que ver las caras, el punto álgido llegó en Bélgica, un poco y sufren un gran accidente, hasta en dos ocasiones diferentes, en la subida a Eau Rouge. A partir de ahí comenzaron las órdenes de equipo obligadas, aunque más tarde las retirarían.

Bélgica, el país que fue protagonista de un cambio radical del Mundial. Desde ese fin de semana Hamilton ganó tres carreras consecutivas (Bélgica, Italia y Singapur), mientras Vettel era segundo, tercero y se retiró en Marina Bay por un accidente en el que también estaban involucrados Max Verstappen y Kimi Räikkönen.

Foto: F1
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Durante ese fin de semana se hizo oficial el fichaje de Carlos Sainz por Renault de cara a 2018, pero su marcha se adelantó por una serie de carambolas. Toro Rosso quería decir adiós a los motores Renault y los franceses dieron el visto bueno, pero pedían a Carlos para correr antes de que acabara el año, lo consiguieron, y el madrileño ya vistió de amarillo en Estados Unidos. McLaren confirmaba su ruptura con Honda y su unión con Renault y los japoneses consiguieron un nuevo cliente, Toro Rosso.

En Malasia aparece un Red Bull superior, el de Verstappen, para hacerse con la victoria, con un Hamilton que parecía que estaba pensando en el Mundial, ya que quedó segundo y no evitó mucho el adelantamiento del holandés. El inglés sabía que Vettel no llegaría muy arriba, pues el alemán partió desde la parte trasera de la parrilla por problemas sufridos el sábado, bastante hizo, quedó cuarto. La última carrera de la historia en Sepang también dejó el debut de Pierre Gasly, que corrió gracias a que Kvyat fue despedido de Toro Rosso.

Japón: el Mundial se quedaba a tiro de piedra para Hamilton, él se hacía con la victoria y Vettel abandona pocas vueltas después de empezar por un problema hidráulico. En la siguiente prueba, el inglés podría coronarse tetracampeón.

En Austin llega el debut de Sainz con Renault, Gasly se queda en Japón para disputar la Súper Fórmula Japonesa, donde optaba al título. Toro Rosso se queda sin pilotos y decide volver a llamar a Kvyat, solo para esta carrera y tras ella definitivamente se le diría adiós, y a un viejo conocido, Brendon Hartley, campeón del WEC 2017. De aquí hasta el final de temporada, todo fue de mal en peor para Toro Rosso e incluso perdieron la sexta plaza del Mundial de Constructores.

Foto: F1
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Hamilton hizo sus deberes ganando en las Américas, pero el segundo puesto de Vettel no le valía para ser campeón. En México era su oportunidad de oro, quería salir de allí ganador fuera como fuere y así fue, pero costó más de lo esperado. En las primeras curvas, toque con Vettel, ambos entran a boxes, el alemán, con menos daños, sale más rápidamente para buscar ese segundo puesto que le mantenía con vida. El inglés lo tenía más complicado, más daños en su monoplaza, más tiempo en el pit-lane.

Vettel tan solo consiguió ser cuarto y Hamilton colarse en el noveno lugar, ese que tenía que ocupar para ser campeón. México fue el cuarto escenario donde el tetracampeón del Mundo consigue un Mundial. La victoria fue para Verstappen, pero evidentemente quedó eclipsada.

A Vettel se le venía otro problema encima, podía perder el subcampeonato con Bottas, pero su victoria en Brasil le hizo para afianzarse esa segunda plaza que se vio muy amenaza, eso sí hubiera sido un fracaso total. En la última carrera del Mundial, Bottas consigue su segunda victoria de su carrera admitiendo que tenía mucho que mejorar de cara a 2018.

Foto: F1
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La temporada se acabó, muchas despedidas y muchas bienvenidas, todos desean, unos más que otros, que llegue el 2018, esos test de Barcelona, que parece que no, pero dicen mucho de lo que se verá el resto del año.

En el año que está a punto de entrar ya no veremos a Massa encima de un Fórmula Uno, tampoco a un McLaren con el logo de Honda en su monoplaza, ahora son otros los que tiene que sufrir, o no, quien sabe, a un Carlos de amarillo que recuerda a 2005 y 2006.

Mercedes repite éxito y McLaren dice adiós a la pesadilla de Honda

2017 ya es historia. Mercedes ha sido el más listo de la clase y ha sabido jugar bien sus cartas. Ferrari, por su parte, ha sido una de las decepciones. Lo tenía todo a favor, y una mala segunda parte de la temporada ha acabado con las opciones del equipo italiano. McLaren, se libra de Honda, y Alonso respira tranquilo, con esperanzas renovadas con el motor que le hizo bicampeón del mundo, y con el que corre otro español, Carlos Sainz, quien se ha liberado del yugo de Red Bull y Toro Rosso.

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