Kyrgios abusa de un timorato Carreño
Nick Kyrgios en Abierto de Australia 2016. Foto: australianopen.com

Impotencia. Eso es lo que ha de sentir un jugador que año tras año demuestra su poderío en el circuito Challenger, pero no logra ni siquiera ser competitivo en torneos ATP. Carreño vaga por las pistas de sinsabor en sinsabor, comprobando cómo su tenis es vulnerable frente a los grandes jugadores y viendo imposible seguir progresando en su carrera deportiva.

Kyrgios tuvo muy buen hacer en la pista

En primera ronda del Abierto de Australia volvió a llevarse un duro revés; fue a manos de uno de los jugadores que despiertan más pasiones, tanto amor como odio. Con el apoyo de su grada y la ambición por dejar atrás las críticas por su comportamiento extradeportiva, Kyrgios busca reencontrarse a sí mismo en este torneo, y vio en el gijonés una víctima propiciatoria para comenzar con buen pie el evento.

Salió realmente acongojado el jugador español. Había un precedente de enfrentamiento entre ambos, en el que Carreño sucumbió pero rindió a un excelso nivel. Fue en semifinales del torneo de Estoril 2015, y la igualdad que se traslució de aquel envite hacía afrontar con esperanzas este partido a Carreño. 

Inicio muy titubeante del español y reacción neutralizada en la segunda manga

Sin embargo, el español se vio superado desde el inicio. Salió muy tímido, lento de piernas y cometiendo numerosos errores. Su rendimiento no era el exigible para un jugador de sus posibilidades, y vio cómo Kyrgios le superaba por un contundente 6-2, sin apenas tener que exprimirse.

El panorama cambió notablemente en la segunda manga. Carreño se activó y logró una rotura de saque que le dio esperanzas. Mantuvo el servicio a duras penas durante un par de juegos, hasta que Kyrgios apretó los dientes y en cuanto subió un poco el nivel, Carreño se amilanó. Dos breaks para el díscolo australiano que se adjudicó el segundo set por 7-5.

Fue un duro golpe psicológico esto para Carreño, que mostró una actitud realmente deleznable en el tercer set. Sin apenas moverse, hastiado consigo mismo y jugando bolas sin sentido, el gijonés se despidió por la puerta de atrás del torneo. Kyrgios sigue su camino, que podría llevarle a un enfrentamiento con Berdych en tercera ronda.

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