Manchester Arena, ¿por qué?

Un nuevo atentado del Estado Islámico golpea al mundo, en esta ocasión a la música y a un elevado número de víctimas, (entre ellas muchos niños) que perdieron su vida en el Manchester Arena tras un concierto de la artista norteamericana Ariana Grande.

Manchester Arena, ¿por qué?
Foto: https://www.publimetro.cl

Broken from the bottom of my heart, i am so so sorry. I don't have words. (Rota desde lo más hondo de mi corazón. No tengo palabras) Prácticamente sin palabras, la cantante norteamericana Ariana Grande, ídolo musical de niños y adolescentes ha difundido su mensaje de consternación, dolor y solidaridad para las víctimas, sus familias, sus fans. No cabe duda que uno de los pilares fundamentales de la carrera de un artista es la de la interactuación con su público, y esta es esencialmente posible a través de las giras y los conciertos. Por ello el atentado terrorista cometido en el Manchester Arena, no constituye solo un nuevo golpe a la sociedad, sino también a la música. La barbarie llega a la música al punto de que Ariana Grande ya ha anunciado que suspende su gira europea, por tanto la célula terrorista ha conseguido uno de sus fundamentales objetivos, condicionar a través del miedo la vida de las personas.

El problema es que tras esta guerra encubierta, tras esta radicalización de los ideales religiosos, existe un trasfondo mucho más grave y de compleja solución. Y quizás la obcecación por una solución militar al problema terrorista no sea la más adecuada pues las razones son abrumadoras. Como dijo Jünger: “Antes de poder actuar sobre un proceso es preciso haberlo comprendido” Es lógico que la reacción natural ante un acto de barbarie sea de rechazo y condenación absoluta del enemigo, así debe ser, pero quizás la solución a este difícil callejón sin salida no se encuentre en la arrasadora respuesta militar de los países afectados.

Un fallo estructural de la sociedad

La respuesta, la lucha antiterrorista comienza por seguir con nuestras vidas sin ningún tipo de condicionamiento marcado por el terror, pero además de la habitual condena urge al ciudadano reclamar mayor seguridad, pero muy especialmente reflexionar y hacer reflexionar a los mandatarios por estos actos criminales que golpean cada vez con mayor asiduidad. Reflexionar por las decisiones políticas, militares, que han conducido a la sociedad a sufrir la respuesta bárbara de grupos radicales financiados en muchos de los casos por potencias con un elevado peso en la economía mundial. ¿Qué y quién ha permitido que el terrorismo surja, actúe y se perpetúe en el tiempo? ¿No corresponde esta exacerbación de la violencia con un claro fallo estructural de nuestra sociedad?

Más Averroes y menos Taymiyya

A Europa le costó unos 400 años salir de la Edad Media y la solución al fundamentalismo islámico podría no encontrarse hasta al menos transcurridos cien años más. La obediencia ciega a Alá que reclama DAESH se fundamenta en el filósofo islámico Ibn Taymiyya, pero podría comenzar a cambiar, si la filosofía islámica se acercara más a la racionalidad de Aḥmad ibn Muḥammad ibn Rušd ‘Averroes’, filósofo cordobés nacido hace 980 años. Esencialmente porque Averroes estudió el Corán defendiendo el derecho a utilizar la razón a la hora de entender los textos sagrados. Desafortunadamente Averroes está considerado como un paria en el mundo islámico, que considera que Alá es la razón de todo y defiende la literalidad de los textos sagrados muy por encima de su significado interno. Un mecanismo de control de los demás a los que solo se les permite obedecer, escuchar y actuar. Ibn Taymiyya, no separaba la religión de la política llamando a la yihad con espadas contra todo aquel que no se sometiera a sus ideales. Estado Islámico considera que el Islam se encuentra amenazado y debe defenderlo con el derramamiento de sangre ante los ritos paganos estableciendo un califato global. El objetivo sembrar el pánico y evitar por todos los medios la reforma religiosa del Islam.

Libertad de pensamiento

La libertad del pensamiento no existe en el mundo musulmán radicalizado y, todo aquel que ose hacer una interpretación de los textos islámicos a través de la razón es considerado enemigo e infiel. Es más todo aquel Imán que pregone un islam pacífico y de convivencia pacífica con otras religiones, está considerado por el Estado islámico como traidor y «murtadd» (apóstata). Por tanto una recuperación de la filosofía de Ibn Rushd sería tremendamente positiva para el mundo islámico, pues Averrores defendía la interpretación frente al absolutismo. La transformación del Islam, como sucedió con el cristianismo no pasa por el dogma, sino por la interpretación de los textos a través del filtro del razonamiento. Posiblemente la religión no sea el problema, como tampoco lo sean los ideales, sino la forma de interpretarlos y defenderlos, desde el raciocinio y el respeto hacia los diversos conceptos ideológicos y religiosos. El fundamentalismo religioso vende el terrorismo como un acto de lucha y liberación, cuando en realidad constituye un acto de esclavitud

Deshumanización global

El problema es que tras estos grupos radicales, que no tienen justificación alguna, existe una historia en la que países que para nada tienen relación con el Islam poseen una responsabilidad y una complicidad criminal fuera de toda duda. El terror es la mejor forma de desdibujar lo permisible de lo impermisible y, esta escalada de violencia responde sin duda a un proceso de deshumanización global con muchos actores de por medio. Este triste fenómeno responde a la lucha eterna de la dominación de unos hombres sobre otros. Matar, torturar y esclavizar solo tienen un fin, un objetivo: la supresión de la libertad social, ideológica o religiosa. Y en este tema son muchos los responsables y muy contadas las ocasiones en las que los gobiernos de todo el planeta, muy especialmente los poderosos y su geopolítica, han reflexionado sobre los verdaderos motivos que han llevado al mundo hasta esta situación.

Ninguno de los implicados en este serio problema, han planteado que el final del camino o una posible solución, constituya la de un cambio del mundo o el sistema, sencillamente porque a ninguno de ellos les interesa otra cosa más que la dominación. En primer lugar porque el mundo está regido por señores con ninguna capacidad de autocrítica que abre paso a la barbarie política, a la tiranía de los gobernantes. El poder es un fin en sí mismo que no necesita justificación, aunque genere todo tipo de violencias, y el terrorismo es la entronización de la violencia como medio para sembrar el terror. El terrorismo es un síntoma de la crisis en las sociedades modernas y, el miedo que produce entre los integristas la separación entre política y religión como valor universal, el desarraigo de los modos de vida tradicionales.

¿Por qué?

En un mundo copado de desigualdades han encontrado su filón los radicales religiosos, que encuentran la oportunidad de reclutamiento en seres desencantados y comunidades desesperadas que se  aferran a una supuesta salvación. La salvación surgida de una lectura errónea de los textos sagrados, en la que se promete una vida ultraterrena de huríes y placeres. Una huida hacia adelante en toda regla; pero todo esto ¿Por qué? ¿Por la pérdida de los valores éticos, por la ausencia de sentido de la vida, por el escaso valor que le otorgan?

¿Cuánto vale una vida hoy día? ¿Vale más la vida de un sirio, un inglés, un francés o un palestino? ¿Cómo es posible que ciudadanos que vivan en Occidente se conviertan a un Islam radicalizado? ¿Quizás consideran que el modo de vida que proponen las sociedades ricas europeo-americanas, no poseen sentido alguno y, se encuentran vacíos?

Vivir sin miedo, pero pidiendo un cambio

Quizás todos tengamos una cuota de responsabilidad en todo esto, pero para que una célula terrorista atente contra sí misma (la humanidad), deben existir agentes externos que las financien y activen, tanto ideológicamente como económicamente. Y eso desgraciadamente queda fuera de nuestro alcance, fuera del alcance de las víctimas, estos niños ingleses y aquellos niños sirios. Lo único que podemos hacer es seguir viviendo sin miedo, con mucha música, pero fundamentalmente con la obligación de hacer ver a los que tienen el timón del mundo entre sus manos, que ha llegado el momento de cambiar el rumbo. Y esto no siempre se consigue con bombas, sino con una revisión global de un sistema financiero al que le interesa la existencia de varios tipos de terrorismo. 

Sociedad