El debate: ¿debe jugar Garoppolo?

¿Cuál es la mejor manera que hay para llevar a un buen jugador a la élite de la NFL? No existe una sola opción para lograrlo.

El debate: ¿debe jugar Garoppolo?
El debate: ¿debe jugar Garoppolo? | Fotomontaje: Adrián Cobo

Los San Francisco 49ers se ven con la temporada más que perdida y no son pocas las voces que piden que Shanahan saque al campo a Jimmy Garoppolo, el jugador que adquirieron de los New England Patriots hace alrededor de un mes.

El debate está a la orden del día. El balance de 1-10 genera mucha impaciencia en los aficionados al conjunto californiano, que desean por encima de todo encontrar alicientes que den algo de interés a los partidos de los 49ers. Las esperanzas están puestas en Jimmy Garoppolo, el cual llegó con la etiqueta de ser el futuro de la franquicia. Sin embargo, ¿debe saltar al campo inmediatamente o sería mejor esperar? Lo debatimos en VAVEL NFL.

Experiencia para llegar a la excelencia (Juan Andrade)

Jimmy Garoppolo se fue de New England porque quería jugar. Ahora en San Francisco debería aprovechar esta temporada como si se trata de la pretemporada.

Normalmente cuando un rookie quarterback llega a un equipo debería existir una transición para que aprenda y vea la diferencia entre la NCAA y la NFL. Sin embargo, los tiempos han cambiado y también la mentalidad del draft en los últimos años. Se ha podido ver con Deshaun Watson esta temporada, Dak Prescott en la anterior, y lo estamos viendo con Trubisky de momento.

Hay jugadores hechos para ser grandes, y como los diamantes, se forman bajo presión. Existe algo perjudicial cuando un equipo cuida a su quarterback entre algodones: el jugador se relaja y se acomoda en el banquillo.  Es frecuente ver como las intercepciones son más comunes en los primeros partidos, le ocurre a Jay Cutler, Josh McCown, Sam Bradford pero también a las grandes estrellas, como Drew Brees o Roethlisberger después del BYE. Hay una lógica en todo esto y es que cuantos más partidos menos nervios y mejor juegas.

Por su parte, los 49ers tienen una ventaja con Jimmy Garoppolo, ningún backup como Jimmy G. ha estado sometido a más presión que él la temporada pasada ocupando el papel de Tom Brady tras su sanción. Y este supo estar a la altura. Por ello, deberían aprovechar que la temporada ya está perdida y darle la oportunidad para que aprenda la ofensiva y coja confianza con el juego.

Foto:NFL
Foto:NFL

Ben Roethlisberger jugó todos menos tres partidos en su primera temporada con los Steelers, Dan Marino para los Dolphins, Dante Culpepper para los Vikings, y como no, la historia de Tom Brady  ya la conocemos. Estos son alguno de los auténticos ejemplos que demuestran porqué hay quarterbacks que no necesitan estar cuatro o cinco temporadas tras el banquillo. Algo que con Huntley tras dos años, y lo ocurrido con Brock “el sucesor de Manning” Osweiller se ha visto que no siempre es la fórmula para asegurarse estar preparado.

En definitiva, merece la pena invertir lo que queda de temporada para hacer que Garoppolo sea más competitivo. Además, ambos saldrían ganando. Colocando a Jimmy G. de titular, él tendría más tiempo para hacerse a la ofensiva, ganar confianza y sobre todo química con los jugadores, y por su parte, los San Francisco 49ers podrían ver si, realmente, su nueva adquisiciónpromete. Incluso, quien sabe, acabarían por  maquillar el récord de la temporada con alguna victoria más. 

Los 49ers no deberían sacar a Garoppolo al campo en 2017 (Álvaro Moreno)

Con un balance de 1-10, la línea ofensiva tocada y un cuerpo de receptores mermado —Goodwin empezó el año siendo el número tres y a estas alturas de temporada es el número uno— los 49ers no tienen absolutamente nada que ganar en la temporada. Los beneficios de sacar a Garoppolo al campo no son ni de lejos comparables con las posibles desventajas.

Los 49ers obtuvieron a Garoppolo a cambio de una segunda ronda, lo cual mirándolo desde la perspectiva adecuada es un precio bastante asequible. Jimmy tiene 26 años y llega a San Francisco después de haberse pasado casi cuatro años aprendiendo de ni más ni menos que Tom Brady. Lo que se pudo ver de él en el inicio de la temporada 2016, cuando Brady estuvo fuera por sanción, fue bastante positivo. Sin embargo, muchos piensan que no es una muestra realmente significativa de lo que puede ser Jimmy Garoppolo. El minuto que jugó en el duelo ante los Seahawks es apenas una anécdota.

Foto: NFL
Foto: NFL

Extrapolando el caso de Jimmy en New England a una hipotética titularidad momentánea en San Francisco, no se produce ningún escenario que pueda mejorar la imagen de Jimmy Garoppolo ahora mismo. En el mejor de los casos le dan un par de partidos y Jimmy rinde de forma similar a como hizo con los Patriots. En ese escenario en vez de tener a un QB con 100 snaps muy positivos, tendríamos a un QB con 200 snaps con sensaciones muy positivas. La muestra sigue sin ser lo suficientemente extensa como para echar las campanas al vuelo y afirmar que este quarterback es material sobre el que construir.

El asunto sería que, con el objetivo de intentar inflar una muestra que aún así seguiría siendo insuficiente, se expondría a Garoppolo a unas condiciones que ahora mismo no son aptas para el desarrollo de un jugador franquicia. Si decimos que Indianapolis no ha mimado a Andrew Luck en los últimos años, San Francisco estaría haciendo lo mismo con Jimmy Garoppolo. Los 49ers son actualmente un equipo disfuncional que vive a base de destellos y que a pesar de competir de forma medianamente decente presenta carencias importantes, las esperables de un equipo en reconstrucción.

No en vano los 49ers son uno de los equipos que más sacks han permitido —35, siendo los Colts los líderes de la estadística con 47—, además de que sus quarterbacks son los más golpeados de la liga. La línea ofensiva de los 49ers lidera la liga en la estadística de QB Hits concedidos con 94, dos por encima de la de los Colts. Sin ánimo de menospreciar a nadie, sus receptores actualmente son Marquise Goodwin, Trent Taylor y Aldrick Robinson, con George Kittle como tight end. Carlos Hyde, a pesar de promediar más de cuatro yardas por intento, apenas consigue raspar las sesenta yardas de carrera por partido. La defensa concede un promedio de 26 puntos por partido. Las condiciones del equipo actual no parecen, ni de lejos, las más idóneas para que un quarterback florezca. Y sacarlo al campo para evaluarlo en el equipo actual sería un ejercicio un tanto arriesgado.

Garoppolo será agente libre al acabar la presente campaña. O debería serlo, pero no olerá la agencia libre porque los 49ers le deberían poner el franchise tag, movimiento que cuadraría perfectamente con la estrategia de mantener a Garoppolo en el banquillo lo que resta de temporada —recordemos, una temporada que tienen absolutamente perdida— y empezar a evaluar el futuro en la campaña 2018. Desde la organización, tanto Shanahan como Lynch se han pronunciado recientemente y han comentado que no es necesario que Garoppolo salte al verde este año. La ofensiva de Shanahan es complicada de dominar, y a pesar de que en la franquicia están bastante contentos con el desarrollo del joven pasador, no hay que olvidar que apenas hace un mes que Jimmy cruzó el umbral de las instalaciones de los 49ers por primera vez.

Tampoco hay que olvidar que CJ Beathard está rindiendo de forma más o menos competente, que lleva todo el año trabajando con los 49ers y con Shanahan y que, sinceramente, teniendo en cuenta las aspiraciones actuales del equipo, no tiene ningún sentido sacarlo del campo para poner a Garoppolo a jugar. Se está generando cierto runrún alrededor de los 49ers sobre si realmente conviene ver a la nueva adquisición en acción, siendo alimentado por prensa y aficionados. Al final Shanahan hará lo que considere correcto para su equipo sin hacer demasiado caso de voces externas. En una liga como la NFL para poder asentar un proyecto la paciencia es clave, y precisamente hay muchísimas franquicias ahogándose en el pozo de las temporadas perdidas por no ser capaz de sentarse a esperar y tomar los pasos de la reconstrucción con tranquilidad.

Los 49ers deberían olvidarse de la temporada 2017 como quien dice. Lo más beneficioso que pueden hacer con y por Jimmy Garoppolo es seguir trabajando con él, que se sumerja en el sistema de Shanahan y que, cuando llegue el momento, le pongan el franchise tag. De esa forma la organización no tendría ningún compromiso con él más allá del año 2018, que será la auténtica gran muestra para evaluar las capacidades de Jimmy Garoppolo de ser un quarterback franquicia en esta liga. Si lo fuera, podrían negociar con él y ya entonces se produciría el matrimonio en forma de contrato de cuatro o cinco años y muchísimos millones de dólares.

Hay que puntualizar que los 49ers consiguieran a Garoppolo en el trade deadline de la presente campaña y no en la offseason. Los Patriots sabían que no iban a poder renovar a Jimmy, por lo que querían sacar algo por él antes de que en febrero se marchase como agente libre. Los 49ers, por su parte, en vez de meterse en una guerra abierta con todas las franquicias deseosas de echarle el guante a un hipotético Garoppolo agente libre —que recibiría la oferta de más de un contratazo estrella, hay que recordar lo de Houston y Osweiler— se ahorraron el tener que ofrecerle el oro y el moro y el atarse a él de primeras, y por el módico precio de una segunda ronda y el franchise tag de 2018, tienen un joven quarterback con talento al que evaluar durante todo el año 2018 —lo cual habría sido el plan original— sin ningún tipo de compromiso extra. La NFL es deporte, pero también es negocio, no lo olvidemos.

¿Quién gana si sacan a Garoppolo al campo ahora, con un equipo disfuncional y sin rumbo? Prácticamente nadie. De hecho, te arriesgas a que se lesione. Hay que tener en cuenta que si salió al césped fue por uno de los múltiples golpes recibidos por Beathard. ¿Quién gana si esperan un poco, siguen trabajando y lo sacan en 2018 con un equipo mejorado y el conocimiento que otorga estar nueve meses estudiando el sistema? Todos. Y la organización también, que ya se ha visto como la situación contractual es perfecta. Si no vale, se le deja marchar y se busca a otro pasador para 2019. Si vale —con toda una temporada de muestra—se le firma para el futuro. Y aquí paz y después gloria. Paciencia.