Ostapenko incide en la crisis de Kvitova
Petra Kvitova en 2016. Foto: wtatennis.com

Terminó por todo lo alto el 2015, dejándose ver como una de las grandes jugadoras del circuito, y candidata a todo en el siguiente año. Sin embargo, Kvitova no parece haberse tomado bien el mes de receso que tienen todas las tenistas, y el 2016 se está convirtiendo en una pesadilla. Que una jugadora como ella haya ganado un solo partido en dos meses, es realmente extraño y dramático para sus intereses.

Lenta de piernas, sin confianza en sus golpes y tímida al servicio. Esos son solo algunos de los síntomas que hacen que la checa esté viéndose sorprendida por jugadoras netamente inferiores a ella. El partido ante Ostapenko se preveía muy peligroso, por el talento y descaro que tiene esta joven jugadora letona. Y las previsiones no se equivocaron, aunque el partido tuvo un guión inesperado.

Ostapenko hace de veterana

Llevó la manija del partido, tuvo aplomo en todo momento y supo escoger los golpes a realizar en momentos importantes del partido. Ambas tenistas comparten esquema de juego: búsqueda inexorable del golpe ganador. Tienen potencia en sus golpes y capacidad sobrada para tomar la iniciativa, por lo que se desató un magnífico duelo en el primer set.

Jelena Ostapenko en 2016. Foto: zimbio
Jelena Ostapenko en 2016. Foto: zimbio

Primer parcial de tú a tú en el que Kvitova acabó imponiéndose

El saque no fue todo lo importante que se esperaba, y Kvitova aprovechó algunas dudas de Ostapenko en el tramo final, para hacerse con la primera manga por 5-7. Se podía prever un cierto hundimiento moral de la joven letona, pero nada más lejos de la realidad. A sus 18 años, Jelena Ostapenko ha dado una lección de saber hacer.

A pesar de cometer tres dobles faltas, Ostapenko no se desmoralizó e incrementó la intensidad de su juego. Olió sangre cuando vio que Kvitova se relajaba un poco, y aprovechó para tomar una ventaja que ya no soltaría. La checa no tuvo la capacidad de reaccionar que se presupone en una jugadora de su nivel, y se le escapó el set por 6-2.

No hubo refriega alguna en el set definitivo. Kvitova sacó bandera blanca; se vio impotente, no le respondían ni las piernas ni la mente y sucumbió a la solidez de Ostapenko, que no se precipitó en ningún momento. Metiéndose dentro de la pista de manera recurrente, la letona encontró golpes ganadores y adquirió una confianza que le fue imposible frenar a Kvitova. Buscará las semifinales ante Zheng.

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