Hewitt se da un homenaje
Lleyton Hewitt en Abierto de Australia 2016. Foto: australianopen.com

Risas nerviosas, alaridos a destiempo, movimientos espasmódicos y mucha mucha nostalgia. Estos son los sentimientos que habrá experimentado todo aficionado al tenis que haya podido presenciar el partido de Hewitt ante Duckworth. Un encuentro para disfrutar, para saborearlo y degustar el manjar que supone ver en acción a un jugador que ha hecho historia.

Más allá de los títulos, Hewitt es uno de los tenistas con más carácter de los últimos decenios, y que más ha influido en el mundo del tenis. Su irrupción a los 16 años ganando el torneo ATP de Adelaida cuando era el 543 del mundo, fue solo el inicio de una larga historia que está a punto de cerrarse. Pero aún no. Queda el epílogo, y esto es así gracias al buen hacer de Lleyton en su encuentro contra Duckworth.

Una Rod Laver Arena absolutamente repleta, se dispuso a presenciar lo que podía ser la despedida de un eterno campeón. Pero Hewitt está empeñado en despedirse con la cabeza alta. Lleva años intentando prolongar su carrera, y ha dejado destellos de su talento, como por ejemplo ganando en Newport hace dos años o imponiéndose a jugadores como Del Potro o Wawrinka. Pero ya no da para más.

Hewitt fue muy superior a su compatriota

En todo caso, Lleyton desea ser eliminado por un jugador top, que le motive y le haga exprimirse. Morir matando. Así entiende el tenis el de Adelaida. Duckworth no estaba dispuesto a plegarse a la fiesta, y buscó una victoria importante para él. Comenzó algo timorato pero reaccionó equilibrando el marcador cuando Lleyton sacaba para ganar la primera manga. Hubo tiebreak, y en él se oyó el grito del guerrero, ese "come on" que desgarró el aire de Melbourne e hizo saltar las lágrimas de emoción a los más fieles seguidores de Hewitt.

Lleyton Hewitt en Melbourne. Foto: australianopen.com
Lleyton Hewitt en Melbourne. Foto: australianopen.com

Con un viento a favor, Hewitt desplegó las velas y navegó rumbo a la victoria. Fue eternamente superior en la segunda manga, ante un Duckworth que no veía la manera de desbordar la solidez de Hewitt. Sólido de fondo de pista y brillante en las florituras, el de Adelaida ganó 6-2 el segundo set.

Ambiente magnífico en la Rod Laver ArenaY aparecieron los fantasmas. No son pocas las ocasiones en los últimos años en que a Lleyton le han ganado en cinco sets, remontando incluso una ventaja de 2-0. Ocurrió el pasado año en esta misma pista, con Benjamin Becker, y cuando Duckworth hizo break de salida, los peores augurios parecía que se podían cumplir. 

Sin embargo, hubo reacción encorajinada de Lleyton. Incrementó la intensidad de piernas y supo sufrir, dando la vuelta al marcador. 6-4 para terminar y grito de alegría como si hubiera ganado el torneo. Algo más que un jugador de tenis el bueno de Lleyton, que vivirá 48 horas más como profesional.

Su verdugo en segunda ronda será David Ferrer, que no está para atender a homenajes. Se prevé un encuentro realmente bonito en el que, esta vez sí, Hewitt parece que puede decir el adiós definitivo a su gran pasión: el tenis.

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