Fashanu: Vida y muerte de un futbolista discriminado
Justin Fashanu, estrella emergente de la Premier de los años '80

Fashanu fue un jugador inglés de ascendencia nigeriana que a principios de los 80 apuntaba a ser una de las estrellas de la Premier League. Tras dos grandes temporadas jugando en el modesto Norwich Town firmó por el Nottingham Forest a cambio de un millón de libras, convirtiéndose así en el primer jugador negro por cuyo traspaso se pagó esa cantidad. Sin embargo Fashanu no pasó a la historia por sus grandes goles. Su carrera se truncó como la de tantas y tantas promesas, pero lo interesante y a la vez triste de esta historia es la razón.

Nos situamos en los años 80, época de una gran crisis económica, con media Inglaterra en huelga y con Tatcher en el poder intentando poner orden a base de mano dura. Como suele pasar ante las penurias económicas, se apunta al más débil. La xenofobia resurge en Inglaterra. En lo que respecta al fútbol, la Premier League estaba en plena lucha contra el racismo en las gradas. Justin llega con 20 años a Nottingham donde le recibe el que será su entrenador, Brian Clough. Conocido hombre de izquierdas y militante laborista, a Clough, que iba camino de los 50, se le podía ver incluso en los piquetes de los trabajadores en huelga. Por si fuera poco a su vez fue uno de los fundadores de la Anti-nazi League, organización contra el fascismo y el racismo, con clara influencia socialista revolucionaria. Parecía que Fashanu, al menos en su vestuario, no tendría problemas por el color de su piel. Comenzó a entrenar junto a los Robertson, Hodge, Peter Shilton y compañía, y se hizo un puesto en el equipo confirmando lo que se esperaba de él. Sin embargo comenzaron a correr habladurías sobre Fashanu, y al empezar la liga tuvo que soportar como los aficionados, seguramente hartos de sus mierdas de vidas, volcaban sus frustraciones en cánticos discriminatorios contra el joven inglés.

El veterano Clough, viendo como su joven estrella estaba totalmente descentrado y bajaba su rendimiento, le llevó a su despacho y tuvo una conversación con él. Le apartó del equipo y poco después fue cedido al Southampton durante unos meses. Allí, con el duro papel de hacer olvidar al legendario Keegan que repentinamente había puesto rumbo a Newcastle, disputó 9 partidos anotando 3 goles. El entrenador, contento con su rendimiento quiso ficharle definitivamente, pero la directiva no lo permitió excusándose en la falta de dinero. La siguiente temporada fue transferido al club más antiguo del mundo y eterno rival del Forest, el Notts County. Pese a los insultos y discriminaciones que seguía sufriendo aguantó la presión y logró anotar 20 goles en 64 partidos, hasta que sufrió una grave lesión. Huyendo del dedo inquisidor de la conservadora Inglaterra fue a parar a EE.UU. donde consiguió recuperarse de la lesión e inicio un viaje futbolístico de 10 años que le llevó a jugar en 17 equipos de 3 continentes. No logró volver a la élite, y es que ningún equipo de primer nivel le ofrecía un contrato.

Retirado en EE.UU. en 1997, el año siguiente fue acusado sorpresivamente de abuso de menores. La campaña mediática fue durísima contra él. Aprovechando la situación, los odios discriminatorios hacia Justin se reavivaron, y comenzó a aparecer el caso en todos los medios dándole como culpable y siendo calumniado hasta la extenuación. Hasta la extenuación total, literalmente, porque menos de dos meses después de la acusación Fashanu se colgó de un árbol en su Inglaterra natal. No pudo aguantar que todo el mundo le considerase culpable de algo que no había hecho, y sobre todo el ser señalado por sus ex compañeros y hasta por su hermano, el también futbolista John Fashanu.

Poco después la policía demostró que era todo un montaje, ni siquiera llegó a existir una orden de detención contra Fashanu, y todo parecía indicar que el menor a cambio de dinero mintió para hundir al ex futbolista inglés.

El menor, sí. Y es que Fashanu es el único futbolista que ha hecho pública su homosexualidad, concretamente en 1990, estando aún en activo. La conversación privada que tuvo con su entrenador, Brian Clough, a partir de la cual fue apartado del equipo y comenzó su cuesta abajo fue la siguiente:

- ¿A dónde vas si quieres una rebanada de pan?
- A la panadería, supongo.
- ¿A dónde vas si quieres una pata de cordero?
- A la carnicería.
- Entonces, ¿por qué cojones sigues yendo a esos malditos clubes de maricones?

Hace unos meses la Federación Inglesa de Fútbol preparó una campaña contra la homofobia. Consistía en un aficionado gritando “maricones” y demás a un vendedor, a sus compañeros de trabajo, a los viajeros del metro, etc. Al final del anuncio se supone que iban a aparecer algunas de las grandes estrellas de la Premier League dando un mensaje de respeto ante la orientación sexual de cada persona. Sin embargo ninguna de estas estrellas salió en el vídeo, rechazaron la propuesta. La explicación que dieron fue clara: “un jugador que se presentara voluntario, podría temer una serie de comentarios mordaces”. O diciéndolo más claro. "Luchar contra el racismo vale, pero contra la homofobia… lo respeto, pero no quiero que me confundan con un maricón de mierda. No quiero acabar como Fashanu".

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