Final feliz para el calvario de Kyle Okposo

El delantero de los Buffalo Sabres, tras casi tres meses de tratamiento por una conmoción, está listo para el training camp y jugará la temporada 2017-18.

Final feliz para el calvario de Kyle Okposo
Okposo, tras el susto, totalmente listo para comenzar la temporada en Buffalo. Foto: Jeffrey T. Barnes/The Associated Press

Kyle Okposo (29 años), está listo para comenzar la temporada y para seguir vistiendo el jersey de los Sabres en la temporada 2017-18, y así lo expresó en una carta de agradecimiento publicada en el sitio oficial del club al inicio de esta semana.

En ella el jugador expresa que se ha recuperado de la conmoción sufrida y agradece a todas las personas implicadas en su recuperación y a todas las que han tenido pensamientos para él en estos difíciles días, su dedicación y buenos deseos.

Cuando a primeros de Abril saltaba la noticia de su ingreso urgente en la UCI del servicio de Neurocirugía del Buffalo General Hospital, la preocupación asaltó a su entorno y al mundo del hockey en general por lo repentino y el secretismo que parecía flotar alrededor del diagnóstico del jugador. Circunstancias que lejos del deseo de encubrimiento que muchas veces envuelven a las lesiones deportivas, una vez pasado el tiempo se ha demostrado que fue fruto del desconocimiento del momento.

En dicha carta el jugador relata el proceso con todo detalle, que empezó con un golpe duro pero habitual según el propio jugador en una práctica previa al partido que disputaron ante los Florida Panthers el pasado 27 de marzo. Aunque el mismo Okposo no era consciente, sus compañeros notaron en él un cambio en su humor y durante el partido empezó a notar que sus movimientos y sentidos no tenían ni la velocidad ni la agudeza habitual.

En principio los atribuyó a los problemas que había tenido para dormir en los días anteriores y al cansancio derivado de ello. Aún así se dio cuenta de que después del partido no tenía apetito y que incluso estaba perdiendo peso.

Aún así, subió al avión hacia Columbus con el resto del equipo con la intención de seguir jugando. Pero al día siguiente encontrándose aún peor habló con el entrenador para ver si era una cuestión que se podía solucionar con un descanso. Pero eso no mejoró las cosas y se buscó en el hospital una solución para que pudiera dormir.

Una reacción adversa a los medicamentos prescritos, derivó en el ya mencionado ingreso urgente en el General Hospital de Buffalo, en cuya UCI los médicos por fin consiguieron determinar tras los análisis pertinentes la causa de la conmoción y estabilizar la situación del jugador.

Un tratamiento que ha finalizado con éxito y que permitirá al delantero estadounidense continuar su carrera en la NHL. A pesar de la feliz noticia, no hay que ocultar que este incidente es para muchos una prueba más de que el protocolo de conmociones de la NHL necesita una revisión.