Federer no tiene techo
Federer celebra su décimo título en Halle. Foto: Zimbio.

Federer no tiene techo

El suizo doblegó a David Goffin en la final de Halle y sumó un nuevo trofeo para su vitrina. La leyenda se agiganta.

vellamauro
Mauro Vella

      El Gerry Weber Stadion tiene techo, Roger no. Federer venció por 7-6 y 6-1 a Goffin y obtuvo así su décima corona en el Halle Open. Fue el título número 102 para el suizo, quien no deja de sumar.

    Por la paridad, el primer set pareció una partida de ajedrez, en la que cada uno quizo imponer su juego. Pero la velocidad de ambos hizo de esa partida una última vuelta de Fórmula 1, en la que el que ocupaba el segundo puesto intentaba en cada curva tomar la Pole Position. La realidad es que Federer siempre estuvo por delante del belga y este, pese a sus buenos turnos de servicio y agresividad, nunca pudo sobreponerse. Goffin tuvo sus chances en el 2-2 cuando contó con triple break point, pero fueron bien salvados por el suizo. A pesar de estar siempre más cerca de complicar a Roger en cuanto a las posibilidades de quiebre, fue el de Basilea quien dio primero el golpe. Fue recién en el tiebreak y, dándole crédito al dicho popular, pegó dos veces. Roger se ubicó rápidamente 5-1 en su favor y terminó ganando el desempate por 7-2

   En el segundo parcial, Roger no dejó pasar la racha y apretó rápidamente el acelerador. Se hizo del juego de saque de su rival y se colocó 2-0 arriba, para llevar él mismo las riendas del juego. Si bien la única victoria de David Goffin sobre Federer la consiguió luego de perder el primer set, esta vez la historia era diferente. Jugaba en una de las casa de fin de semana del suizo, en una instancia final y luego de sentir que tuvo las de ganar y no se alimentó de ellas. Por el contrario, el hambre de Federer de alcanzar la décima corona en Halle lo hizo ir por más. El número tres del mundo apretó aún más la presión y consiguió un segundo quiebre. Ya con el marcador 4-1 en el marcador, el desenlace era más que inminente. No conforme con eso, Federer mantuvo su saque y terminó de quebrar a su rival arrebatándole una vez más el servicio. El segundo se cerró con un contundente 6-1. Federer, nuevamente campeón.

   Para ganar primero hay que tener ganas. Quizá eso sea lo más admirable de Roger Federer. Las ansias de gloria, la motivación permanente. A dos meses de cumplir los 38 años, el suizo nos deja una vez más una lección de grandeza. Salió a la pista como si fuera en busca de su primer título, pero no. Este fue, ni más ni menos, que el 102. Décimo en Halle, el número 19 en césped. A una semana del inicio de Wimbledon, Roger es más candidato que nunca. La catedral del tenis lo espera con las puertas abiertas. Porque así se recibe a los verdaderos campeones y Federer, más allá de los resultados, lo es hace rato. Siempre un campeón.

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