Dimitrov muestra claros brotes verdes
Grigor Dimitrov en Sidney. Foto: atpworldtour

Tomar decisiones valientes siempre está premiado y más cuando se es joven y se atesora un talento infinito. Grigor Dimitrov huyó a tiempo de la prensa en rosa. Cuando parecía que iba a ser víctima de sus escarceos publicitarios, su relación con Sharapova y la displicencia de la que hacía en gala en las pistas, el de Haskovo se dio cuenta de que lo que quería ser de mayor es un tenista de éxito, no una eterna promesa.

Se desperezó de la modorra en que estaba sumido, deshaciéndose de la prensa, de su musculado y mediático entrenador Roger Rasheed y de Sharapova, siendo ésta muy posiblemente lo más doloroso de abandonar. Ya en el tramo final de 2015 se observó cierta mejoría en su juego y actitud, pero este 2016 ha comenzado de la mejor manera posible. Dimitrov promete emociones fuertes.

Siempre hay una segunda oportunidad

Queda borrada de la mente el 2015 del búlgaro; se corre un tupido velo. Pero todo está cambiando. Ya en Brisbane se vio a un Dimitrov mucho más intenso y racional sobre la pista, venciendo a Simon y Troicki, y poniendo en serios apuros a Federer.

Lejos de venirse abajo por la derrota ante su gran maestro, el de Haskovo encaró el torneo de Sidney con gran motivación, y esto le ha llevado a la final. Fue víctima de la lluvia en su partido de cuartos de final contra Dolgopolov, suspendiéndose el duelo en el tercer set, pero esto no impidió que Grigor saltara a pista muy concentrado y certificara su victoria.

Gran solvencia física y mental, sabiendo ganar sin brillantez

Apenas unas horas después, se vio las caras con la sorpresa del torneo; Gilles Muller. El luxemburgués venía de vencer a Thiem, y hacía unas horas, se había impuesto a Chardy. Acusó claramente el desgaste físico el zurdo de Luxemburgo, que se vio apabullado en la primera manga por Dimitrov.

Tras un contundente 6-2, el búlgaro se relajó un poco y el servicio de Muller comenzó a fluir. Subió más a la red y jugó al todo o nada, acortando al máximo los puntos. Esta estrategia le hizo ser muy competitivo, y llevó el segundo set a la muerte súbita. Allí, Dimitrov recuperó su mejor versión y certificó su acceso a la final, algo que no ocurría desde 2014.

Troicki será su rival en la finalManifiesta oportunidad para el búlgaro, de ganar su quinto título ATP. Se verá las caras con el serbio Viktor Troicki, al que ya ganó la pasada semana en Brisbane. Dimitrov es el 28 del mundo, y si sigue en esta recuperación a marchas forzadas se erige en un jugador realmente peligroso de cara al Abierto de Australia.

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