Dimitrov sigue
con vida en Shanghai
Dimitrov en un partido anterior. Foto: Zimbio.

De a poco, en silencio y sin contar con grandes cualidades que inviten a destacar Ryan Harrison daba la nota en la lluviosa tarde de la ciudad china. Con el resto de los partidos atrasados a causa del malestar climático, el búlgaro y el estadounidense pisaron el estadio central para disputar bajo techo el compromiso de segunda ronda. Mientras que para Dimitrov era su presentación luego del buen desempeño en el ATP de Pekín, Harrison llegaba tras superar con autoridad la primera fase del presente certamen.

El número cuarenta y seis del mundo comenzó el encuentro con dos premisas muy claras: soportar los buenos disparos de su rival apegado a la línea de fondo y hacer valer su servicio. Y ambos objetivos se cumplieron a la perfección en el primer set. Dimitrov continuó siendo fiel a su estilo y buscó tomar el centro de la cancha para hacerse dueño del partido e imponerse como el verdadero protagonista.

Harrison espera el momento oportuno

El estadounidense esperó el momento y encontró un resquicio en el saque del búlgaro quien no pudo mantenerlo cuando se encontraba 1-2. La ventaja fue suficiente para que Harrison se quede por 6-3 la primera manga y obligue al candidato al triunfo a reamarla desde abajo. No obstante, los golpes ganadores de Grigor iban en aumento y aún en desventaja se mostraba más seguro en la pista. Una situación que se fue agravando y tomando color en los siguientes parciales.

Dimitrov plasmó en cancha un valioso esfuerzo, no evidenció cansancio luego de los duros partidos que acarreó en Pekín y, con la elegancia característica de su juego, dominó el segundo set con pelotas profundas e incómodas. Harrison mantuvo un elevado porcentaje de primeros servicios pero, aun así, Dimitrov se las ingenió para generar cuatro break point. El estadounidense salió ileso de las primeras tres oportunidades pero no pudo con la cuarta, la cual tuvo lugar cuando éste sacaba 3-4.

Utilizando continuamente el revés con slice y convirtiendo numerosos y distinguidos winners con su derecha, el número nueve del mundo igualó el compromiso al llevarse por 6-3 la segunda manga. Harrison se expresaba un poco despistado y el tenista europeo sentía tener la receta para borrar a su contrincante de Shanghai. Bajo la atenta mirada de Vallverdu y de unos pocos espectadores que se acercaron hasta el estadio, Grigor rompió el saque de Harrison en el inicio del tercer parcial, agigantando los temores y las dudas del nacido en Shreveport.

Dimitrov rescata tres puntos de partido y elimina a Harrison

No obstante, el encuentro de repente entró en un período de vacilaciones e incertidumbres. Dimitrov no pudo aguantar el break a favor que tenía y ambos dejaron de dañar con el servicio, abriendo la oportunidad a quiebres de ambas partes. Harrison recuperó el quiebre luego de un intenso game de casi nueve minutos y acto seguido volvió a conseguirlo para tomar ventaja de 4-2. La reacción fue inmediata: el búlgaro se despertó de la breve siesta que casi le cuesta la eliminación y volvió a poner en tablas el marcador.

El nueve del planeta decidió realizar seguidas excursiones a la red y encontró desde esa faceta una herramienta interesante que le otorgó grandes créditos (ganó 22 puntos sobre 28). Al mismo tiempo buscó constantemente aperturas y tiros ganadores mientras que Harrison se enfocó en no fallar más de la cuenta y estirar el partido hasta las últimas circunstancias. El tiebreak llegó una vez pasada las dos horas y media de juego y le instaló un sabor especial al mismo, proporcionándole un salto heroico a la resolución del encuentro.

Grigor erró varias pelotas sencillas que le permitieron a su rival situarse 6-3 y disponer de tres match point. No obstante, la garra, el coraje y el espíritu competitivo del búlgaro reaparecieron para embalar cinco puntos consecutivos y quedarse con un triunfo agónico por 7-6 (6). Dimitrov salió adelante de una compleja situación y deberá, en la próxima ronda, enfrentar al vencedor de la llave que apareja a Sam Querrey con francés Tiafoe.

 

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