El último baile
Foto: David Coleman | AP.

Títulos, dinero, reconocimiento… El deporte lleva a gran mayoría de jugadores a soñar con ganar un determinado trofeo o convertirse en el mejor del mundo en su disciplina. Pero el deporte nunca podría entenderse sin el factor humano. Las rivalidades o las amistades han hecho aumentar la leyenda de un sinfín de prácticas deportivas, y han convertido a los protagonistas en auténticos héroes. Magic Johnson y Larry Bird, Maradona y Pelé, Coppi y Bartali o Alain Prost y Ayrton Senna han sido algunas de las grandes rivalidades de los deportes más seguidos por los aficionados.

Sin embargo, a veces se produce un efecto a la inversa, y estos duelos sólo se mantienen durante el transcurso del partido o carrera en cuestión. Después, ambos protagonistas son amigos y comparten momentos extradeportivos que perduran en el tiempo y les convierte en algo más que compañeros de profesión. Este es el caso de dos tenistas norteamericanos, Andy Roddick y Mardy Fish, que comenzaron desde pequeños a interesarse por el mundo de la raqueta y ha terminado con ambos convertidos en profesionales y, sobre todo, en grandes amigos.

El primero de ellos fue uno de los grandes tenistas del siglo XXI. Nacido en Nebraska, Roddick se retiró profesionalmente del tenis tras caer eliminado en los octavos de final del US Open 2012, donde perdió ante el argentino Juan Martín del Potro. Atrás quedaron 32 títulos y un buen número de semanas como nº1 del ránking ATP, lo que le sirvió para hacerse un hueco en la historia de este deporte.

Este momento de la retirada está cerca de producirse para el segundo de los protagonistas. Mardy Fish, que ha estado prácticamente dos años fuera de las canchas por problemas de lesiones, afronta sus últimos meses como tenista profesional. El norteamericano dirá adiós de manera profesional tras el US Open de este año, y su principal objetivo en la actualidad no es otro que disfrutar de sus últimos días como jugador de tenis.

Y para disfrutar, no hay mejor forma que compartir momentos con un amigo. Por este motivo, y tras casi tres años sin jugar, Andy Roddick volvió a vestirse de corto y desempolvar su raqueta para formar pareja junto a su compañero y amigo Mardy Fish en el ATP 250 Atlanta. Los dos estadounidenses consiguieron el título en Houston (2003) e Indian Wells (2009), y querían despedirse de manera definitiva del circuito con una victoria y, sobre todo, con grandes momentos sobre una pista de tenis.

En medio de una pista abarrotada en la ciudad del Estado de Georgia, La pareja norteamericana saltó a la pista para recibir el cariño del público e ir recuperando sensaciones sobre la superficie dura. Al otro lado de la red, l taiwanés Yen-Hsun Lu y el británico Jonathan Marray, una pareja más joven que su rival pero que no contaba con el calor del público estadounidense. Así, los anfitriones comenzaron a engranar su juego con el paso de los minutos y equilibraron un partido a priori desigual, lo que permitió llegar al tie-break gracias fundamentalmente al servicio de ambos jugadores norteamericanos. En el juego definitivo, la mayor experiencia local sirvió para anotarse el primer set (7-6).

Este triunfo parcial permitió a Roddick y Fish aumentar la confianza en su juego, y logrando mantener su servicio, consiguieron un ‘break’ fundamental para el devenir del encuentro. Así, los estadounidenses se mostraron muy seguros en la red y consiguieron no fallar en ninguno de sus turnos al saque, lo que le sirvió para cerrar el partido con un 6-4 en la segunda manga.

El público estalló de alegría tras esta victoria que permite a los dos jugadores continuar en el torneo y alcanzar la segunda ronda. Mardy Fish y Andy Roddick, compañeros y amigos que quieren disfrutar juntos de este deporte al menos un partido más. 

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