Laura Spearey: ”Las movilizaciones juegan un papel central para luchar contra la LOMCE”
FOTO: Ecuador Etxea

Unos días después de la segunda huelga general de estudiantes convocada por el Sindicato de Estudiantes en lo que va de curso, el Ministerio de Educación mantuvo una reunión con los consejeros de las diferentes comunidades autónomas del Estado, dónde se decidió que no se aplicarían las reválidas. En definitiva, con esta decisión, tanto en la ESO como en Bachillerato las reválidas ya no servirán para obtener el título, por lo que en el caso de Bachillerato tan solo será una prueba de acceso a la universidad como la actual PAU, las pruebas que el Gobierno español pretendía realizar en Primaría desaparecerán, y aunque se vayan a realizar en algunos pocos centros, estas no tendrán efectos académicos ni tendrán carácter obligatorio.

Desde el Sindicato de Estudiantes, con quienes hemos contactado en exclusiva, nos manifiestan que es gracias “a la lucha” que los estudiantes han “impulsado” por lo que el gobierno ha tenido que “retroceder”, y no gracias a aquellos que han “entregado” el gobierno al Partido Popular. Además, declaran que a pesar de que esta sea la primera “victoria”, la lucha “continua” hasta acabar con la LOMCE “por completo”.

Una de las militantes del Sindicato de Estudiantes, Laura Spearey, que nos ha atendido amablemente, comenta que “tanto la huelga del 26-O como la del 24-N fueron ampliamente apoyadas en todo el estado”, además de tener el apoyo de gran parte de padres y del profesorado, que según Spearey, no pudieron participar junto a los estudiantes en ambas manifestaciones porque “las direcciones sindicales no estuvieron a la altura al no convocarles a la huelga”. Insiste y recalca la importancia de los diferentes sindicatos al manifestar que “si los sindicatos hubiesen hecho una convocatoria de huelga para el profesorado serían miles los docentes que saldrían a las calles”.

"Las direcciones sindicales no estuvieron a la altura al no convocar a los profesores a la huelga"

Por otra parte, si Spearey reconoce el apoyo tanto de sindicatos como CCOO como de grupos políticos como Unidos Podemos, también apela a la “unidad de acción” porque el gobierno es “débil” y la “lucha en la calle es el único camino”. Añade que necesitan “la máxima unidad para vencer” y que las movilizaciones juegan “un papel central”, ya que sin los llamamientos a la huelga que llevan realizando durante los últimos años, “nadie estaría hablando de la LOMCE, Heziberri o las reválidas franquistas porque la LOMCE estaría ya con las reválidas aprobadas desde el 2014”.

"Sin las movilizaciones, nadie estaría hablando de la LOMCE, Heziberri o las reválidas franquistas"

Laura Spearey, bilbaína que no ha podido cursar FP por “la falta de plazas”, comenta que los estudiantes son “cada vez más conscientes de lo es la LOMCE y de lo que hay detrás de ella”. Aquí arremete tanto al PP como al PNV, de quienes comenta que no han atacado “la educación por accidente”, sino porque quieren que “los hijos y las hijas de las familias trabajadoras” se queden fuera del sistema educativo, “indefensos ante la realidad de la precariedad laboral”. Ataca al PNV, como hemos mencionado anteriormente, por su plan educativo Heziberri, del que Spearey comenta que es “incluso peor que la LOMCE” porque es “tan clasista como la LOMCE” y porque, además, “levanta un muro entre los estudiantes y el euskera, ya que los hace menos accesible a los jóvenes”. Además, concluye la pregunta manifestando que las “evaluaciones individualizadas” de Heziberri tan solo es “un eufemismo de reválidas”, porque si se suspenden, “no se obtiene el título”.

"El PP y el PNV no han atacado la educación por casualidad"

Por último, como bien es sabido, desde el Sindicato de Estudiantes apuestan por la retirada de la LOMCE, pero en caso de que este hecho se diese, tampoco volverían a la antigua LOE. Laura Spearey apuesta por “una ley educativa que garantice una educación pública, de calidad, democrática y gratuita”, apostillando que para eso hace falta más que “derogar las contrarreformar y revertir los recortes”, además de que cualquier cambio a positivo pasa por “invertir un mínimo del 7% del PIB en Educación” y “la derogación de la LOMCE, el 3+2 y la reversión de los recortes”. Aunque Spearey concluye manifestando que todo pasa por “un cambio radical en la sociedad, que acabe con las políticas capitalistas y clasistas”.

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