Anuario VAVEL 2018. Angelique Kerber: esplendor en la hierba
Angelique Kerber posa con su trofeo de campeona de Wimbledon 2018. Foto: zimbio.com

Anuario VAVEL 2018. Angelique Kerber: esplendor en la hierba

Tras su aciago 2017, Angelique Kerber ha irrumpido de nuevo con fuerza en el circuito de la WTA. La alemana finaliza 2018 en la segunda posición del ránking mundial y con el título de Wimbledon como punto culminante de una temporada en la que también se proclamó campeona en Sidney. 

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Manuel García

Alejada del foco mediático y la enorme presión que supone defender un número uno del mundo, Angelique Kerber ha logrado recuperar su mejor versión en un gran 2018 en el que sólo Simona Halep ha terminado por encima de ella en el ránking WTA. La alemana recuperó la gran regularidad mostrada dos años atrás y confirmó su vuelta a la élite con la conquista de su tercer Grand Slam en la hierba de Wimbledon, además de alcanzar las semifinales del Open de Australia y los cuartos de final en Roland Garros

Gran comienzo en las Antípodas

De la mano del belga Wim Fissette, técnico de renombre y especialista en recuperar jugadoras de alto nivel, Kerber se plantó en Australia dispuesta a demostrar que todavía podía disfrutar en una pista de tenis. La germana no defraudó en este tramo inicial de la temporada y en su primer torneo del año, Sidney, dejó claro que iba a por todas. Tras dos duros encuentros ante Lucie Safarova y Venus Williams, Kerber destapó el tarro de las esencias para convertirse en la nueva campeona del Premier de Sidney, doblegando a la tenista local Ashleigh Barty en la final.

Kerber en acción durante su encuentro ante Halep en Australia. Foto: zimbio.com
Kerber en acción durante su encuentro ante Halep en Australia. Foto: zimbio.com

A la tenista de Bremen le había bastado disputar un sólo torneo para superar su palmarés de 2017, año en el que se quedó a cero, refrendando estas inmejorables sensaciones en un Open de Australia en el que Simona Halep la apartó de la gran final. En duelo al sol, nunca mejor dicho debido a las abrasadoras temperaturas que se registraron en Melbourne durante aquellas dos semanas, la rumana inclinó a la alemana por 6-3 4-6 y 9-7 tras casi cuatro hora de un partido en el que ambas jugadoras sobrepasaron con creces el límite físico y mental. 

Regularidad pero sin alardes en Norteamérica y tierra batida

Tras este exigente comienzo de año que tuvo como recompensa su inclusión de nuevo en el top10 del ránking, Kerber continúo sumando victorias en sus siguientes compromisos, aunque sin llegar a ninguna final. Su regularidad quedó patente al alcanzar consecutivamente los cuartos de final en Doha, Dubai (en éste llegó a semis) Indian Wells y Miami. La llegada del polvo de ladrillo no supuso ninguna variación de lo anterior, repitiendo cuartos de final en Roma y Roland Garros. En éste y tras no poder ganar un partido en sus dos años previos, Kerber dio un paso adelante pero no suficiente siendo frenada nuevamente por Halep en la antepenúltima ronda. 

La conquista de su ansiado Wimbledon

Pero el momento decisivo de la temporada llegaría en su querida hierba. A nadie se le escapa que el césped siempre ha sido la superficie natural de la alemana, que aprovecha como pocas su condición de zurda para sentirse como pez en el agua sobre pasto. En Eastbourne, el lugar elegido para preparar su asalto a Wimbledon, se quedó a las puertas de otra final, siendo batida por Caroline Wozniacki, posterior campeona, en otra gran batalla (2-6 7-6(4) y 6-4). El año anterior y con la presión de defender los 1.200 puntos que suponía ser la subcampeona, Kerber sufrió una de las derrotas más duras de la temporada ante la española Garbiñe Muguruza por dos sets a uno. Este año todo era diferente y, aunque no partía como principal favorita, volvía a sentirse feliz sobre una pista de tenis, como ella misma reconoció en la rueda de prensa previa al inicio del torneo.

Kerber termina 2018 en la segunda posición del ránking mundial con 5.875 puntos y un balance de 46 victorias por 19 derrotas 

Sin acaparar los focos, destinados a otras jugadoras como Serena Williams, Simona Halep o Caroline Wozniacki, Kerber fue pasando rondas sin muchas dificultades y sin hacer mucho ruido. Especialmente gratificante fue su triunfo en tercera ronda ante la japonesa Naomi Osaka, vencedora de Indian Wells y su verdugo en la última edición del US Open. Aquel 6-2 y 6-4 que endosó a la japonesa dejó claras sus aspiraciones a llegar a lo más alto. A partir de ahí, la teutona siguió sin perder un sólo set en el torneo, doblegando oponentes con la misma facilidad que en 2016 y citándose de nuevo en la gran final con la misma mujer que la impidió coronarse por aquel entonces, la estadounidense Serena Williams. En ese encuentro, el potente servicio de Serena fue demasiado para Kerber, que luchó cuanto pudo pero que no fue capaz de aguantar las embestidas de la siete veces campeona en el All England Club

Pero esta vez todo cambiaría radicalmente. El supuesto favoritismo de Williams en una final de este tipo ya no era tal y Kerber así se lo demostró en un brillante ejercicio de solidez maniatando a su rival desde el fondo de la pista. El resultado, un doble 6-3 en poco más de una hora. Ahora sí, ahora sí se podía decir a todas luces que Angelique Kerber estaba de vuelta. 

Kerber firmando autógrafos tras un partido en las WTA Finals 2018. Foto: zimbio.com
Kerber firmando autógrafos tras un partido en las WTA Finals 2018. Foto: zimbio.com

Un final ligeramente amargo

El desgaste de una larga y exigente temporada, unido al típico bajón mental tras hacerse con un gran torneo como Wimbledon, provocaron un final de año un tanto agrio para la tenista alemana, que después de su éxito en la capital británica no pudo lograr tres victorias en un mismo torneo, o lo que es lo mismo, alcanzar unos cuartos de final, desde entonces. Ni siquiera en el Masters de Singapur donde, pese a ganar otra vez ante Osaka, sucumbió ante Sloane Stephens y Kiki Bertens para caer en la fase de grupos. No obstante, no este deslucido último tramo de temporada no quita ni un ápice de mérito a lo logrado por Kerber en este 2018, un año extraordinario, teniendo en cuenta de dónde venía, y con otro Grand Slam en el zurrón. Precisamente, ese volverá a ser uno de sus principales objetivos de cara a 2019, vencer, por qué no, en Roland Garros y emular así, a su compatriota Steffi Graf alcanzando los cuatro grandes. Junto a otro alemán, Rainer Schüttler, Kerber iniciará el nuevo año en busca de nuevos retos y de continuar disfrutando al máximo de su trabajo, un privilegio que tiene siempre presente. 

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