La visita del príncipe saudí acaba en venta de armamento militar por parte de España

El heredero del rey de Arabia Saudi estuvo hace unos días en España para cerrar varios acuerdos comerciales.

La visita del príncipe saudí acaba en venta de armamento militar por parte de España
FOTO: EFE

Mohamen bin Salam, príncipe de Arabia Saudí y heredero del trono de su país fue recibido por el rey Felipe VI el pasado jueves, donde quedaron patentes las buenas relaciones que hay entre ambos estados. No es para menos porque, uno de los países donde menos de respetan los derechos humanos ha encontrado en España un socio fundamental en cuanto a la compra de armamento militar, porque entre 2015 y 2017 el estado español ha exportado armas por valor de más de 700 millones de euros y durante las conversaciones de estos días María Dolores de Cospedal y el heredero saudí han firmado un nuevo convenio bilateral en relación con la venta de armas.

España ha exportado armas por valor de más de 700 millones de euros a Arabía Saudí

Dicho acuerdo recoge compromisos como la venta de cinco corbetes por valor de 2.000 millones de euros y la creación de una empresa conjunta entre ambos países para futuros programas navales en el país árabe. Esto último se ha firmado mediante un memorando de compromiso entre la empresa pública española Navantia y la saudí Sami. Desde la compañía española defienden estos acuerdos argumentando que supondrían un gran “impulso” para la industria de defensa de España, mientras el bin Salam estimaba la gran “experiencia” de las empresas españolas en diferentes sectores.

Se venderán cinco corbetes por 2.000 millones de euros y ambos países crearán una empresa conjunta

Desde varias organizaciones como Amnistía Internacional, Greenpeace u Oxfam Intermón reiteran su ánimo de que España “cese” las relaciones comerciales con Arabia Saudi por su actuaciones con países como Yemen. Estos organismos critican que el estado español haga negocios con un país que en 2015 inició una intervención militar en el país yemení, acrecentando una situación insostenible que comenzó un año antes, cuando los rebeldes hutíes tomaron la capital. La operación militar por parte de la alianza de países suníes liderada por el país saudí ha causado, según la ONU, “la peor crisis humanitaria del mundo” del 2017, con 10.000 personas fallecidas y más de veinte millones necesitando ayuda humanitaria. La epidemia de cólera que sufrió el país hace unos meses y el bloqueo de la coalición suní sobre los yemeníes son uno de los ejemplos del por qué de la grave situación de Yemen.

Arabia Saudí y el ISIS

Algunas personas van más allá y acusan al país arabe de ser uno de los responsables directos del terrorismo yihadista que azota al mundo en los últimos años. Por ejemplo, Jesús Núñez Villaverde, un economista y militar retirado que es codirector del IECAH (Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria) argumenta que el “sustrato religioso del Estado Islámico lo encontramos en el islam suní wahabí salafista, y eso se llama Arabia Saudí”.

Añade en esta entrevista realizada a finales de enero del 2018 que “en la medida en que Arabia Saudí ha destinado en las últimas tres décadas 100.000 millones de dólares para fomentar ese tipo de islam, es obvio que ese es el germen fundamental del que han ido surgiendo grupos yihadistas en todas las partes del planeta” y que, por lo tanto, se puede considerar al país saudí como un “corresponsable directo” en la generación del terrorismo yihadista.

Todo ello, comenta, lo ha podido hacer con el “paraguas” de Estados Unidos. No suena descabellada esta afirmación ya que tal y como publicó Wikileaks, una organización que publica en su sitio web informes anónimos y documentos filtrados, en agosto de 2014 Hillary Clinton envió una misiva a uno de los asesores de Barck Obama donde se confirmaba que tanto Qatar como Arabia Saudí ayudaban tanto económicamente como logísticamente al Estado Islámico.

En la carta la excandidata a la presidencia de EEUU por el Partido Demócrata animaba al ejecutivo estadounidense a utilizar sus “recursos diplomáticos” para presionar a los gobiernos qataríes y saudíes por sus relaciones con DAESH, además de proponer “equipar” al Ejécito Sirio Libre, entre otros grupos.