Un Ángel de la guarda

Desde el 3 de agosto de 2017, todos los pilotos, muy especialmente los españoles y Valentino (su amigo), tienen un maestro para recordar y un ángel de la guarda que jamás les abandonará

Un Ángel de la guarda
Foto: Motorbike Magazine

Si existen niños en nuestro país que sueñan con ser motociclistas es por un pequeño gran fenómeno llamado Ángel Nieto, que pasó de barrer a talleres a convertirse en el hombre que susurraba a las motos. Su madre aun llena de vida con cien años era su gran pasión y Ángel quiso tanto a las motos que llegó a compararlas con ella. La formidable presencia de Nieto sembró en los corazones de los niños españoles la semilla de la pasión por las motos. Fue uno de esos grandes pioneros del deporte español, como Seve Ballesteros para el golf.

Hoy el hermoso sonido de los motores, que tanto cautivan a los moteros, se ha convertido en el murmullo triste de una noticia que nadie deseaba confirmar. La vida tiene una serie de paradojas que son realmente difíciles de asimilar y comprender, pues a Ángel un deportista enorme, un tipo arrollador con una vitalidad desbordante, que se la jugó en infinidad de ocasiones sobre los circuitos de todo el mundo. Aquel que tenía su cuerpo marcado por las cicatrices que constituían la firma física del precio a pagar por un campeón, se lo ha llevado un absurdo accidente en una rotonda, detenido.

Es la vida pero hoy toca tomar partido por el hombre, por el luchador, por el carácter de figura dominante, por su magnetismo personal, su capacidad de lucha, su obstinación y tenacidad para cumplir sus sueños. Su facilidad para remontar las situaciones desesperadas que no tenía límites, era un guerrero gigantesco que se fundía con su montura. Era ciertamente complicado diferenciar en qué lugar comenzaba el ser humano y la máquina. Su concepción sobria y sensata era el reflejo de una brillante inteligencia planificadora, mucho conocimiento, talento y un esfuerzo descomunal. Importaba bien poco que saliera tan mal como nadie porque llegaba a meta también como nadie.

Foto: Motociclismo.es
Foto: Motociclismo.es

Definitivamente estaba enamorado de aquel mar de asfalto, surcado siempre por el trazado de goma hacia el todo o la nada. Desde la nada al todo, fruto de una obstinada determinación que se solidificó en los pilotos españoles que le sucedieron, sus grandes herederos. Bajo la coraza de cuero un gran campeón, y tras el campeón un gran corazón. Jarama 1971 es ya una trazada en el cielo que conduce hacia el 12 + 1, hacia el Rey. Su mirada siempre recordará al resto a ese mar de asfalto que tanto amó. Porque el maestro fue un guerrero, veloz como el sonido, implacable como un arma, antiguo y sereno como un océano, pero que observó y vivió el mundo del motociclismo con la pasión de un niño, pues las dos ruedas habitaban en sus pupilas. Cuando afirmó que iba a conquistar el mundo con una moto le tomaron por loco, pero debido a él, una multitud de locos recorren el mundo a dos ruedas. Es realmente complejo al recordar su figura delimitar el lugar en el que comienza el aventurero y el conquistador y, todo aquel que haya repasado su carrera tiene constancia de ello.

Hoy como un eco antiguo el dolor habita en el mundo del motor, se reconcilia con él para despedir, recordar y ensalzar su figura. Existe unanimidad absoluta, Nieto como ya ha dicho Valentino Rossi era aún mejor como persona que como piloto, se hacía querer, y eso en su caso es harto complicado, porque difícilmente se pueda encontrar un campeón con la dimensión de Don Ángel. Hoy el río de la vida hace una pronunciada curva, tremendamente complicada de tomar, pero que no le quepa la menor duda a nadie que desde el 3 de agosto de 2017, todos los pilotos, muy especialmente los españoles y Valentino (su amigo), tienen un maestro para recordar y un ángel de la guarda que jamás les abandonará. Simplemente gracias Don Ángel, DEP.