El malagueño Christian Jongeneel completa el reto de dar dos vueltas nadando a Manhattan

El nadador de aguas abiertas recorrió un total de 92 kilómetros tras más 20 horas sin descanso con el fin de ayudar a las mujeres del sur de la India con VIH. Se convierte así en el primer español en lograr dicha hazaña.

El malagueño Christian Jongeneel completa el reto de dar dos vueltas nadando a Manhattan
El nadador malagueño antes de comenzar uno de sus desafíos.Fuente: ABC

“A grandes retos, grandes personas”, una frase que podría definir a la perfección a Christian Jongeneel. El nadador, comprometido con la organización Brazadas Solidarias y la Fundación Vicente Ferrer, afronta intensos retos cruzando mares y océanos de todo el mundo. Esta vez, lo ha realizado con el principal objetivo de recaudar fondos y ayudar así a mujeres de la India que sufren VIH o sida y que por ello son discriminadas por la sociedad e incluso por sus propias familias.

En una entrevista concedida al diario El Confidencial, el nadador hace referencia a su compromiso con este proyecto: "No se dónde está el principio de todo esto, llevo nadando toda la vida y poco a poco fui sintiendo la necesidad de poder ayudar a los demás. Las travesías que hacía eran un trampolín para dar a conocer los proyectos en la India. Era importante abrir los ojos a la gente y decirle que no somos meros espectadores de lo que pasa allí, sino actores principales", declara Jongeneel.

Jongeneel dejó su trabajo de ingeniero forestal para comprometerse con el proyectoEl malagueño decidió dejar a un lado su anterior vida como ingeniero forestal para dedicarse exclusivamente a estas obras sociales; algo, confiesa, que le costó asimilar en un primer momento: "Cuando comencé no sentía la necesidad de ver los proyectos ni de ver donde desembocaba todo esto pero fui a hacer una travesía a la India y aproveché para ir a la sede de allí. Vi donde está toda la esencia de la fundación y fue increíble vivir cómo te reciben y la amabilidad de las personas", afirma el nadador malagueño.

Más de 20 horas de intenso sufrimiento

A las 7:20 de la mañana, hora neoyorquina, parten un barco y dos kayaks del puerto de Manhattan, para que, tan solo 15 minutos después, el nadador se adentrara en el agua; ésta, rondaba los 18 grados. El español recorrió los 92 kilómetros que conlleva la doble vuelta a la isla de Manhattan, lo que le supuso un total de más de 20 horas nadando sin cesar y sin traje de neopreno que contribuyese a su realización, ya que según afirma, “me gusta estar en contacto con el medio, con lo que te rodea”. Durante el recorrido, que incluía algunos de los sitios más emblemáticos de Nueva York como el Empire State o el puente de Brooklyn, estuvo acompañado de dos kayaks que le proporcionaron el apoyo necesario así como avituallamiento cuando el nadador lo exigiese.

A pesar de enfrentarse a duros desafíos, el nadador confiesa que el hecho de ayudar a personas le motiva a realizarlos: "Para mí nadar ahora es mucho más sencillo que antes. Ahora lo hago para que una familia tenga una casa, para que una escuela pueda tener profesores o para que un niño pueda tener una pierna ortopédica. Eso te hace que todo sea mucho más sencillo", sostiene Jongeneel.

El nadador evita cualquier pensamiento negativo que lo desvíe de su objetivo

Jongeneel, al igual que el resto de nadadores de aguas abiertas, debe excluir todos aquellos pensamientos negativos para poder completar el objetivo sin decaer durante el recorrido: “Cuando me tiro al agua intento pensar en cosas bonitas y positivas, eso también entra dentro de mi entrenamiento. No dejo hueco a que me invadan preguntas del tipo ¿qué habrá ahí debajo, qué me ha rozado o qué se mueve ahí delante?” confiesa.

Al finalizar el duro desafío, se convertía en el primer español en completarlo y el cuarto en todo el mundo en conseguirlo. Hasta el momento, sólo tres estadounidenses habían logrado dicho objetivo, Stacy Chattan (1984), Juline Ridge (1983) y Skip Storch (2007).

Sin duda alguna, una hazaña que solo unos pocos valientes son capaces de superar.