Ferrer coge sensaciones
David Ferrer en Melbourne. Foto: australianopen.org

El afán por dar un paso adelante, amenaza con provocar que de uno hacia atrás. Así es el tenis, así es la vida, pero si hay alguien que puede evitarlo es David Ferrer. La valentía que demuestra el español cambiando de raqueta a los 33 años para intentar competir con los mejores con más garantías de éxito, habla a las claras del tipo de persona que es. 

Competitivo y ambicioso como el que más, Ferrer acude a Australia con la motivación de un junior y la experiencia que le confiere el llevar casi una década en la élite. No es el jugador más mediático pero Ferrer sigue trabajando con ahínco para progresar.

Solventado el trámite

No suele tener problemas en las primeras rondas. Ferrer es un jugador sólido donde los haya, que no se suele dejar sorprender en los compases iniciales, y en Australia no lo haría. Sin brillantez, con todos los ojos puestos en otras pistas, pero él hace su trabajo.

Ni una bola de break en el segundo y tercer set para el alemán

Comenzó con dudas el partido, entregando su saque a las primeras de cambio. Sin embargo, pronto se afanó en recuperarlo y despejó todos los fantasmas que amenazaban con inundar su mente. Gojowczyk no es un jugador especialmente peligroso, no cuenta con un estilo definido que pueda poner en dificultad a los mejores si tiene un día inspirado, y eso lo sabe Ferrer.

El alicantino se activó de piernas y pronto logró tomar ventaja. Se hizo con el primer set 6-4, y a partir de ahí todo fue rodado. No volvió a conceder ni una sola pelota de break al alemán, que asistía desesperado a la solvencia de fondo de pista del español. Ganó como quiso y cuando quiso, un Ferrer que necesita ir cogiendo ritmo con su nueva raqueta.

El siguiente encuentro de David en Australia puede estar repleto de emotividad. Si Hewitt gana a Duckworth, se verá las caras con el español, en lo que podría ser el último partido en su carrera deportiva. Ferrer habrá de estar preparado para dar lo mejor de sí mismo.

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