Víctor Lemes, el espíritu libre de la música
Foto: http://victorlemes.blogia.com/

Con aires de trovador, destellos de humorista, alma de compositor y chispazos de carnavalero, Víctor Lemes es un artista multidisciplinar, polivalente, que en cada actuación hace cobrar vida a cada uno de los creativos personajes que lleva en su interior. El artista grancanario crea su propia trova y con un afilado sentido de la ironía y el sarcasmo la entrega a su propio juglar que la canta para hacer pensar y reír a la gente. Dista mucho de encajar en el patrón de cantautor, hace tiempo que huyó de las etiquetas, pues en quince años de carrera atravesó un proceso de metamorfosis que lo ha transformado en el artista que es hoy.

El autoconocimiento es sin duda el principio de la inteligencia y el final de los miedos, por ello Víctor Lemes no deja indiferente a nadie en cada de una de sus actuaciones, precisamente porque se muestra con la autenticidad de aquel que ha conseguido ser y transmitir lo que quería y no lo que los estereotipos o el mercado comercial requerían. Con la sátira y el humor como hilo conductor de muchas de sus canciones, aborda con maestría la crítica, las anécdotas, las situaciones cotidianas y el compromiso social, la sabia enseñanza de reírse de uno mismo para conseguir que rían los demás. En esencia sus composiciones beben de la fuente de la raíz popular y la plausible demostración de que existe otra forma de contar, cantar y decir las cosas.

La experiencia como telonero de un genio como el añorado Javier Krahe, sin duda marcó su forma de concebir una profesión cuyo sentido cobra un porcentaje altísimo de autenticidad cuando cumple con las que son sus dos grandes máximas, hacer disfrutar a los demás y hacerles pensar. Dice Lemes que la música y las letras son su terapia y el grancanario ha tenido la suficiente sabiduría como para recurrir a la terapia de la risa para modelar su perfil artístico. Gracias a Víctor el público ha conseguido descubrir que los cantautores no tienen por qué ser tristes. Es pura actualidad, sus letras han conseguido incomodar a la clase política, entre la que no abunda el sentido del humor. Víctor es conocedor de ello, precisamente porque ha logrado que el humor sea su modo de ver la vida tanto dentro como fuera de los escenarios y la solución a la ecuación de su música.

Existen muchos modos de ser artista, de ser cantautor y, Víctor, que creció escuchando a los más grandes, siempre tuvo claro que la esencia del trovador es que debe decir cosas. Lo que sucede es que este músico eligió el humor y la fina ironía como vehículo y forma más divertida para hacerlo. Eso debió pensar Antonia San Juan cuando lo escuchó por primera vez en la Chistera de Manolo Vieira, pues no tardó en ofrecerle en convertirse en telonero de su espectáculo “Mi lucha”. Precisamente, para Antonia San Juan compuso dos hits que tuvieron un enorme éxito y una gran acogida del público: Hater Hater y Falaz Navidad. Posiblemente Análisis estructural de una canción comercial es la canción que mejor le define, pero la mayoría de sus canciones denotan su pasión por la literatura, el preciso uso del lenguaje y la facilidad para manejar con desternillante inteligencia la locura de las emociones.

Desde que en 2010 publicó Lo siento Freud, su primer disco de producción propia, sufragando él mismo con todos los gastos, Víctor no ha hecho otra cosa que poner en escena su mundo disparatado y genial. Lo demostró igualmente con Está feo que yo lo diga, tercer disco grabado en directo en el que se pone de manifiesto que su mundo creador no sería concebible sin la interactuación con el público. Y sigue haciéndolo por todos los escenarios y garitos, en los que su Caja negra (su segundo disco grabado en directo) deja ver si ambages su autenticidad.

Su locuaz locura, su capacidad para salir constantemente de la zona de confort, denotan ese viaje hacia la pérdida del miedo a ser y expresarse como es, sin importarle lo más mínimo lo que puedan pensar los demás. Un artista que no tiene sentido del miedo es realmente libre y por encima de todas las cosas Víctor Lemes es un espíritu libre de la música. Aquel que utiliza su ingenio, el ritmo y las notas, para arrancar una sonrisa pensante a su público, puesto que es prácticamente imposible salir de un concierto suyo sin una risa dibujada en la cara, y un buen puñado de preguntas pululando por unas neuronas que no paran de reír. La risa jamás necesitó un 'coach', pero parece haberlo encontrado en la figura de este 'alegre' cantautor grancanario...

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