Nadal continúa pasando el rodillo en Montecarlo
Rafa Nadal en acción durante su partido de hoy en Montecarlo. Foto: gettyimages.es

Nadal continúa pasando el rodillo en Montecarlo

El balear avanzó con firmeza a los cuartos de final del Masters 1000 monegasco gracias a una eficiente victoria por 6-4 y 6-1 ante el búlgaro Grigor Dimitrov, 28 del ránking ATP, en una hora y 34 minutos de juego. El argentino Guido Pella será su siguiente rival en la antepenúltima ronda del cuadro. 

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Manuel García

Otro día más en la oficina para Rafa Nadal. Poco importa que venga sin ritmo de partidos, o que admita que aún no está del todo recuperado de sus molestias en la rodilla. En tierra batida, él es el rey, el amo y señor. Hoy le tocó el turno a Grigor Dimitrov. El búlgaro, exnúmero tres del mundo pero ahora situado 25 puestos más atrás en el ránking mundial, logró la hazaña de tutear a Nadal durante gran parte del primer set, pero como les suelo ocurrir a casi todos, al final se quedó sin fuerzas ni ganas y terminó sucumbiendo por 6-4 y 6-1 ante el manacorí, que sin forzar la máquina en demasía, se planta en los cuartos de final con una autoridad implacable. 

Nadal se llevó el 81% de puntos con primer servicio (26 de 32). En cambio, se quedó por debajo del 50% con segundo, un 46%, 12 de 26

El encuentro resultó ser un calco de la semifinal que ambos tenistas disputaron el año pasado en este mismo escenario, que terminó, curiosamente, con el mismo tanteo que hoy. Como es habitual, Nadal comenzó presionando al máximo con su resto. Ya en el primer juego, el balear disfrutó de dos opciones para romper. No las hizo efectivas, pero en el siguiente turno de servicio de Dimitrov, el búlgaro ya no pudo aguantar más y lo cedió con algunos errores de más (3-1). Todo iba según lo planeado para Nadal, pero la aparición del viento sobre la pista central del Montecarlo Country Club hizo que el español perdiese las buenas sensaciones que estaba desplegando.

Extrañamente y al contrario de lo que suele suceder, Nadal no se adaptó a las nuevas condiciones de juego, al menos, al principio. El manacorí perdió su ventaja y comenzó a fallar más de la cuenta. Dimitrov, por su parte, celebró como si de una victoria se tratara el hecho de empatar a cuatro el marcador del primer set. Y no es para menos. Resulta toda una hazaña competir de tú a tú con el Rey de la tierra en su superficie predilecta, pero eso sólo termina sirviendo para que la bestia despierte de verdad. Nadal lee los partidos como nadie y con 5-4 a su favor, cedió toda la presión sobre la raqueta de Dimitrov, que falló cuando no tocaba. Dos cañas con su derecha y set para el español.

La falta de energía del búlgaro

De nada le había servido al búlgaro aguantar durante casi una hora. El desenlace había sido exactamente el mismo que el del año pasado. Con un set arriba, sólo quedaba por ver cuantos juegos cedería Nadal hasta firmar la victoria. A Dimitrov ya no le quedaban fuerzas ni energía para seguir luchando y el español, como era de esperar, terminó por avasallar al búlgaro, que al menos pudo evitar el rosco antes de claudicar por 6-1 tras poco más de hora y media de juego. 

Lo dicho, otro día más en tierra y otro triunfo contundente por parte de Nadal. Y lo mejor de todo es que todavía no hemos visto su mejor versión. En esta superficie no la necesita pero conociéndole, no estará completamente satisfecho hasta encontrarla. En la siguiente ronda ya espera el argentino Guido Pella, verdugo del italiano Marco Cecchinato en el duelo entre especialistas sobre tierra batida. Será la tercera vez que se vean las caras el argentino y el español, la segunda sobre polvo de ladrillo tras el 6-2 6-1 y 6-1 que le endosó Nadal en la segunda ronda del pasado torneo de Roland Garros

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